El Tourmalet

El Tourmalet: ¿qué debe o puede hacer el Movistar en esta Vuelta?

Alejandro Valverde, en primer plano, durante la segunda etapa de la Vuelta.

Alejandro Valverde, en primer plano, durante la segunda etapa de la Vuelta. / MOVISTAR TEAM / SPRINT CYCLING AGENCY

  • Lo más recomendable sería que se olvidasen de los dichosos puntos para tratar de recuperar la fragancia de equipo del pasado y simplemente salir a divertirse.

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Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

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El Movistar no es un equipo de nuevo cuño, de los que vienen un año y se van al siguiente. Es la esencia de los últimos 40 años del ciclismo español, la escuadra que vio crecer a Miguel Induráin en una época tan brillante que nunca más volverá a verse. Y también el conjunto que dio la primera oportunidad a Pedro Delgado para llegar de amarillo a París.

Empezaron como Reynolds, siguieron como Banesto, pasaron a denominarse Caisse d’Epargne y finalmente se convirtieron en Movistar. Y siempre, siempre, había sido el conjunto que estaba en la cabecera de la cama de todos los aficionados españoles al ciclismo. La relación de figuras con mayor o menor peso que ha pasado por sus filas casi se podría decir que es infinita: Ángel Arroyo, José Luis Laguía, Julián Gorospe, Melcior Mauri, el llorado Chava Jiménez, Abraham Olano y por supuesto Alejandro Valverde.

El pasado complicado

Óscar Pereiro, otra de las estrellas que corrió en el equipo, les dio un Tour en 2006 que costó más de un año conseguir por el lío del dopaje de Floyd Landis. Superaron las temporadas más negras de este deporte. Hubo años en los que los periodistas no sabían si al final de la jornada tenían que cambiar sus crónicas porque llegaba la notificación de un positivo con el cierre a la vista. De hecho, en grandes rondas como la Vuelta que ahora ocupa el protagonismo, solo se respiraba tranquilo el fin de semana porque los laboratorios oficiales de Madrid o París trabajaban de lunes a viernes.

También pasaron de nivel en esa fase. Hubo sustos en el equipo, pero siguieron adelante y hasta se atrevieron a realizar un documental repartido en series y temporadas donde desnudaban las interioridades del equipo, a veces con selección de hechos que podían ser discutibles y hasta con la duda de si era bueno para la imagen del equipo y de los corredores que ciertos trapos se colgasen con las ventanas abiertas.

Las circunstancias actuales

Y, de repente, el conjunto Movistar ha dejado de ser el equipo voraz y el que está al frente del pelotón. E incluso los que vivimos el día a día de este equipo y de este deporte nos hemos dado cuenta de la seriedad que implica bajar a la Segunda División del ciclismo y hemos empezado a sumar y restar unos puntos que son absurdos, que poco aportan y que además en muchas carreras han sido colocados sin ton ni son. No es serio que puntúe más ganar una de las pruebas de la Challenge a Mallorca, con total respeto a los organizadores, que una etapa del Tour, la Vuelta o el Giro o que consiguiendo dos clásicas que tampoco son ‘monumentos’ se logre la misma puntuación que llegando de amarillo a París, de rojo a Madrid o de rosa a Milán.

De golpe, en la peor temporada en cuanto a resultados deportivos del Movistar, el conjunto español se ha encontrado allí perdido, en un lugar que seguramente no le corresponde, pero con el peligro de que el año que viene tenga que negociar, si desciende, una invitación al Tour como si fuera el maná o casi el crédito bancario para salvar un negocio.

Las críticas del Tour

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En el Tour se llevaron muchas críticas, pero fríamente en la ronda francesa el principal problema que tuvo el Movistar es que falló su líder, por las circunstancias que sean. Seguramente si llega a estar peleando por la general poco habría importado el número de puntos que se suman o hasta el riesgo de perder la categoría.

Ahora llega la Vuelta y el Movistar se encuentra con su líder Enric Mas saliendo de la crisis y su referencia mediática demasiado cansado de ser él quien siempre salva la papeleta. ¿Qué pueden hacer? Pues seguramente lo mejor sería que se olvidasen de los condenados puntos, que gritasen algo así como ‘que les den’ y fuesen o tratasen de ser la fragancia de equipo que siempre han sido. Seguramente, así, Mas se quitaría esta presión que lo tortura y hasta Valverde se sentiría más libre para divertirse en su última Vuelta donde por desgracia no podrá contar con su amigo y capitán de ruta Imanol Erviti que quedó fuera del equipo de forma sorprendente a última hora.