Entrevista al todavía presidente del grupo republicano en el ayuntamiento

Ernest Maragall (ERC): "Apoyar los presupuestos de Barcelona en 2022 nos etiquetó como muleta de Colau"

El republicano desvela que ninguno de los concejales de su grupo sabía el pasado viernes que iba a presentar su renuncia

Ernest Maragall anuncia por sorpresa que abandonará de inmediato el Ayuntamiento de Barcelona

Elisenda Alamany afirma que Ernest Maragall debe cederle el liderazgo del grupo de ERC

Ernest Maragall (ERC): "Apoyar los presupuestos de Barcelona en 2022 nos etiquetó como muleta de Colau"

Ferran Nadeu y Patricio Ortiz

Toni Sust

Toni Sust

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Ernest Maragall (Barcelona, 1943), presidente del grupo de ERC en Barcelona, anunció el pasado viernes de forma inesperada que en diciembre dejará el ayuntamiento y la política. Días antes, el 10 de noviembre, la número dos del grupo, Elisenda Alamany, verbalizó que Maragall debía dar ese paso, en una declaración que el todavía concejal, que estaba cogiendo un avión a EEUU, no sabía que iba a producirse.

Aquí acaba su vida política. ¿Lo imaginaba así?

No había pensado nunca en qué final quería tener. Es el final que encuentras, y sobre todo es el que he elegido yo mismo. Tanto en el cómo como en el cuándo.

Cuando se levantó en el pleno y anunció que se irá en diciembre, ¿cuánta gente sabía que lo haría?

Algunas personas. Las que tenían que saberlo.

¿Más de cinco, menos de cinco?

Menos de cinco.

¿Presentes en la sala?

Una.

¿Sentada junto a usted entre los concejales de ERC?

No.

Maragall sale del ayuntamiento, este miércoles.

Maragall sale del ayuntamiento, este miércoles. / Ferran Nadeu

Usted se convirtió en alcaldable de ERC en 2018 por nombramiento de la cúpula del partido. En 2019 ganó, pero por primera vez el ganador no fue alcalde.

No solo es que por primera vez el ganador no fuera alcalde, sino que la alianza que generó una mayoría alternativa no respondía a ninguna de las imaginables. Era una mayoría forzada, con un objetivo que no era construir algo sino evitar que sucediera, evitar un alcalde republicano.

"(En el mandato 2019-2023)No podíamos dejar de tener en cuenta que pese a su origen espúreo aquel gobierno era presuntamente progresista. Sí, consideramos que el interés general de la ciudad primaba"

Cuando empezó aquel mandato, usted y su grupo aparcaron el enfado y colaboraron con el gobierno de Ada Colau, que tenía al PSC como socio. Apoyo relevante.

Aportaciones, sí; colaboración, no. No podíamos dejar de tener en cuenta que pese a su origen espúreo aquel gobierno era presuntamente progresista. Sí, consideramos que el interés general de la ciudad primaba.

Y visto el resultado electoral de mayo, cuando ERC perdió cinco de sus 10 concejales, ¿la lección amarga es que la oposición constructiva no tiene premio?

Hay un momento en que esta actitud llegó a un límite, y dijimos que no daríamos apoyo al presupuesto. Fue a finales de 2021, sobre el presupuesto de 2022. Aquella actitud clara del grupo, que también buscaba romper con la inercia que nos podía arrastrar, vino seguida de un ejercicio de chantaje por parte de los Comuns (que condicionaron apoyar los presupuestos de la Generalitat a recibir respaldo para los municipales).

Y el partido obligó al grupo de ERC a permitir la aprobación de las cuentas de Barcelona con su abstención.

Hubo unos debates internos de fondo, concepto y oportunidad, apasionados. ¿Qué era mejor para servir al interés general? ¿Que ayuntamiento y Generalitat tuvieran los dos presupuestos o que ninguno lo tuviera? Creo que lo mejor desde el punto de vista de ERC era que la Generalitat tuviera aquel presupuesto y Barcelona el suyo, con nuestra abstención, sin nuestro entusiasmo. Y eso, estoy de acuerdo, determinó nuestro destino político. Fue decisivo para las elecciones, porque nos caracterizó como alguien que daba apoyo al gobierno de Colau. Y a medida que las elecciones se fueron convirtiendo en un referéndum sobre Colau, nosotros quedamos etiquetados y categorizados como alguien que no era una alternativa, si no más bien un aliado, un apoyo, una muleta para Colau. Es una parte significativa de la explicación de lo que pasó.

"Casi diría que desde ERC le dimos a Trias el espacio de alternativa crítica, quedaba un espacio abierto. Lo ocupó alguien (por Junts) que no había movido un dedo en cuatro años y que supo personalizarlo en la figura del exalcalde Trias"

¿La otra parte es la candidatura de Trias?

Casi diría que desde ERC le dimos el espacio. Si nosotros no éramos o no podíamos ser o habíamos decidido no ejercer de alternativa crítica, quedaba un espacio abierto. ¿Quién podía ocuparlo? ¿El PP y Ciudadanos? Es obvio que no. El PSC intentó ocuparlo, y en parte lo logró, con cierta habilidad táctica, la salida (de Collboni) del gobierno. Pero quedó un inmenso espacio que ERC hubiera tenido que poder ocupar y que ocupó alguien que no había movido un dedo en cuatro años, que tenía el espacio a su disposición y supo recoger, expresar, proyectar y personalizar en la figura del exalcalde Trias, que añadía una cierta reivindicación de reparación histórica.

Hace cuatro años se quedó a un paso de ser alcalde. Hace seis meses, a nada de ser primer teniente de alcalde. ¿Es duro, no?

Es una ilustración de cómo nuestro sistema electoral y de representación democrática es magnífico en muchos sentidos pero también capaz de ofrecer perversidades. Pero yo no quiero dejar de señalar responsabilidades. En los dos casos (2019 y 2023), la decisión última fue de los Comuns, de Colau.

¿Le sorprende que todavía no haya indicios claros de a quién elegirá Collboni como socio de gobierno?

Es obvio que el PSC ha optado por poner el freno. Parece que prefiera ganar tiempo, ver posibilidades, ir aguantando. Pero quizá los hechos me desmientan la semana que viene. Tenemos un gobierno de ‘hoy me parezco a los Comuns y mañana a Junts, pasado doy satisfacción a un gremio y al día siguiente me cargo algo más o menos valioso del mandato anterior’. Es lo peor para la ciudad.

Maragall, en el salón de plenos.

Maragall, en el salón de plenos. / Ferran Nadeu

¿Qué conviene más a ERC: entrar en el gobierno o quedarse en la oposición?

Quién deberá gestionarlo es Esquerra Republicana: su grupo municipal, la federación, la dirección nacional.

No parece que quiera mojarse usted tampoco sobre quién debe sucederle al frente del grupo municipal.

Forma parte de estas decisiones que debe tomar ERC.

Pero según dio a entender la propia Elisenda Alamany existe un automatismo, está previsto que la sucesora sea la siguiente de la lista, que es ella.

Que ERC diga si existe un automatismo. En términos formales y escritos creo que no hay ninguna regla establecida. Pero no tengo nada que decir en esto, lo peor que podría hacer es interferir o influir en estas decisiones.

"(Sobre su Elisenda Alamany debe sucederle al frente del grupo de ERC) En términos formales y escritos creo que no hay ninguna regla establecida. Pero no tengo nada que decir en esto, lo peor que podría hacer es interferir o influir en estas decisiones"

Cuando el pasado 10 de noviembre usted estaba a punto de coger un avión hacia EEUU y Alamany afirmó, sin poner fecha, que usted debía dejarle paso como segunda de la lista, ¿sabía que eso pasaría?

No.

Estuvo en silencio unos cuantos días. ¿Es en esos días en los que decidió irse?

La reflexión venía de antes. El resto son anécdotas que dan color al paisaje.

¿Cree que Jaume Collboni puede ser un buen alcalde de Barcelona, un alcalde que deje un legado?

De momento, no. No ha empezado a demostrarlo. Una cosa es ejercer el cargo, otra es ser el buen alcalde que la ciudad merece.

¿Cree que Ada Colau fue una buena alcaldesa de Barcelona?

Nació como una legítima carga de esperanza compartida y que tenía suficientes elementos de razón para intentarlo. Después se ha hecho evidente que no basta con la buena voluntad y la ideología. En el momento de convertir todo esto en un proyecto político se han puesto de manifiesto las limitaciones y contradicciones.

¿Cree que Xavier Trias fue un buen alcalde de Barcelona?

Fue uno de aquellos alcaldes que se caracterizan por no molestar. Por no hacer grandes cosas para no hacer daño a nadie. En eso quizá se le parezca Collboni.

¿Es muy difícil ser alcalde de Barcelona después de Pasqual Maragall?

Es difícil siempre ser alcalde de Barcelona. Lo fue para Narcís Serra, después para Pasqual Maragall, luego Joan Clos, Jordi Hereu, Trias.

¿Qué hará a partir de enero?

Vivir, leer. Si puede ser, escribir. Creo que en este país conversamos poco. Trataré de conversar.