Ciudad masificada

"No hay espacios suficientes": la odisea de aprender a ir en bici en Barcelona

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Una familia se mueve en bici por Barcelona

Una familia se mueve en bici por Barcelona / Zowy Voeten

Gisela Macedo

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Vivir en una ciudad masificada, para un adulto, es sinónimo de tener muy complicado comprar en comercios de toda la vida, encontrar vivienda a un precio razonable y moverse en transporte público sin agobios. Para un niño, supone una limitación del juego en la calle y de actividades tan simples y comunes como aprender a ir en bicicleta. Precisamente de esto último se quejan algunas familias del centro de Barcelona que notan una falta de espacios para que sus pequeños vayan sobre dos ruedas.

Es una ciudad que no te lo permite. Nos hay sitios suficientes para practicar el ir en bici. Los parques son pequeños o el pavimento no es adecuado; además hay mucho tráfico y pocas calles pacificadas, sobre todo en el caso del Eixample”, asevera Adrià Arenas, portavoz de la biciescuela del Bicicleta Club de Catalunya (BACC)

Debido a esta situación, numerosas familias ven que la mejor opción es desplazarse a otros puntos de la ciudad para enseñar a sus hijos y, en consecuencia, lo van dejando hasta que queda como una asignatura pendiente. Y es que la logística para trasladarse todos juntos con las bicicletas, ya sea en metro o en coche, hace que sea una tarea poco apetecible. 

El problema continúa una vez ya han aprendido. Susana, que pasea con sus tres nietas de 6, 7 y 9 años cerca de casa, en Consell de Cent, comenta que han renunciado a usarlas en la ciudad: "Como no hay espacios, decidimos llevar las bicis a nuestra segunda residencia. Allí las disfrutan más”. Ellas, a pesar de vivir cerca de esta nueva calle peatonal, consideran que circular por ella “es un lío” por la cantidad de obstáculos que se encuentran entre personas, obras, ciclistas y patinetes “que van por donde quieren”.

Retraso en la edad de aprendizaje

En la biciescuela del BACC notas estas dificultades con un cierto retraso con la edad de iniciarse sobre las dos ruedas. Si bien el momento que consideran "ideal" para aprender es entre los tres y cinco años, al BACC llegan niños barceloneses de entre siete y nueve años. Son hijos de padres que aseguran que “lo han intentado y no han podido”, al no tener un lugar adecuado cerca de casa y necesitar de más tiempo y dedicación

“Echas un vistazo a la ciudad y realmente ves que hay pocos espacios grandes y diáfanos para practicar, y donde no te vayas a estampar con mobiliario”, añade Arenas. En esta misma línea, Albert García, miembro de Amics de la Bici, lamenta que con la “masificación” de las aceras, entre terrazas de bares y otros elementos, el sitio para transitar queda “reducido”. 

García también cree que con el tiempo se ha ido “deshumanizando” la ciudad, aunque la llegada de las ‘superilles’ devuelven algo de esperanza: “Los que tenemos cierta edad, recordamos haber salido a aprender a ir en bici en la misma acera de nuestra casa. Esto es imposible actualmente, aunque sí es un punto a favor lo que se está haciendo en Barcelona de peatonalizar calles, ya que fomenta que se pueda a hacer vida en ellas”, dice en una entrevista con este diario.

En este sentido, Pau, padre de dos hijas de cinco y diez años que viven en el Eixample, compara lo complicado que fue enseñar a la mayor, en comparación con la pequeña, que pronto aprenderá. “Ahora hay más sitios, se está mejorando mucho en este aspecto, aunque todavía hay poca cosa”, asegura.

Un niño en bicicleta por el paseo de García Fària de Barcelona

Un niño en bicicleta por el paseo de García Fària de Barcelona / Zowy Voeten

Lugares para aprender a ir en bici

Entonces, ¿qué opciones tenemos dentro de Barcelona? Las entidades BACC y Amics de la Bici ofrecen algunas recomendaciones a EL PERIÓDICO de ubicaciones aptas para enseñar a pedalear en familia. Algunas, sin embargo, no son aptas a cualquier hora del día.

  • Parque Lineal de García Fària (junto a la avenida del Litoral, un espacio "agradable" junto al mar)
  • Montjuïc, zona Estadio Olímpico (con ligeras pendientes cercanas para mejorar el equilibrio)
  • Parque de la Trinitat Vella (junto a la estación de metro de la L1 con el mismo nombre)
  • ‘Superilles’ (“a primeras horas de la mañana y en fin de semana, porque en otros momentos pueden estar masificadas, porque aún hay pocas”, advierten)
  • Avenida Diagonal, en tramos de carril bici sobre acera situados entre Zona Universitària y la plaza de Francesc Macià
  • Plazas de Gràcia, Les Corts, Sant Andreu (evitando horas como la del vermut, en las que se llenan de mesas y de gente)

En cualquier caso, recomiendan que se trate de espacios abiertos y pavimentados, sin arena ni piedras, donde haya un tramo “de unos cuantos metros”, suficientes para que el niño "coja inercia y pedalee". “En una sola mañana ya salen pedaleando, no hace falta mucho más”, puntualizan desde ‘Amics de la Bici’.