Las relaciones en el siglo XXI

Barcelona, capital de las 'citas Tinder'

La ciudad es un gran escenario para quienes buscan relaciones por vía digital, al sumar miles de solteros, divorciados y nómadas digitales

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Una pareja muestra en sus teléfonos las aplicaciones de citas 'Tinder' y 'Bumble'

Una pareja muestra en sus teléfonos las aplicaciones de citas 'Tinder' y 'Bumble' / Manu Mitru

Gisela Macedo
Patricia Castán
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La era del consumo exprés, con cualquier compra o servicio a un clic de móvil, ha alcanzado de pleno el ritual más antiguo del mundo: la búsqueda de pareja. Las redes sociales y aplicaciones han ido imponiendo su hegemonía en apenas tres lustros de historia, hasta normalizarse como proceso cotidiano para ligar o incluso encontrar la media naranja en grandes ciudades como Barcelona, donde hay tantos solteros que lo difícil es tener tiempo y oportunidad para encontrar a alguien que nos guste.

La capital catalana, inmersa en las nuevas tendencias de teletrabajo, destino de miles de nómadas digitales, con una gran cantera de divorciados y separados, pero con cada vez menos oferta de ocio nocturno, se ha convertido en un mercado efervescente para las relaciones que comienzan por vía digital. Ejerce también de capital de las consiguientes citas, ya que miles de usuarios del área metropolitana se desplazan para sus encuentros a la ciudad, al ofrecer más discreción e infinidad de escenarios.

Ninguna de las grandes aplicaciones especializadas (Tinder, Meetic, Bumble, Badoo, be2 y otras muchas) y de las redes utilizadas para el mismo fin (de Instagram a las herramientas de Iphone) facilitan cifras absolutas sobre sus usuarios en cada localidad. Pero sí dan indicadores del fenómeno en Barcelona. Por ejemplo, ‘Tinder Passport’, una funcionalidad de pago pensada para quienes tienen pensado viajar y quieren llegar con los contactos ya hechos, sitúa a Barcelona en el pódium de destinos más buscados por los usuarios en España, junto con Londres y Madrid. Meetic, utilizada por un público algo mayor, tiene en sus ránkings estatales a Barcelona como la segunda donde los solteros son más activos (medido en chats). Y también en el uso de la función de voz, que se ha revelado como uno los elementos más valorados, además de la imagen.

En cuanto a prioridades, según los estudios de mercado de esta última, el 85% de los catalanes consideran que es más sencillo conocer a alguien ‘online’ que “en la vida real”. El El 95% de los catalanes ve importante que su cita comparta sus mismos valores, el 90% que comparta su mismo sentido del humor y otro tanto, los intereses. Y para el 80% es importante cómo vista su cita.

Muchas de los encuentros entre usuarios de toda el área metropolitana se producen en Barcelona, por ofrecer más espacios y discreción

Más allá de la revolución tecnológica que ha situado al móvil e internet como herramienta que vertebra trabajo, consumo y relaciones humanas, subyace de fondo un cambio de hábitos: el ocio nocturno ya no es el principal escenario para establecer relaciones entre los jóvenes. En Barcelona, se sale menos porque resulta caro para muchos, porque falta tiempo y porque hay menos locales con gancho.

En los últimos años la ciudad ha perdido más de 125 bares musicales y discotecas y cada vez es más complicado ubicar nuevas opciones. Los primeros, eran punto habitual de ligoteo e interacción, en horario de charla y copas. “Ahora la gente joven no va a las discos pensando en encontrar pareja sino a bailar y divertirse”, señala un empresario del sector. En paralelo, también hay más teletrabajo y una mayor movilidad laboral y residencial, lo que reduce los escenarios de socialización. 

De la rapidez al amor como bien de consumo

Berta Aznar, profesora de Estudios de Educación y Psicología en la Universitat Blanquerna de la URL, y miembro del grupo de Investigación de Pareja y Familia, destaca que si hace 10 años encontrar pareja en una 'app' de citas podía resultar pintoresco, ahora se ha normalizado y se confiesa abiertamente. Lo atribuye a factores como “el tiempo, porque cada vez lo ocupa más el área profesional y menos el ocio, lo que dificulta los espacios para conocer gente”. Pero insiste también en la alta cifra local de divorcios y separaciones [en 2020 a la cabeza en España, con una tasa del 13,3%] y de la inestabilidad en las relaciones de pareja, que hace que haya "mucha gente disponible de todas las edades”. La “aceleración de uso de las tecnologías, que permiten buscar pareja desde la seguridad de tu propio hogar”, es el detonante clave.

Otro psicólogo y psicoanalista, colaborador en la UOC y la UB y autor de varios libros en los que analiza el papel de la tecnología en las relaciones, José Ramon Ubieto, subraya que a nivel global se estima que más de la mitad de nuevas parejas se conocen vía herramientas digitales, que aunque nacieron centradas en la franja de los 25 a los 40 años, ya se han extendido con normalidad entre usuarios de 18 a más de 60, como comprueba a diario en su consulta y en grupos de trabajo.

Valora que en una ciudad hiperactiva como Barcelona faciliten las relaciones "según necesidades", aunque advierte de uno de sus principales inconvenientes es que muchos contactos "pueden terminar en nada", ante la enorme cantidad de 'ghosting' (un candidato que desaparece del chat, no acude a la cita o no da más señales después de un primer encuentro, sin explicaciones) que se genera. Algo que no ocurre con las relaciones presenciales tradicionales, con acercamientos paulatinos.

Una joven utiliza la aplicación de citas 'Bumble' en Barcelona

Una joven utiliza la aplicación de citas 'Bumble' en Barcelona / Manu Mitru

Ese efecto hace que muchos usuarios establezcan muchos contactos para tener más oportunidades, en lo que acaba siendo un "abuso de las apps, donde al final las otras personas son un bien de consumo", advierte Aznar. Y más en una ciudad densa como Barcelona, donde en un radio acotado hay infinidad de opciones para intentar el 'match'. Ubieto coincide en el riesgo del "amor como mercancía", y agrega que otros efectos secundarios, como la idealización y el exceso de "expectativas" son habituales entre los más jóvenes, mientras que a mayor edad las aspiraciones son más realistas y uno da por buena "una compañía agradable para quedar para cenar o pasear", por ejemplo. Lo que tiene claro es que la práctica ha llegado para quedarse, y "aún más tras la pandemia", en un mundo ya "híbrido, en que viviremos una realidad tanto física como digital", sentencia el experto.

Tendencia mundial... y metropolitana

En este escenario, Tinder lidera el fenómeno y asegura que más de la mitad de menores de 30 años usan aplicaciones para citas. Desde que se lanzó en el año 2012, esta ‘app’ ha sido descargada más de 530 millones de veces en todo el mundo y su uso se ha incrementado a raíz de la pandemia: está disponible en 190 países y 45 idiomas, entre los que se incluyen el catalán. Esta y otras muchas aplicaciones (del encuentro sexual a la búsqueda de pareja estable) conforman la nueva ‘barra de bar’ barcelonesa para relacionarse.

Los usuarios eligen a sus candidatos favoritos y conciertan sus citas. Cada uno elige a cuántos kilómetros pueden estar sus posibles ‘matches’ y esto, en una región metropolitana como la de Barcelona, hace que también sea muy fácil conectar con personas que viven en otros municipios de la primera corona. Eso sí, aunque haya la misma distancia de Barcelona a Sant Cugat que de Sant Cugat a Barcelona -por poner solo un ejemplo-, el grueso de las citas metropolitanas terminan concentrándose en la capital catalana. 

“Da la sensación de que para los barceloneses supone más esfuerzo salir de su ciudad para tener una cita. Entre eso y que Barcelona tiene más oferta de sitios donde ir, las primeras citas casi siempre acaban siendo allí”, cuenta Gemma L., vecina de 25 años de Cerdanyola y usuaria de Tinder y Bumble. La joven apunta que está “cansada” de desplazarse casi siempre a la ciudad “para quedar con personas que quizás acaban siendo poco interesantes” y que esto ha hecho que con el paso del tiempo se haya vuelto más “selectiva”. Una situación que comparte Olga M. (27), residente también en el Vallès: “En las primeras citas sí prefiero quedar en Barcelona, porque en mi pueblo me conocen y no quiero que cada semana me vean con alguien diferente”.

Aparte de facilitar encuentros de barceloneses y metropolitanos, en Barcelona estas plataformas también dan lugar a citas interculturales, ya que facilita la conexión entre personas de diferentes nacionalidades que están de viaje o se han instalado aquí. Los extranjeros que continuamente llegan a la capital catalana le dan otro empujón más para convertirse en una “capital Tinder”, como muestran los datos del mencionado Passport. Asimismo, el hecho de ser una ciudad "LGTBI-friendly" también potencia el uso de aplicaciones específicas -con 'Grindr' como protagonista-. La gran pregunta es cuántas parejas serán de largo recorrido. 

El gurú de las relaciones en Tinder vaticina "matrimonios exitosos"

El último informe de tendencias mundiales 2023 de Tinder y la voz de Paul Brunson, su experto global en Relaciones, afirman que la nueva Generación Z de usuarios (de 18 a 25 años) han entrado en las aplicaciones de citas con nuevos valores como "autenticidad, bienestar personal, lealtad, respeto y tolerancia". Frente al 'ghosting' y las estrategias (como hacerse el interesante o mantener en vilo a candidatos) más propias de los 'millennials' que les precedieron, los nuevos usuarios irían mejor encaminados a "matrimonios exitosos" y diversos. Algunos datos: el 80% están abiertos a citas con otras etnias; el colectivo LGTBI es el que más crece y lo considera la vía más segura para "salir del armario"; y los "no binarios" aumentan un 104% en Tinder.