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LA OTRA MIRADA

Llorenç González: "En casa tenía un casete con el que imitaba a Joquim Maria Puyal"

El actor de 'Velvet' y 'Cites', un apasionado del deporte al aire libre, dice que no tiene problemas por ser culé en Madrid

Inés Álvarez

El actor Llorenç González, en el hotel Hesperia Tower de LHospitalet de Llobregat.

El actor Llorenç González, en el hotel Hesperia Tower de LHospitalet de Llobregat. / JULIO CARBÓ.

Pese a que adora rodearse de cultura y la música forma parte de su vida, el actor Llorenç González (Barcelona, 19 84), el rudo Jonás de 'Velvet' (A-3 TV) y el político gay de 'Cites (TV-3), se confiesa un apasionado del deporte. Nada, pedalea, sube a la montaña... pero no pisa un gimnasio. Solo si hay piscina. Lleva muy  bien ser un culé en Madrid y el fútbol ya no le hace sufrir: ha ido dejando de hacerlo a medida que iba conociendo los hilos que lo mueven.

–Le apasiona el deporte, pero tiene fobia al gimnasio.
–Yo no diría fobia, pero no me gusta. No me gusta el espacio cerrado del gimnasio; prefiero hacer ejercicio al aire libre. Y si alguna vez voy a uno, es porque tiene piscina. Pero nada de máquinas...

–¿Domina el agua con cloro?
–En realidad nado por hacer un poco de ejercicio. Solo como mantenimiento.

–Pues más aire libre que el que ofrece una montaña... 
–Me gusta muchísimo. Es como mi lugar de conexión con el mundo. Y siempre que puedo, voy por la zona de la Cerdanya, porque toda mi familia es de allí. En Madrid no lo hago tanto porque a la sierra madrileña aún no la he podido conocer bien. 

–¿Y qué hace en el monte? ¿Escala?
–No. Camino, voy en bici... Escalar, no tanto. Me gusta caminar, observar y estar allí quieto. Se aprende mucho.

"Soy culé, pero no ver un partido del Barça no me quita el sueño"

–Le veo muy tranquilo. ¿Nada de deportes colectivos?
–Sí, sí. Los juego, pero solo para divertirme. Cuando era más joven había hecho de portero, porque tenía un abuelo que, hasta muy mayor, lo fue de un equipo de veteranos, y de ahí me debía de venir. Pero, en general, todo lo que sea por entretenimiento, como el voley o el baloncesto, me gusta mucho.

–Imagino que será culé...
–Sí, lo soy, lo que pasa es que el fútbol me está empezando a desinteresar. Porque, a medida que conozco más cómo está montado ese mundo en general; que veo cuál es, a veces, la utilidad de ese deporte para tapar muchas otras cosas... Me crea muchas contradicciones, la verdad.

–¿Pero llegó a disfrutarlo?
–Sí, claro. Yo antes era muy culé, y en casa tenía un casete con el que imitaba a Joquim Maria Puyal. El medio de la radio me gusta mucho. Y, luego, hubo una época que era muy seguidor del Barça e, incluso, si no ganaba me enfadaba. Pero, a medida que he ido creciendo, imagino que me han ido interesando otras cosas y lo he relativizado. 


–Y eso le evita el problema de ser un culé en Madrid...
–Es que creo que hay que ser lo suficientemente inteligente como para estar por encima de todo eso...