Literatura con mirada feminista

Sandra Sabatés: "'La Sirenita' es una historia de mutilación genital"

La periodista explica la violencia de género que sufren las mujeres a través de clásicos de la literatura infantil

La periodista Sandra Sabatés, esta semana en Madrid

La periodista Sandra Sabatés, esta semana en Madrid / JOSE LUÍS ROCA

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Juan Fernández
Juan Fernández

Periodista

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Los cuentos populares suelen contar mucho más de lo que relatan; solo hay que fijarse bien y leer entre líneas para descubrirlo. A la periodista Sandra Sabatés (Granollers, Barcelona, 1979), una relectura de clásicos como 'Caperucita', 'Blancanieves' o 'La Sirenita' le ha hecho recordar historias reales de mujeres que han sido agredidas, violadas o mutiladas. Ninguna de estas tragedias contemporáneas aparece en aquellos relatos, pero de todas hay algo en las ficciones infantiles, a veces sutilmente, otras no tanto. En ‘No me cuentes cuentos’ (Planeta), la periodista ha reescrito una decena de relatos populares poniendo de protagonistas a mujeres que hoy afrontan las secuelas de la violencia de género.

-¿'La Cenicienta' es la historia de una violación y 'La Bella Durmiente', un caso de abusos por sumisión química, como plantea en su libro? 

-Los cuentos clásicos reflejan cómo era la sociedad cuando fueron escritos y a menudo transmiten el machismo, la cultura patriarcal y la violencia de género que se respiraba en ese momento, y que entonces se consideraba normal. Podemos hacer una lectura literal de los cuentos y quedarnos en la superficie, pero si miramos debajo encontramos referentes relacionados con nuestro tiempo.  

En ’No me cuentes cuentos’, la periodista Sandra Sabatés ha reescrito 10 relatos populares para explicar situaciones de violencia que hoy sufren las mujeres. / José Luis Roca

-¿Qué hay debajo de 'La Sirenita'? 

-Una historia de mutilación genital. Fíjese en el relato: a Ariel, la protagonista, le arrancan la voz para que pueda acceder al mundo de los humanos donde al fin podrá encontrar a su príncipe soñado. ¿Acaso la mutilación genital no consiste en eso, en arrancarle a las niñas una parte de sus cuerpos para que puedan ser consideradas adultas en sus comunidades? 'Blancanieves' no es solo un cuento infantil, también es la historia de tantas y tantas mujeres a quienes se les dijo que debían esperar pacientes la llegada del príncipe azul que vendría a rescatarlas.  

-¿Es partidaria de censurar estos cuentos? 

-No, censurando no se consigue nada. Creo que hay que contarlos, pero acompañando la lectura de explicaciones que pongan en contexto lo que ocurre en los relatos y lo que hay debajo de ellos. Sobre todo a partir de ciertas edades en las que se puede entender que, aunque el príncipe dé un beso a la princesa dormida, no se debe besar a nadie sin su consentimiento. Pero no hay que rechazar estos cuentos. Nos ofrecen espejos en los que podemos mirarnos para ver cómo fuimos y dónde no queremos volver. 

"A partir de ciertas edades hay que explicar a los menores que, aunque el príncipe dé un beso a la princesa dormida, no se debe besar a nadie sin su consentimiento"

-¿No cree que esas referencias están ya superadas? 

-Sin duda. En los últimos años hemos avanzado mucho en materia de igualdad y las mujeres de hoy ya no somos las princesas de los cuentos cuyo único sueño era que el príncipe las llevara al castillo para tener hijos y cuidar de todos, incluido el propio castillo. Pero hay algo que seguimos siendo, y es víctimas de violencia de género. Nos siguen matando por el simple hecho de ser mujeres y esa es una lacra con la hay que acabar de una vez.  

-¿Un cuento puede ayudar a hacer realidad ese objetivo? 

-Esto solo se arregla con educación, no hay otro camino. Pero para que esta funcione, primero hay que tomar conciencia de la mentalidad patriarcal que hemos heredado y de las actitudes machistas que hoy en día perviven en nuestra sociedad. Y ahí los cuentos pueden ser muy útiles porque permiten trasladarles valores a los menores y mostrarles el mundo al que queremos dirigirnos. 

-Los protagonistas de los casos de violencia de género son cada vez más jóvenes. ¿Se les está educando mal? 

-Ese dato es descorazonador. Pone los pelos de punta pensar que cada vez hay más jóvenes que consideran inevitable una cierta dosis de violencia dentro de la pareja y que los celos y el control del chico sobre el móvil, la vestimenta o la propia vida de la chica es una señal de que la quiere. A pesar de todos los avances conseguidos, se sigue perpetuando un modelo de amor toxico que resulta muy peligroso. 

"Las mujeres ya no somos las princesas del cuento, pero nos siguen matando por el simple hecho de ser mujeres"

-¿Qué explicación da a este fenómeno? 

-Está relacionado con el protagonismo que han conseguido en los últimos tiempos ciertos discursos negacionistas que cuestionan la existencia de la violencia de género. A pesar de los continuos asesinatos de mujeres y de los miles de denuncias de malos tratos, la extrema derecha finge que este problema no existe. Ese mensaje está calando entre los más jóvenes, que tienen menos recursos para distinguir la verdad del engaño y acaban creyéndoselo. De hecho, los barómetros de opinión reflejan que cada vez hay más chicos que creen que la violencia de género es un invento.  

-Vox hace bandera de ese negacionismo, pero a ese partido no lo votan solo los hombres. ¿Qué le diría a una mujer que apoya estas tesis? 

-La escritora y feminista María de la O Lejárraga decía que una mujer que no sea feminista es tan incongruente como un rey que no sea monárquico. Sinceramente, me cuesta entender que haya mujeres que hacen suyo ese discurso machista que nos relega a una posición de subordinación frente a los hombres, pero lo cierto es que las hay. Igual que hay mujeres que dicen que las feministas solo queremos sembrar el odio a los hombres, cuando el feminismo solo aspira a la igualdad. Lo achaco a haber crecido rodeadas por una ideología política que las lleva a perpetuar ese sistema de valores.  

-¿Este es un asunto ideológico? 

-No debería verse así. La violencia de género es un problema transversal que va más allá de las ideologías y que afecta a todas las mujeres por igual al margen de la edad, la raza, la clase social o el partido que voten. Todas somos susceptibles de acabar siendo víctimas, también las que votan a la extrema derecha y sus propias hijas. Por desgracia, hay quien solo lo ve claro cuando lo sufre en sus carnes o tiene un caso cercano. 

"Todas las mujeres somos susceptibles de acabar siendo víctimas de violencia de género, también las que votan a la extrema derecha y sus propias hijas".

-En Castilla y León va a dejar de hablarse de violencia de género y a partir de ahora solo se hablará de violencia intrafamiliar. ¿Qué implica este cambio? 

-Más de lo que parece, porque supone negar la realidad. Tengámoslo claro por más que nos quieran confundir: esos asesinatos y malos tratos no son asuntos privados que ocurren en el ámbito de una familia, son expresiones de violencia estructural perpetradas por hombres contra mujeres por el simple hecho de ser mujeres. Por eso se llama violencia de género.  

-Este año se cumplen 25 del asesinato de Ana Orantes, la mujer que puso en marcha el contador de casos de agresiones machistas. ¿Qué balance hace de este cuarto de siglo de lucha contra la violencia de género?  

-Aquel asesinato sirvió para convertir un asunto doméstico en un problema social y que el país tomase conciencia del reto que afrontábamos. Hemos avanzado mucho, sobre todo en términos de feminismo, pero las agresiones y los asesinatos de mujeres siguen sucediéndose. En los últimos años, a esta lacra se ha añadido la del negacionismo, que es muy peligrosa.  

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-Used es periodista. ¿Cómo se combate la negación de la realidad que aportan los datos? 

-Poniendo los datos sobre la mesa un día, y otro día, y otro más. Y dando voz a quien corre el riesgo de perderla cuando se niega su realidad, que en este caso son las víctimas de la violencia de género. Y cuando alguien mienta, hay que decirlo claro: usted miente. Es agotador tener que repetir lo obvio, pero debemos dar esa batalla porque corremos serios riesgos de involución. Vox ya está planteando abiertamente el aborto cero. Mucho cuidado porque hay derechos que cuesta mucho conseguir y muy poco perder.

LA PERIODISTA ACTIVISTA

En Sandra Sabatés conviven dos almas que se retroalimentan con facilidad. La mitad periodista cumplió en enero una década presentando ‘El Intermedio’ (La Sexta) junto a El Gran Wyoming. Anteriormente había estado al frente de 'La Sexta Deportes’ después de presentar durante dos años el informativo territorial de TVE Cataluña.

A su mitad activista le da rienda suelta en el propio ‘Intermedio’, donde dirige y presenta la sección ‘Mujer tendrías que ser', dedicada a tatar temas de feminismo, y en el mundo editorial. Ya ha publicado dos libros: ‘Pelea como una chica’, donde cuenta la vida de 31 “mujeres valientes”, y ‘No me cuentes cuentos’, su relectura de diez clásicos infantiles bajo el filtro de la violencia de género que acaba de llegar a las librerías.