JUEGOS DE TOKIO

La trampa de la 'teta' en los Juegos Olímpicos

A la estela del vídeo de Ona Carbonell, las atletas recalcan que se ven obligadas a elegir entre competir o la lactancia

Ona Carbonell, con su bebé.

Ona Carbonell, con su bebé.

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María G. San Narciso

Ona Carbonell, la capitana de natación sincronizada de la selección española, publicó un vídeo de Instagram que ha dado la vuelta al mundo esta semana. En él describe su frustración por los obstáculos a los que se enfrentan las atletas que amamantan en los Juegos Olímpicos, que deben escoger entre la competición o la lactancia. 

Y eso cuando parecía que habían conseguido que los organizadores olímpicos se pusieran de su parte, porque la primera respuesta que Carbonell y otras madres recibieron a la petición de llevar a sus bebés lactantes fue un no. Por la pandemia no se permitían invitados internacionales, incluidos familiares. Ni siquiera en estos casos. 

La jugadora de baloncesto canadiense Kimberley Gaucher denunció entonces que los protocolos no le permitían asistir con su bebé de tres meses y que la organización la obligaba a elegir "entre ser una madre lactante o una deportista olímpica". 

Y lo mismo ocurrió con otras atletas de distintas nacionalidades, como la corredora estadounidense Aliphine Tuliamuk. Tras ellas, Carbonell decidió hablar con el Comité Olímpico Español, el Consejo Superior de Deportes y el Comité Olímpico Internacional. Entre todos lograron que la organización cambiara de opinión. A finales de junio anunciaron que permitirían que los bebés de madres lactantes asistieran a los Juegos.

"Después de una cuidadosa consideración de la situación única que enfrentan las atletas con niños lactantes, nos complace confirmar que, cuando sea necesario, los niños podrán acompañar a las atletas a Japón", explicaron a Reuters los organizadores.

"Son cosas que no afectan a un hombre. No tienen que planificar su carrera y deporte en torno al embarazo o la lactancia"

Mandy Bujold, boxeadora canadiense

“Son cosas que no afectan a un hombre. No tienen que planificar su carrera y deporte en torno al embarazo o la lactancia”, respondió entonces la boxeadora canadiense Mandy Bujold, quien ganó una apelación que la hacía elegible para competir en Tokio a partir de este mes. La deportista se había quedado fuera por no haber podido optar a la clasificación en tres torneos entre 2018 y 2019: fueron 11 meses en los que estaba embarazada o posparto.

La incompatibilidad

El caso es que las buenas intenciones de los organizadores seguían poniendo entre la espada y la pared a las madres por las condiciones del Gobierno de Japón, “incompatibles con rendir en los Juegos Olímpicos”, según señala Carbonell. La norma dicta que los bebés se deben alojar en un hotel fuera de la Villa Olímpica, confinados lo que dure la competición. Las atletas, para amamantar, deben salir de su grupo burbuja, moverse la distancia que haga falta las veces que se necesiten y, con ello, poner en peligro a su equipo. La española no lo vio viable

Tuliamuk, por su parte, anunciaba que estaba emocionada de que su bebé Zoe fuera a Japón y animara a su madre “mientras persigue sus mayores objetivos de carrera”. “Qué alivio se siente al no tener que imaginarme a mi hija lactante a millas de distancia de mí”, escribió al recibir la visa de su pequeña. 

La recomendación de la lactancia

La dificultades de las deportistas de élite con la lactancia no dejan de ser el reflejo de lo que les ocurre a muchas otras madres en la sociedad. Un estudio encontró que el 20% de las mujeres que dejan de amamantar mencionaron su regreso al trabajo o la escuela como la razón principal.

Y todo ello cuando la evidencia científica recomienda esta alimentación exclusiva siempre que sea posible. La OMS indica que la lactancia materna proporciona a los niños el mejor comienzo posible en la vida por los beneficios que ofrece para su salud, pero también para la de sus madres. 

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“Pero si bien la lactancia materna es un proceso natural, no siempre es fácil. Las madres necesitan apoyo, tanto para comenzar como para mantenerla”, aseguran. Un soporte que las olímpicas no han encontrado en Japón.

Carbonell usará un sacaleches mientras esté en Tokio y espera que Kai todavía sea capaz de engancharse al pecho cuando regrese a casa. Su objetivo al plantear este tema en las redes es crear conciencia sobre el problema. "Espero que este vídeo sirva para otros Juegos", concluyó.