Coste variable

Hasta cuatro euros de comisión por sacar dinero en los cajeros promovidos por Barcelona

Las terminales 'multimarca' auspiciadas en mercados, quioscos y paradas de metro cobran un recargo especialmente alto a los clientes de los mayores bancos

Cajero de la compañía Cardtronics en la estación de metro de Sagrada Família, en Barcelona.

Cajero de la compañía Cardtronics en la estación de metro de Sagrada Família, en Barcelona. / RICARD CUGAT

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Jordi Ribalaygue
Jordi Ribalaygue

Redactor

Especialista en Barcelona y área metropolitana

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El remedio con el que el Ayuntamiento de Barcelona trata de paliar la desaparición del 40% de los cajeros automáticos en la capital tiene letra pequeña. La expansión anunciada de 161 máquinas para extraer efectivo en espacios de titularidad pública o que dependen de una concesión municipal se concibe como un paliativo para los barrios más afectados por el cierre de oficinas bancarias y también para la gente mayor, menos habituada a la banca digital. Sin embargo, a los usuarios de estos terminales no les ha pasado por alto un hecho que apenas se ha publicitado: para usar los cajeros multimarca auspiciadas por el consistorio, los vecinos tienen muchos números de tener que pagar una comisión de 2,95 euros e, incluso, 3,95 euros por cada reembolso de efectivo

Ocurre sobre todo si se usa una tarjeta emitida por alguno de los cuatro grandes bancos españoles: Caixabank, BBVA, Santander y Sabadell. Son los que cuentan con más clientes y también los que están más implantados en Barcelona capital.

El hasta ahora primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, y el sector socialista del gobierno municipal han anunciado este enero la medida, que trata de contrarrestar el adelgazamiento de la red bancaria. Ciertamente el número de cajeros ha decaído en la ciudad debido al cierre de cerca de 800 sucursales en la urbe entre 2015 y 2022, lo que ha movilizado barrios como la Texonera. De los 161, anunciados solo 4 pertenecen a una entidad tradicional: ya se han colocado estos cuatro cajeros, pertenecientes al Banco Santander, en los mercados del Besòs, Sants, Llibertat y Sant Antoni. El resto son de empresas internacionales dedicadas a instalar cajeros aptos para cualquier tarjeta -muy usadas por turistas y clientes de bancos pequeños- y ya cuentan con una importante red en la capital catalana, algunos de ellos en el marco de este plan municipal. Han empezado a funcionar los primeros de una remesa de 60 que la multinacional Euronet instala en quioscos, donde se prevé que 125 puestos los adopten a lo largo de este año, y las 21 cabinas que la estadounidense Cardtronics ha distribuido ya en estaciones de metro se ampliarán con 11 más.   

El Santander es la única entidad que ha atendido la llamada del ayuntamiento para poner terminales en equipamientos municipales y compensar los menguantes servicios bancarios en Barcelona. En el caso de estas cuatro máquinas en mercados, solo quienes disponen de cuenta en el banco pueden emplearlas sin coste añadido para obtener dinero en metálico. El Santander explica que se tiene que pagar una comisión de 2,95 euros en caso de no ser cliente suyo, igual que ocurre en los cajeros de sus sucursales.

Dos multinacionales, Cardtronics y Euronet

El mismo importe se exige a los clientes de Caixabank, Santander, BBVA y Sabadell en los cajeros ubicados en el metro por Cardtronics, que opera bajo la marca Cashzone. El cargo sube a 3,95 euros para titulares de tarjetas de las mismas entidades en las cabinas de Euronet situadas en quioscos. 

Los gigantes del sector concentraron el 75% de los depósitos en España en 2022. El dato no está segmentado por ciudades, pero es obvio que los cuatro grandes siguen siendo preponderantes en Barcelona: entre ellos, suman 425 oficinas que, si bien son casi la mitad de las que poseían en 2015, representan el 87,8% de las sucursales abiertas en la ciudad. 

Más asequible para bancos pequeños

A diferencia de los principales bancos, los clientes de entidades con menos cuota de mercado y de banca online salen algo más favorecidos. La comisión que se les reclama en los cajeros multimarca es más asequible e, incluso, la operación les puede salir gratis

Cajero automático del Santander en el mercado de la Llibertat, en Barcelona.

/ JORDI COTRINA

Por ejemplo, los clientes de ING no abonan nada en las terminales de Cardtronics -hay un cargo de 55 céntimos que el banco sufraga- ni tampoco en las de Euronet. De contar con una tarjeta del Banco Mediolanum, las primeras cuatro retiradas de dinero son gratuitas si son iguales o superiores a 100 euros en las máquinas de ambas compañías; a partir de la quinta extracción y en el resto de casos, el cliente desembolsa 95 céntimos en las cabinas de Euronet y 90 en los de Cardtronics. 

Aviso antes del cobro

Las cuantías que ambos operadores facturan en los cajeros promovidos por el ayuntamiento son las mismas que en el resto de su red. Las pantallas de las terminales avisan del coste añadido antes de cargar el pago, con lo que la operación puede anularse a tiempo.  

La diferencia en los importes de las comisiones según la entidad bancaria depende de los convenios que las dos multinacionales de los cajeros multimarca -identificados con las siglas ATM- han suscrito en España. En declaraciones a El Periódico, Cardtronics subraya que ha sellado acuerdos preferentes con unas 70 entidades, a los que la comisión se suele reducir a una franja entre 50 y 65 céntimos. Añade que, en la mayoría de casos, no se repercute al cliente. Euronet también ha cerrado “varios acuerdos con la gran mayoría de las entidades bancarias” para aplicar un descuento. 

En manos de los bancos

Ninguna de las dos compañías de cajeros multimarca no han rubricado contratos con los cuatro grandes bancos. La consecuencia es que, en esos casos, las empresas aplican la cuota completa que han establecido por su servicio. “No la cargamos al cliente final, sino que cobramos la comisión a la entidad, que decide si la repercute o no”, indica el director general de Cardtronics en España, Jimmy Tarazona. “El banco emisor puede decidir si quiere cobrar toda esa comisión o una parte a su cliente”, recalca el director de operaciones de Euronet en España, Jacinto Calvente. 

La diferencia entre las entidades que han alcanzado acuerdos con los operadores de cajeros automáticos y las que no radica en la dimensión de su red de terminales. Las pequeñas y emergentes ven una oportunidad de expandir prestaciones apoyándose en las cabinas de marca blanca, mientras que los gigantes del sector no encuentran interés en aliarse con unas compañías que ven como competidoras de sus instalaciones, observan fuentes bancarias. En definitiva, para la banca alternativa es un atractivo contar con estos cajeros externos, mientras que para las grandes firmas el atractivo es su propia red. 

Al detallar la medida, Collboni reprochó que la inmensa mayoría de los bancos desatendiera la llamada del ayuntamiento a situar cajeros propios en equipamientos municipales. Aseguró que algunos pretendían cobrar a cambio al consistorio, sin especificar a cuáles se refería. Uno de los grandes bancos, Caixabank, argumenta que ya ofrece “más del 50% de los cajeros” de Barcelona y “cuenta además con una fuerte presencia de oficinas y cajeros en los lugares próximos” a los mercados municipales, donde el ayuntamiento quiere reforzar la presencia de terminales. Por su parte, el BBVA no ha respondido a la consulta de este medio.  

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Collboni enfatizó que el consistorio no abonaría “ni un euro” por los cajeros, aunque explicó que los cajeros adheridos al plan se ahorran pagar la tasa municipal que se aplica a todos los terminales, a modo de incentivo para que se asienten en puntos huérfanos de la ciudad. Durante la presentación de la medida no hizo mención a las comisiones que recaen sobre el usuario. Consultado al respecto a posteriori, el gobierno municipal esgrime que el ayuntamiento no tiene margen para negociar una rebaja de estas condiciones de uso. “No podemos obligar a las entidades bancarias o las gestoras de cajeros de marca blanca a la reducción o eliminación de las comisiones”, sostiene. Agrega que, en todo caso, “compete a las propias entidades bancarias”.

“La ley en vigor no permite diferenciar las comisiones por tipo de instalación o ubicación”, aduce Calvente, por lo que defiende que las comisiones de Euronet “tienen que ser las mismas en toda la red”. “No puede ser gratis porque tenemos unos costes de mantenimiento. Son los emisores de las tarjetas los que pueden decidir si abaratan la comisión o la dan gratis a sus clientes”, apostilla Tarazona.