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NATACIÓN

El esprint final hacia Río de Jessica Vall

La nadadora barcelonesa, medalla de bronce en el Mundial de Kazán-2015, afronta el Europeo de Londres en la recta decisiva de su preparación para la cita olímpica

Luis Mendiola

La nadadora Jessica Vall posa en el jardín del CN Sant Andreu, el club donde se siente como en casa y prepara el reto olímpico.

La nadadora Jessica Vall posa en el jardín del CN Sant Andreu, el club donde se siente como en casa y prepara el reto olímpico. / JORDI COTRINA

Ante la proximidad del Europeo, a Jessica Vall (Barcelona, 22 de noviembre de 1988) se le ilumina la mirada. No es Río aún, esa cita por el que ha estado trabajando de forma concienzuda estos últimos cuatro años y con la que lleva soñando toda su vida. Pero sí que es una excelente oportunidad para medirse con algunas de las rivales con las que se cruzará en los Juegos. Adrenalina y competición con mayúsculas.

«Ansío vivir ese momento cuando sientes nervios en el estómago. Pero nervios buenos, de que todo empiece ya. Al final lo que quiero es competir. Es lo que me gusta», afirma la medallista en del Mundial de Kazán 2015, convertida, por el bronce que logró en los 200 braza, en uno de los referentes del equipo español para los Juegos.

Vall se ha inscrito en los 50 y los 200 braza en el Europeo de Londres, que empezará este lunes para la natación en línea. Y tanto ella como su técnico Jordi Jou admiten que no han preparado específicamente este campeonato («acabamos de completar todo el trabajo de intensidad») aunque, en cualquier caso, viajan con la idea de competir y probar todos los detalles que han estado puliendo desde el Open de España, donde logró las mínimas olímpicas en los 100 (1.07.40 minutos) y 200 braza (2.24.45 minutos).

«Jessica tiene que aprovechar estas competiciones como el Europeo o el Mare Nostrum, con gente de nivel o incluso por delante de ella, para probarse», cuenta Jou, fondista y especialista de aguas abiertas hasta su retirada en el 2006, escogido el pasado año como el mejor técnico del año en España, que tutela también a la olímpica África Zamorano, clasificada en los 200 espalda para Río. «Con Jessica y Àfrica intentaremos romper lo mínimo la preparación y aprovechar esta cita como trabajo de intensidad».

SALIDAS Y VIRAJES

«Quiero ver cómo me adapto a todos los cambios en los que hemos trabajado. En los entrenamientos veo que van saliendo. Pero allí con los nervios, la competición... No sé si los haré. Eso como el primer test», desvela la nadadora barcelonesa sobre el trabajo específico que han desarrollado junto al biomecánico Andreu Roig, del CAR de Sant Cugat.

Belmonte regresa a la escena internacional

Una lesión de hombro impidió a Mireia Belmonte ir al Mundial de Kazán del pasado verano. Así que Londres será su reaparición tras el Europeo de Berlín-2014, donde  brilló con seis medallas. En Londres reducirá su calendario (200 mariposa, 400 y 1.500 libre y el 4x200) para no cargar en exceso la preparación olímpica. No será la única que renunciará a alguna prueba. Este Europeo, a menos de tres meses de Río, contará con bajas de peso.
España acudirá con 13 hombres y 11 mujeres. La única ausencia de la lista es la de Duane da Rocha, oro hace dos años en el 200 espalda. Para muchos será la última oportunidad de integrar la lista olímpica. Es el caso de Marc Sánchez, que buscará el billete en 400 estilos y 1.500; de Judit Ignacio, en el 200 mariposa; de Jimena Pérez y María Vilas, en el 800 y de los relevos el 4x100 masculinos y el 4x200 tanto masculino como femenino.

Con sus informes intentará limar esas décimas que le permitan asentarse en la élite, sobre todo en las salidas y en los virajes, porque sabe que la diferencia que separa un podio de un diploma olímpico es inapreciable, y que los 200 braza son un territorio con una veintena de nadadoras en marcas muy parecidas.

La evolución en la piscina de esta licenciada en biodemedicina y técnica del laboratorio en el Parc de Recerca Biomèdica de Barcelona ha sido espectacular desde su primera aparición internacional en los Juegos del Mediterráneo del 2013, donde subió al podio con un oro y dos platas. «A partir de entonces fue cuando me lo empecé a creer. Cuando vi que el esfuerzo tiene su recompensa», cuenta Jessica, de físico pequeño (1,63 y 52 kilos) y de técnica perfecta. «Trabajábamos y lo hacíamos duro. Pero no había tenido la oportunidad de ir a la selección. Cuando volvió de la primera concentración, me dijo: 'Tenemos que entrenar más', porque vio cómo entrenaban todos. Que sean los nadadores los que te exigen, te da más fuerza», asume Jou. Después llegaron el bronce en el Europeo de Berlín-2014 y el de Kazán-2015, compartiendo el crono y la tercera plaza con la danesa Rikke Moller Pedersen y la china Shi Jinglin.

EL PRIMER RECUERDO OLÍMPICO

Sería difícil discernir a quién le hace más ilusión la cita de Río. «Me acuerdo de Barcelona y tenía solo cuatro años. De la inauguración con la Fura dels Baus», asegura Jessica. «A mí me pilló con 14 años. Iba al cole con la carpeta forrada con fotos de los nadadores», recuerda Jou. Así que la nadadora del Sant Andreu está dedicada en cuerpo y alma a entrenar después de obtener una excedencia en su trabajo hasta pasados los Juegos. Desde las 6 a las 9 de la mañana y de las 3 a las 7 de la tarde cada día vive en la piscina, además de cuidar especialmente aspectos de la preparación como la alimentación y el descanso.

«Al final nos gusta nuestro día a día, el sacrificio, el levantarte con un objetivo y pelear por él», cuenta Vall, que descubre que su marido, un exnadador, es el primero que le dice que aproveche el momento, porque es muy difícil encontrar esa motivación, no solo en el deporte sino en otros aspectos de la vida. «Por eso quiero aprovechar esta oportunidad», afirma Vall. «Me levanto todos los días con ganas de entrenar, de superarme. No hay un día en que piense: 'Me quedaría en la cama'. Cuando pase, sé que tendré pensar en mi retirada».

Lo que de ninguna forma quiere la nadadora barcelonesa es ponerse más presión por la medalla que obtuvo en Kazán. «El reto es que esté preparada para cualquier tipo de carrera que se dé, porque ella se siente a gusto en la competición», dice su entrenador. «No parto de la medalla del Mundial. Parto de cero. No tiene que suponer ninguna obligación, pero tengo la ilusión de pelear por entrar en las finales. Al final lo que quiero es que cada vez que toque la pared, que espero que sean las máximas veces posibles, sienta que lo he dado todo».