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Jurisdicción

Cierra el histórico restaurante Pic Nic de Sitges tras más de 70 años por la Ley de Costas

Otros dos locales próximos también han bajado la persiana por la misma normativa

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Entrada del restaurante Pic Nic, en Sitges (Garraf, Barcelona)

Entrada del restaurante Pic Nic, en Sitges (Garraf, Barcelona) / Redes sociales / Restaurante Pic Nic

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Clara Dalmau Merencio

Clara Dalmau Merencio

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El histórico restaurante Pic Nic de Sitges (Garraf, Barcelona) echará el cierre este domingo después de más de siete décadas de actividad.

El establecimiento, situado en el Passeig Marítim, deberá abandonar las instalaciones por orden del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, después de que los tribunales hayan avalado la recuperación del espacio por parte del Estado.

La familia Matas Arnalot, al frente del restaurante desde mediados de los años 50, servirá este domingo sus últimos turnos antes de poner fin a una historia que ha atravesado cuatro generaciones.

La Ley de costas

El ministerio ha dado como fecha límite este lunes 28 de septiembre para el desalojo voluntario de las instalaciones, pero ha previsto su ejecución forzosa para el día siguiente, por si no se produjera.

El conflicto entre el establecimiento y la Administración se remonta a años atrás. El Tribunal Supremo analizó en 2024 el procedimiento de recuperación posesoria iniciado por la Administración del Estado sobre unos 864 metros cuadrados ocupados por las instalaciones del restaurante Pic Nic y otras zonas de almacén.

La sentencia recoge que la Demarcación de Costas de Catalunya inició un procedimiento para recuperar esos terrenos, situados entre los mojones M4-99 y M4-101 del deslinde o límites, aprobado en 1999.

En 2018, la Administración acordó, por la Ley de Costas, recuperar para el Estado el espacio, al considerar que formaba parte del dominio público marítimo-terrestre y que no existía un título habilitante suficiente para su ocupación.

Bien cultural de interés

La familia defendió ante los tribunales que el establecimiento contaba con una concesión municipal y argumentó también que el edificio estaba protegido como bien cultural.

El Ayuntamiento de Sitges declaró en 2014 como Bien cultural de interés local (BCIL) el espacio sociocultural del Passeig Marítim que incluye, entre otros edificios, el restaurante Pic Nic, el Club de Mar, el restaurante Kansas y la piscina Maria Teresa.

Sin embargo, el Tribunal Supremo estableció que la protección como bien de interés cultural local no permitía aplicar al edificio el régimen especial previsto para los bienes declarados de interés cultural en el ámbito de la Ley de Costas. La sentencia concluyó que los terrenos seguían formando parte del dominio público marítimo-terrestre.

Ya son tres los establecimientos afectados

La documentación del Ministerio para la Transición Ecológica muestra que el futuro del Pic Nic está ligado a un proyecto más amplio de recuperación del litoral de Sitges. El Ministerio identifica el restaurante Pic Nic, junto al Club de Mar, el Kansas y el Club Natació Sitges, entre las ocupaciones existentes en la playa de la Bassa Rodona y la Ribera que no cuentan con título de ocupación del dominio público marítimo-terrestre.

El documento contempla los trabajos necesarios para la demolición de estas instalaciones y la recuperación del espacio.

El cierre del Pic Nic se produce así después del de otros dos establecimientos próximos: el Club de Mar y el restaurante Kansas, que también han tenido que abandonar sus instalaciones por procedimientos relacionados con la Ley de costas.

Encontrar un futuro para el terreno

Los propietarios consideran que el desalojo llega antes de que exista un proyecto concreto para el futuro del edificio. Por ello, han solicitado poder mantener la actividad hasta que haya un proyecto firme de derribo y aseguran que estarían dispuestos a abandonar el inmueble con dos meses de antelación una vez se concrete.

La familia Matas Arnalot quiere evitar con ello que el edificio permanezca cerrado y protegido con placas metálicas durante años, como ya ha ocurrido con otros inmuebles próximos.

Los propietarios han lamentado, en declaraciones a la Agència Catalana de Notícies, que el restaurante tenga que cerrar y aseguran que ya no les queda otra opción que acatar la decisión judicial, aunque siguen sin compartirla.

Apoyo del ayuntamiento

El Ayuntamiento de Sitges también ha defendido una alternativa para estos espacios, según informa el 'Diari Eix'. En marzo de este año, la alcaldesa, Aurora Carbonell, reclamó al ministerio la posibilidad de preservar los edificios del frente marítimo y permitir su uso temporal por parte de la ciudadanía mientras no se ejecuten las actuaciones previstas.

Aunque el restaurante Pic Nic abrió con la familia Matas en los años 50, el edificio tiene una historia anterior. La documentación del Ayuntamiento de Sitges sitúa una primera concesión del espacio en 1933, cuando se abrió allí el restaurante El Brollador.

Posteriormente, el local se convirtió en una horchatería hasta que la familia Matas se hizo cargo del establecimiento, a finales del año 1955, y lo convirtió en el Pic Nic que ha llegado hasta nuestros días.

Aperitivo de despedida

Durante estas siete décadas, el restaurante se ha convertido en uno de los establecimientos vinculados a la vida social y turística de Sitges.

El inmueble está asociado además al arquitecto José Antonio Coderch y forma parte del conjunto patrimonial protegido por el Ayuntamiento de Sitges.

La familia prevé despedirse este domingo junto a trabajadores y clientes con un aperitivo de despedida. El cierre afecta a una plantilla de alrededor de 50 personas.

Tristeza entre los clientes

El anuncio del cierre también ha provocado numerosas reacciones en las redes sociales del restaurante. En las últimas publicaciones, clientes y vecinos han compartido recuerdos vinculados a celebraciones familiares, desayunos y comidas frente al mar.

"Quina pena. Tantes celebracions, tantes trobades", escribe una usuaria, que destaca la amabilidad y profesionalidad del equipo y asegura que siempre conservará buenos recuerdos del restaurante.

Otra clienta lamenta que tenga que cerrar un establecimiento que, según explica, forma parte de la infancia de su hija y recuerda especialmente sus paellas, la carta adaptada para personas celiacas y el trato recibido por el personal.

Algunos usuarios también sitúan al Pic Nic, junto a otros establecimientos, como un restaurante histórico de la localidad y como parte de la identidad de Sitges.

El cierre pone fin a una etapa marcada no solo por la actividad hostelera, sino también por un largo conflicto administrativo y judicial sobre el uso de un espacio del litoral.