Infraestructura clave

El Port de Barcelona multará a barcos muy contaminantes después de verano

La regulación afectará sobre todo a los buques antiguos, que suelen ser petroleros y de carga

Port y navieras cuestionan un informe que sitúa a Barcelona como puerto más contaminado

Radiografía de un día con 11.600 cruceristas en Barcelona

Imagen de archivo del Port de Barcelona.

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EFE

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El Port de Barcelona aprobará justo después de verano la ordenanza que le permitirá sancionar a embarcaciones que contaminen en exceso, tanto en lo referente a las aguas como a la atmósfera, lo que será una iniciativa "pionera" en el Mediterráneo, según ha explicado su presidente, Lluís Salvadó. La medida podría afectar sobre todo a barcos de carga con cierta antigüedad.

"El objetivo es incrementar los niveles de exigencia en el respeto hacia el medio ambiente", ha señalado Salvadó en relación a la normativa que el puerto prepara "desde hace tiempo", en coordinación con diversas administraciones, y que prevé que se apruebe a principios de octubre.

El puerto de Barcelona ultima una ordenanza para multar a barcos que contaminen en exceso

Ha subrayado que hasta la fecha la autoridad portuaria no ha contado con "herramientas para sancionar" comportamientos inadecuados. Si bien la finalidad de esta nueva regulación no será recaudatoria, ha admitido que "contar con medidas impositivas siempre ayuda".

Con recursos visuales

Otro elemento innovador de la ordenanza será que con la ayuda de "medios visuales" se podrá vigilar a las embarcaciones mientras están en plena operativa, a diferencia de lo que sucede hasta la fecha, que los barcos se inspeccionan de forma presencial solo cuando están parados, lo que permite a algunos intentar sortear las reglas.

"¿Cómo se puede sancionar a alguien que lo está haciendo mal? Pues ya hay un puerto que hace una aproximación a partir de medios visuales", relata Salvadó, que cita esta infraestructura asiática como inspiración para el Port.

Con todo, se muestra confiado en que la sola aprobación de la nueva norma sea suficiente, de modo que no haya que llegar a imponer ninguna sanción: "La mejor manera de no aplicarla es que la comunidad portuaria sea consciente de que el Port de Barcelona puede hacerlo".

En cualquier caso, ha reiterado que los barcos más contaminantes no suelen ser cruceros, con una flota en general moderna, sino otro tipo de buques, como petroleras o granaleras, habitualmente más antiguos y que se construyeron con normativas diferentes a las actuales.

De hecho, desde el puerto barcelonés destacan que el 80 % de los cruceros que llegan a la ciudad no cargan agua porque tienen desalinizadoras que generan la que necesitan durante todo el itinerario.

Voluntad de ser "referente"

La nueva ordenanza se añade a otras medidas que el Port está llevando a cabo para ser un "referente" en cuestiones medioambientales, como ya explicó a este diario el pasado abril. Entre ellas, la aplicación del acuerdo de 2018 alcanzado con el gobierno municipal para ordenar la actividad de cruceros, que llevará a que el muelle Barcelona Nord, situado en las inmediaciones del World Trade Center, cese su actividad --que era menor-- en octubre, para concentrar la operativa en el Adossat.

Al tiempo, se está desplegando el proyecto Nexigen, con el que el Puerto de Barcelona busca descarbonizar su actividad mediante la electrificación de sus instalaciones y que requerirá de una inversión de 130 millones como mínimo.

Asimismo, el Govern ultima un impuesto a las emisiones de los grandes barcos --gravamen sobre el que ha tratado con el Pôrt--, si bien no cuenta con una mayoría parlamentaria segura para ponerlo en práctica.