Relevos acelerados

El adiós del Milano agrava el monocultivo comercial de ronda Universitat de Barcelona

El alquiler empuja al cierre al Milano, puntal de la música en directo en Barcelona

La crisis del modelo comercial convierte Ciutat Vella en una olla de presión

Un tramo de ronda Universitat tomado por las marcas de fast-food y gastronomía informal

Un tramo de ronda Universitat tomado por las marcas de fast-food y gastronomía informal / Ricard Cugat

Meritxell M. Pauné

Meritxell M. Pauné

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La ronda Universitat de Barcelona profundiza este agosto su implacable transformación. A la presión que suponen las decenas de autobuses de línea y autocares que hacen parada en esta céntrica arteria entre Ciutat Vella y el Eixample se le suma una substitución acelerada de tiendas y negocios. La noticia del cercano adiós del Milano Jazz Club, el último reducto cultural que resistía en la ronda, consolida la especialización en gastronomía rápida e informal.

En la última década han proliferado las franquicias de fast-food internacionales y marcas locales de hamburguesas, pizzas o empanadas. También hay varios colmados donde comprar bebida para llevar. Hoy el público objetivo es claramente el visitante, que encuentra aquí el clásico no-lugar para ingerir algo rápido durante el recorrido por una capital turística europea. Un monocultivo que refuerza el complejo de "estación de buses encubierta" que denuncian los vecinos.

El negocio sucesor de la coctelería jazzística engordará el listado de restaurantes. El dueño del Milano, Ramon Larregola, explicaba a EL PERIÓDICO este lunes que paga una cantidad de "cinco cifras" por el alquiler del sótano que alberga música en vivo y el Bracafé de la planta baja. Ahora la propiedad de la finca, dice, tiene una oferta el 30% más alta por parte de una cadena extranjera de 'trattorias' que quiere desembarcar en Barcelona. Hará juego con la elocuente sucesión de marcas de su acera: McDonald’s, Taco Bell, La Tagliatella, Bacoa, Bento&Go (sushi) y Foster’s Hollywood.

Sucesión de 'fast-food' en la ronda Universitat de Barcelona

Sucesión de 'fast-food' en la ronda Universitat de Barcelona / Ricard Cugat

También se va el Grabador Inglés

Es la segunda pérdida comercial en la ronda este agosto: también se muda el Grabador Inglés. Lo fundó en 1932 la misma familia que lo regenta hoy, los Rodés. Por nueve años no podrá celebrar el centenario. Esta rara avis dedicada a la fabricación personalizada de sellos y placas ha resistido en los bajos de un hotel hasta que una derrota judicial la ha expulsado definitivamente.

Está de vacaciones hasta el 27 de agosto y la semana que viene ya estrenará su nuevo hogar en la Gran Vía número 600, a solo 100 metros de distancia, como indican tres carteles en su escaparate. El propietario del inmueble tendría ya planes para el local, que no se han dado a conocer, según ha declarado la familia Rodés a varios medios.

El Grabador Inglés de la ronda Universitat cierra y se muda a Gran Via

El Grabador Inglés de la ronda Universitat cierra y se muda a Gran Via / Ricard Cugat

Vecinos indignados

Vecinos de la zona, organizados a través del colectivo SOS Ronda Universitat, ya se han hecho oír a través de las redes sociales. “Otro local emblemático que deja la Ronda, continua la transformación del centro de la ciudad en ‘Guiripark’”, criticaban al conocerse el cierre del Grabador Inglés. Es más, relacionan directamente el cambio del paisaje comercial con la presencia de apartamentos turísticos: “La ronda está en manos de expendedores de pienso para los guiris borrachos que infectan nuestras fincas”. “¡Queremos una ciudad para los vecinos, no para las mafias!”, remachan.

¿Qué había antes?

La ronda nunca fue una calle glamurosa ni underground, sino una vía de mucho tráfico con tiendas generalistas para un público de clase media y media-baja. Pero la especialización en comida rápida no es una percepción sesgada o nostálgica: la hemeroteca de Google Street View permite a cualquiera hacer un viaje en el tiempo que corrobora una metamorfosis comercial paralela al incremento de autobuses.

Por ejemplo, pueden recuperarse las fotografías de Mestrepiel en plena liquidación hace seis años, en el local que hoy ocupa McDonald’s. Foto K ahora es un restaurante de poke bowls (Aloha) y la tienda de maquetismo y coleccionismo Hobby Barcelona alberga un supermercado 24h desde 2012. Mismo destino para la vinatería Altervinos o un local de anuncios de La Vanguardia. La óptica Antonio Lago acoge el restaurante asiático y de parrillas Kemo, mientras que la antigua clínica Dorsia dispensa hoy empanadillas de Las Muns.

Can Pizza ha abierto en la antigua Casa Escofet de la ronda Universitat

Can Pizza ha abierto en la antigua Casa Escofet de la ronda Universitat / Ricard Cugat

Vistosa también la transformación de la esquina con Balmes, donde se alzaban una copistería Workcenter y los electrodomésticos Pont Reyes, exiliados en Gran Via junto a la próxima morada del grabador. Otros locales han tenido mucha rotación, como la tienda de ropa Unik sucedida por un WorkCenter y un Vinalium o la sede de Autocares Julià en la esquina con plaza Universitat, que ha acogido a las marcas Ono, Premier y ahora Dama de Copas.

Mención especial para la banca. Caixa Penedès ha dado paso a un pequeño supermercado Coaliment, Ibercaja fue sucedida por los pinchos de un Txapela, la sucursal de Caixa Catalunya es hoy un Ale-hop de caprichos low cost y la del Banc Sabadell acoge una taberna con retransmisiones deportivas y tapas catalanas. En el número 20 un local de Can Pizza ha sucedido un Organic Market, aunque cabe destacar que ambos han respetado el mosaico catalogado de la fachada, procedente de la antigua Casa Escofet (1921).

Los dos últimos clásicos

A punta y punta de la ronda, como si fueran centinelas, quedan dos bastiones de resistencia. Por un lado, sobrevive la mítica cervecería de inspiración alemana Alt Heidelberg, fundada en 1934 y convertida en el más antiguo de la vía al mudarse el grabador. Un largo cierre de 19 meses durante la pandemia hizo temer otra pérdida en la ronda, pero finalmente en 2022 volvió a despachar a su fiel público los bocadillos de frankfurt y medianas de más de 50 variedades que han dado fama al establecimiento.

La fachada de la cervecería Alt Heidelberg.

La fachada de la cervecería Alt Heidelberg. / EPC

El otro resistente es Casanova Foto, aunque no es una tienda histórica sino en cierto modo exiliada. Este referente para los fotógrafos catalanes tiene varios locales en Barcelona y uno en Madrid. Nació en 1972 en la calle Pelai, con una tienda de dos pisos que cerró en 2012. En ronda Universitat había abierto un poco antes, en 2009, explica la firma, y acogió la sección de material profesional al cerrar Pelai. Hoy pervive justo al lado del Milano.