MODA

La modelo Paloma Elsesser demuestra que sindicarse es sexi

  • La modelo norteamericana pelea lucha por incorporar a la moda mujeres de cuerpos más grandes, de piel oscura y personas discapacitadas

  • Protagoniza la portada de mayor de la edición española de 'Vogue' 

Paloma Elsesser, en una imagen de la edición española de ’Vogue’.

Paloma Elsesser, en una imagen de la edición española de ’Vogue’. / Vogue

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Paloma Elsesser, la protagonista de la portada de mayo de la edición española de 'Vogue', no solo contribuye a barrer la idea de que la belleza 'es' blanca y tiene complexión de garza (la norteamericana es mestiza y está muy cómoda en su talla 46). También –y aquí viene lo importante– pelea por finiquitar la violencia invisible y sostenida que ha supuesto considerar a la modelo como un objeto inanimado, sometido a disciplinamiento y sin voz en la industria. "La competición y el abuso de poder están generalizados en la moda –ha alzado la voz Elsesser, Maniquí del Año de Talla Grande 2020–, a todas les da miedo que las echen, y eso tiene que acabar". Y lo dice una mujer que ingresa 300.000 dólares netos y puede elegir cómo y dónde quiere trabajar.

Los Elsesser, en una imagen histórica.

/ Instagram

La conciencia, seguramente, le nació de una precoz e intensa búsqueda de su lugar en el mundo. Paloma Kai Shockley Elsesser nació en Londres, en 1992, de padres chileno-suizo y afroamericana, que se mudaron a Los Ángeles cuando ella tenía 2 años. Hasta ahí, todo en orden. Solo que la familia llevaba una vida de "hippies pobres" –les iba la capoeira, el tofu, Joshua Tree y la vida comunitaria–, pero la apuntaron en una escuela pija donde los colegas estaban impregnados de la cultura de la celebridad. Era "la gordita, morena y rara" para los caucásicos, y la "latina" para los afroamericanos. No encajaba en el imaginario del patio ni en el de la MTV, el espejo aspiracional en el que se comparaba. Construir su identidad resultó ser un sudoku diabólico.

Desubicada, a los 18 se trasladó a Nueva York para estudiar Psicología –que abandonó–, y se metió en las redes sociales, las drogas y el alcohol. Hasta que un día recibió un mail de la legendaria maquilladora negra Pat McGrath, que, navegando por Instagram, vio en ella algo "cinematográfico", una lectura moderna de Rita Hayworth. Fue el momento epifánico. Hizo su primer desfile en 2016 y la popularidad se disparó. Se la rifaron marcas como Nike, Fendi y Mercedes Benz. Saltó a la tapa de las ediciones de 'Vogue' en EEUU y Arabia Saudí, de 'Glamour' y de 'Wonderland'. Pero, ay, los interiores del modeleo y "sus interacciones superficiales" no le gustaron un pelo. "Me di cuenta de que si seguía, sería con un propósito muy claro: luchar por ver mujeres de cuerpos más grandes, de piel oscura, personas discapacitadas y todas las identidades que han sido dejadas de lado".

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Paloma, Ama y Sage, los hermanos Elsesser.

/ Instagram

Bajo ese paraguas, sus hermanos Ama (21 años), actriz y activista LGTBI; y Sage (24), rapero y astro del monopatín codiciado por marcas como Converse y Supreme, se han apuntado a su sindicato, formando una especie de clan Kardashian queer. Y Paloma, que ya roza la treintena, empoderada a más no poder, amplía su radio de compromisos, entre ellos el Black Lives Matter.