Estreno en el Estadi Olímpic

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Aficionados del Barça se hacen una foto junto al Estadi Olímpic Lluís Companys.

Aficionados del Barça se hacen una foto junto al Estadi Olímpic Lluís Companys. / ZOWY VOETEN

Jordi Ribalaygue

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El inicio de la temporada sirve al Barça algo más que un reto deportivo. Aparte de defender el título de Liga, tratar de corregir la pobre imagen de los últimos años en Europa y administrar el ‘caso Dembélé’, el club afronta el desafío de salir airoso de la mudanza que obliga al equipo de Xavi Hernández a abandonar un Camp Nou despanzurrado por la reconstrucción y subir hasta el Estadi Olímpic Lluís Companys. De camino a Montjuïc, las amenazas se acumulan: un aforo reducido a la mitad en comparación con el coliseo barcelonista; el peligro de que la despoblada y habitualmente fría cima del estadio disuada a parte de los aficionados; un plan de accesos pendiente de prueba y restrictivo para los conductores; los efectos de un desarraigo futbolístico que es también sentimental... El ‘exilio’, que se alargará como mínimo hasta noviembre de 2024, conlleva de por sí unas pérdidas millonarias por la caída de ingresos por entradas, a riesgo de resentir aún más las debilitadas finanzas azulgranas. 

Frente a los augurios pésimos, la junta de Joan Laporta y el Ayuntamiento de Barcelona han intensificado los mensajes de confianza dirigidos a los socios y seguidores ante el estreno en Montjuïc. Será este martes, a partir de las 20.00 horas, con la disputa del trofeo Joan Gamper ante el Tottenham. La presentación ante la afición adquiere aires de examen previo al primer encuentro de Liga, contra el Cádiz el 20 de agosto a las 19.30 horas. La entidad y el consistorio trasmiten que, tras dedicar varios meses a confeccionarlo, el dispositivo para facilitar la llegada de asistentes al estadio está a punto, con todos los supuestos calculados, aunque también abierto a cambios. 

Estas son las claves que los espectadores deben tener en cuenta para desplazarse al Estadi Olímpic, transitorio nuevo hogar del primer equipo masculino del Barcelona, pero no del femenino, que seguirá afincado en Sant Joan Despí.

Vías de acceso

El protocolo consensuado entre el Barça y el Ayuntamiento dibuja cuatro itinerarios de entrada al Lluís Companys. El que se prevé más concurrido sale de la plaza Espanya y la avenida Maria Cristina, con bus lanzadera gratuito para espectadores que dispongan de entrada o abono. Desde el mismo origen, se puede subir a pie, atajando por las escaleras mecánicas que conducen desde la Font Màgica y reptan por las cuestas hasta las inmediaciones de la Anella Olímpica. Importante: todas las escaleras mecánicas serán de subida antes de que ruede el balón y pasarán a ser de bajada cuando los encuentros terminen. 

Otra trazado se abre desde el garaje de la Fira de Gran Via, donde se reservan 2.000 plazas de aparcamiento para los espectadores. El recinto ferial de L’Hospitalet será punto de partida de otra línea de autobuses sin coste para los asistentes con pase para el partido. 

El Barça recalca que la vía más rápida es tomar el funicular de Montjuïc -de pago- y completar luego la distancia hasta el estadio andando. Se espera que de 8.000 a 16.000 personas opten por esta ruta. La entidad estima que todos los caminos hasta el estadio se recorrerán en un lapso de 10 a 20 minutos, no mucho más que la caminata previa a las noches de fútbol en el Camp Nou.

Coches

El dispositivo aspira a desincentivar los trayectos en coche para ir a los partidos. Cuando falten tres horas para el pitido de inicio, la circulación quedará estrechamente limitada dentro del perímetro delimitado por la avenida Miramar, la plaza Espanya y la calle Foc. También se prohibirá estacionar, salvo excepciones. El Barça y el Ayuntamiento responden que todos los automóviles de los aficionados “no cabrían” en la montaña. El veto se extiende al área verde de los barrios cercanos de Can Clos y el Polvorí, exclusiva para residentes. 

Solo se permitirá que los autobuses organizados de aficionados y hasta 70 vehículos de personas con discapacidad estacionen en la llamada Zona 0, la más cercana al estadio. Los únicos automóviles que podrán aparcar en la zona 1, en los aledaños de la Anella Olímpica, serán por compromisos y operativa del Barcelona. Contarán con una credencial del club para superar la quincena de puntos de vigilancia que se apostarán. El Barça calcula que los vehículos con permiso especial no desplazarán a más de 1.500 personas. Los taxis podrán llevar a los pasajeros hasta la zona 1. 

Además del párking de la Fira, existen aparcamientos municipales próximos al estadio junto al Poble Espanyol, la Ciutat del Teatre y en la avenida Rius i Taulet. El Barça aconseja a los aficionados que alquilen las plazas con sistema de prepago para ahorrarse colas.

Un autobús de TMB circulando junto al Estadi Olímpic Lluís Companys, en Barcelona.

Un autobús de TMB circulando junto al Estadi Olímpic Lluís Companys, en Barcelona. / GEORGINA ROIG

Motos

Se habilitan 3.500 plazas para estacionar motocicletas. No habrá opción para reservarlas con antelación: se ocuparán por estricto orden de llegada hasta que se llenen. Los aparcamientos estarán en el entorno de las calles Font i Quer, Can Valero y Tarongers, así como el paseo del Migdia.

La vía más despejada para los motoristas se augura que será a través de la avenida de Miramar, para esquivar el trasiego de los buses lanzadera. A tener en cuenta que no habrá consigna donde dejar el casco en el Olímpic.

Transporte público

El Barça corre con el gasto de los 17 autobuses que enlazarán la plaza Espanya y la Fira de Gran Via con las inmediaciones del Lluís Companys desde dos horas antes de que comience el juego. El trayecto será gratuito y solo para aficionados con entrada o abono. Los lanzadera saldrán cada tres o cuatro minutos, con una capacidad para transportar unas 4.400 personas por hora. El club garantiza que desembarcarán a los aficionados “a menos de cinco minutos” del torno de entrada. 

Aparte, las líneas regulares 13, 23, 55, 125 y 150 tienen parada en las proximidades del estadio. Aunque se reforzarán, el Barça no las juzga capitales en el plan. Se suman las líneas de ferrocarril que desembocan en plaza Espanya y las líneas 1 y 3 de metro, que intensificará la frecuencia de paso en los días de partido y alargarán horarios cuando se requiera, como en las jornadas de Champions League, como ya ocurría en el Camp Nou.

A pie, en bicicleta o patinete

El club confía en que la inmensa mayoría del público llegue andando a ver el partido, al menos en la última milla. Calcula que unas 20.000 personas se desplazarán a pie por hora al estadio. Las llegadas se quieren escalonar a lo largo de un par de horas, para lo que se planifica programar pequeños espectáculos como preludio al fútbol.  

La previsión incluye a los aficionados que circulen en bicicleta o patinete. Los agentes aconsejarán a los ciclistas que recorran a pie el último tramo dentro del perímetro de seguridad. El Barça instalará una consigna para guardar bicicletas y patinetes. El Ayuntamiento anuncia que dos carriles bici unidirecciones entrarán en funcionamiento a partir de septiembre entre la plaça Espanya y la avenida Miramar.

El presidente del Barça, Joan Laporta, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, en una comparecencia reciente en el Estadi Olímpic Lluís Companys.

El presidente del Barça, Joan Laporta, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, en una comparecencia reciente en el Estadi Olímpic Lluís Companys. / JORDI COTRINA

Salida del estadio

El Barça cuenta con que la evacuación del estadio y su contorno se complete una hora después de la finalización del partido. Los lanzadera circularán hasta una hora y media después del pitido final.

Transporte al margen, otra cuestión de interés es cómo se garantizará la seguridad de los asistentes cuando abandonen Montjuïc. El Barça y el Ayuntamiento prometen un operativo ‘ad hoc’ de Mossos d’Esquadra y Guardia Urbana. También se mejorará el alumbrado, lo que se aguarda que resulte apreciable sobre todo en invierno.