Eliminación europea

Hazard acapara los reproches tras la quiebra del Madrid en Champions

  • El madridismo ha focalizado su eliminación con el belga, que terminó riendo con sus antiguos compañeros del Chelsea

Eden Hazard durante el último partido del Real Madrid en Londres ante el Chelsea.

Eden Hazard durante el último partido del Real Madrid en Londres ante el Chelsea. / EFE/EPA/Neil Hall

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Alejandro García
Alejandro García

Periodista

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La reacción del madridismo más vociferante y estridente, tras la derrota a las puertas de la final de la Champions, ha sido apuntar todos los cañones contra Hazard. Además de haber sido titular, sin merecimiento por su rendimiento reciente, y de no haber aportado nada en el partido para el Madrid, el detonante para el belga fue la imagen de la risa. Ese momento en el que, finalizado el partido y en el saludo a sus excompañeros del Chelsea, se deshizo en una carcajada momentánea tras unas palabras con el francés Zouma, lo suficiente como para dejar una fotografía que prevalece sobre el resto.

Han vuelto de golpe los cuestionamientos sobre la profesionalidad del belga, y han brotado con profusión las comparaciones con Bale. A última hora del día después llegaron las disculpas de Hazard, a través de sus redes sociales: "Lo siento. No era mi intención ofender a la afición. Siempre he soñado con jugar en el Real Madrid", escribió, pero el madridismo ha encontrado en el belga un conducto por el que canalizar toda la frustración de la eliminación.

Más allá de Hazard

El 2-0 en Londres se quedó corto para lo que se vio en el partido, fue milagroso que el equipo de Zidane llegara con vida a los últimos minutos. 

Hazard no sumó nada, pero casi nadie queda bien el día en el que quedan al descubierto todas las costuras. Ramos y Mendy demostraron no estar bien físicamente tras sus respectivas lesiones, el centro del campo llegó al día decisivo con el depósito de energía agotado y Benzema volvió a verse pobremente acompañado. Solo Courtois se salvó de la quema, asediado por ataques que desbarató hasta que pudo.  

Ni siquiera Zidane, obrador de la heroicidad de llevar al Madrid y sus circunstancias a semifinales de la Champions, salió indemne, con un planteamiento, unos cambios y una elección de jugadores para según qué puestos que son más que cuestionables. Pero el francés tenía que lidiar con la fatiga acumulada de una plantilla tan corta como veterana, con más de 50 lesiones sin contar las ausencias por el coronavirus. 

Cambio de ciclo

Le queda la Liga, en la que conserva opciones de título también de forma inesperada, pero el hastío físico va a permanecer ahí para recibir el domingo al Sevilla y cada vez se hace más necesaria, termine como termine el campeonato doméstico, la renovación de una generación que, como dijo Casemiro tras perder en semifinales, hizo historia porque “es muy difícil ganar la Champions”, y ganaron tres seguidas. 

El dique que ha retenido la regeneración del Madrid ha sido la falta de dinero y la perseverancia de Zidane, pero todas las señales apuntan a que el francés no seguirá al final de la temporada y se avecina un cambio de ciclo que ya llega con retraso. Zidane ya se marchó una vez del Madrid, hace casi tres años, y el intento de regeneración fue un fracaso tras otro, desde Lopetegui hasta Solari, hasta que volvió el francés. 

Otra historia será hallar la liquidez para encontrar reemplazos al nivel de Sergio Ramos, que sigue sin renovar (aunque está en camino el austriaco Alaba), o los cada vez más veteranos Casemiro, Kroos y Modric. 

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Además, persiste el problema del ataque, todavía huérfano de goleadores desde que se fue Cristiano Ronaldo, salvo por un Benzema también holgadamente por encima de la treintena y que sigue siendo el único argumento ofensivo. De momento no ha tenido éxito, ni con los brasileños que costaron millonadas ni, por ejemplo, con Jovic u Odegaard, cedidos a medio curso sin el protagonismo que esperaban. 

El día que presentó la Superliga, Florentino Pérez dejó entrever que habría una nueva etapa en el equipo, pero con el proyecto abortado antes de arrancar, después reculó y puso en valor lo que ya tiene.