18 sep 2020

Ir a contenido

CIUTAT VELLA

La semilla moscovita

La Casa de Rusia apuesta por actos culturales y enseñar un idioma que gana adeptos

SILVIA ALBERICH / BARCELONA

"Históricamente ha habido buenas relaciones entre Rusia y España, y ambos países siempre han mantenido mucha cercanía a pesar de la distancia. Ese interés recíproco motivó la creación de esta fundación en Barcelona, una ciudad que apasiona a los rusos", explica Natalia Loskutova, coordinadora de los cursos de ruso que se imparten en la Casa de Rusia en Barcelona (Josep Anselm Clavé, 31).

Aunque inicialmente esta entidad privada, fundada a finales del 2010 por un grupo de rusos influyentes, entre los que se encuentran políticos, banqueros e incluso un conocido presentador de televisión, nació con una clara vocación comercial, ahora está haciendo una fuerte apuesta por su vertiente más cultural.

Para principiantes

Este jueves, 6 de octubre, dará comienzo el primer curso de ruso básico, al que ya se han preinscrito una veintena de personas. "En las clases hay muy buen ambiente y, además, tenemos un nivel elevado de enseñanza y utilizamos un método entretenido y motivador", asegura Karina Chmyreva, filóloga rusa e inglesa y profesora de los cursos de ruso que se imparten en esta fundación, ubicada en el palacio del Marquès d'Alfarràs, un imponente y sobrio edificio del siglo XVIII, situado a pocos metros del paseo de Colom. "El perfil habitual de quien empieza a estudiar ruso -añade Chmyreva- suele situarse entre los 40 y los 50 años, aunque en mi clase de nivel avanzado tengo alumnos que van desde los 30 hasta más de 70".

Al curso básico de ruso que está a punto de empezar se suma otro de conversación para nivel avanzado, que dará comienzo a mitad de este mes. Ambos complementan a los que la Casa de Rusia imparte desde el pasado 15 de septiembre.

Exposiciones

"He estado en Rusia una vez. Me gusta el idioma y decidí apuntarme a ruso en diciembre del año pasado porque me cuadraban las fechas y horarios y porque la Casa de Rusia me transmite confianza. Estoy contento con las clases, aunque el idioma exige bastante dedicación", comenta Ricardo García, un jubilado de 73 años que asiste los martes y jueves al curso de ruso avanzado, de tres horas semanales, como el básico.

"La fundación ofrece un sinfín de actividades para los alumnos, como conferencias, exposiciones, proyecciones de películas y charlas sobre cocina", continúa Loskutova, quien avanza que la Casa de Rusia planea participar también en futuros actos y jornadas, como la semana gastronómica que tendrá lugar en noviembre. 

Temas Rusia