28 nov 2020

Ir a contenido

Copa América

Messi respira y prepara su cumpleaños con Argentina clasificada

El equipo albiceleste derrota a Qatar con mucho sufrimiento por 2-0 el día antes de que la estrella azulgrana cumpla 32 años

"Nos dieron una vida y la aprovechamos. Ahora empieza otra Copa", dijo Messi al terminar el partido

Abel Gilbert

Messi controla un balón, vigilado por jugadores de Qatar.

Messi controla un balón, vigilado por jugadores de Qatar. / EFE / Juan Ignacio Roncoroni

"Necesitábamos un partido así para agarrar confianza y tranquilidad". Palabra de un Leo Messi feliz en las vísperas de su cumpleaños 32. La selección argentina adquirió su boleto a la segunda etapa de la Copa América con las escasas monedas que le quedaban en sus bolsillos: ganó 2-0 en Porto Alegre ante Catar pero sigue estando muy lejos de ofrecer una imagen convincente. El angustiante triunfo lo la deja en evidencia. Es un equipo que sufre mucho y que se despierta apenas escasos minutos de una siesta con la amenaza latente de derivar en pesadilla. "Nos dieron una vida y hay que aprovecharla. Ahora empieza otra Copa", avisó el diez.

Argentina salió con la obligación de dejar atrás su penosa imagen inicial. La presión le dio sus frutos a los dos minutos. Un error infantil de la defensa catarí fue aprovechado por Lautaro Martínez. Era lo que necesitaba el seleccionado celeste y blanco: un comienzo auspicioso, aunque fuera el regalo del rival.  Durante los primeros 15 minutos, Argentina estuvo cera de aumentar distancias por intermedio de Martínez y Agüero. Messi, siempre Messi, era el hacedor de los espacios y las jugadas.  A Catar le costó salir de la trampa que se tendió a sí mismo. A medida que el ímpetu inicial de los argentinos decaía empezó a acercarse con mayor peligro a la portería custodiada por Armani.

Susto de Qatar

Fue así que a los 17 minutos Hassan Al Haydos avisó que Catar no se las iba a ser fácil a los favoritos.  Diez minutos después, Al Moez Alí llevó otra vez la zozobra al área argentina.  Correia provocó escalofríos. Sobre el final de la primera etapa, un tiro libre ejecutado por Bassam rozó el palo derecho. Argentina trató de irse al descanso con una diferencia mayor. Messi y Otamendi estuvieron cerca. La celeste y blanca tuvo mayor posesión del balón pero le faltó eficacia y atrevimiento en los metros finales. "Hay que buscar el equilibrio", reconoció La Pulga después del partido.

El segundo tiempo no ofreció una mejor versión de Argentina. Los problemas en la defensa son endémicos. En el medio falta la imaginación y la descarga. Siempre es el “diez” el que debe cargar todas las responsabilidades. A los 53 minutos, Al Moez tuvo que derribarlo cuando se escapaba en soledad. Solo cuando la Pulga tomaba las riendas, Argentina crecía. En dos ocasiones lo dejó a Agüero en condiciones inmejorables para batir al portero Saab Al Sheeb. Fue el "Kun" el que apareció a los 34 minutos y en una jugada personal puso el 2-0 justo cuando los cataríes quemaban sus naves dispuestos a empatar. Agüero está todavía lejos de ser el artilero implacable del Manchester City. La amistad que ha construído con Messi desde 2009 no se traduce aún en una complementariedad dentro de la cancha. Pero con el correr de los partidos puede llegar a fortalecerse.

Escaso optimismo

"Es un sentimiento que no puedo parar", cantaron los argentinos que presenciaron el partido en Porto Alegre con un entusiasmo mecánico. También cantó "que de la mano de Lero Messi todos la vuelta vamos a dar". Al capitán y su familia, que estaba en la platea, no le pasó inadvertida la plegaria. "La gente nos acompaña siempre, esa es la manera", dijo.  En el fondo de sus corazones y con la mente en frío, la gente "sabe" sin embargo que un año después Argentina no ha podido asimilar las amargas lecciones de Rusia 2018. Y eso quedó otra vez de manifiesto. El miedo al fracaso y la humillación ha calado tan hondo que el entrenador Lionel Scaloni planteó el partido contra Catar como si se enfrentara con un equipo muy poderoso. "Así de crítico, y confuso, es el momento", reconoció el diario La Nación.

Como Italia en 1982

Lo peor no ha ocurrido (un reggreso humillante a Buenos Aires). Pero la autoestima del seleccionado ha caído tan bajo que la victoria ante Catar fue celebrada en clave de excepcionalidad. El único consuelo que encuentran los hinchas argentinos es la comparación entre su selección y aquella Italia que en España 1982 pasó a la segunda fase sin ganar un solo partido, abucheada por el púbico y lapidada por la prensa, y luego comenzó a crecer hasta quedarse con el cetro. Pero esa Italia era, más allá de su escaso gusto por el fútbol, un equipo formado. Scaloni todavía no acierta con los once y todavía no tiene un equipo definido. Por ahora, el seleccionado es mucho menos que Colombia y Chile. Ni que decir si se la compara con Brasil, el gran aspirante a quedarse con la Copa. Pero todo puede pasar solamente porque existe Messi y es argentino. La celeste y blanca jugará el viernes con Venezuela. La suerte al menos está de su lado. "Tenemos días para prepararnos", dijo Leo.