Ruta 'vintage'

Toni Parra, 'el Eliminador': el hombre que vacía pisos

  • Esta es la macrotienda de segunda mano a la que peregrinan los tiktokers. La cuenta @Vaciamos descubre los tesoros de la basura

  • Hace años que Toni Parra vacía pisos por encargo. Ha tirado de todo, resopla. “He tirado hasta a un padre”  

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Ana Sánchez
Ana Sánchez

Periodista

Especialista en Barcelona. Busca historias increíbles y coordina las páginas de ocio de ‘On Barcelona’.

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Este hombre ha visto cosas que harían caer de culo a cualquiera con más ímpetu que Boris Johnson. Ha presenciado más peleas familiares que los de ‘Sálvame’. Se ha encontrado en un armario un cráneo con agujero de bala. Una moto aparcada en un quinto sin ascensor. Vendría a ser ‘el Eliminador’ en versión inmobiliaria. Vacía pisos, oficinas, todo tipo de locales por encargo desde hace 10 años. Ha tirado de todo, resopla. “He tirado hasta a un padre”.  

El Toni de TikTok”, lo llaman. Los tiktokeros revisan sus vídeos con mirada de Indiana Jones. Peregrinan a sus macrotiendas en busca de tesoros de segunda mano. En redes sociales es @vaciamos. Acumula más de 120.000 seguidores entre TikTok, Instagram y Youtube. “Vino uno de Zaragoza expresamente a verme”, cuenta aún sorprendido.   

Toni Parra y su madre, Nany, posan con teléfonos ’vintage’ en los Encants de Granollers. Esta es su sala de tesoros de segunda mano que recuperan de pisos vaciados y no ponen a la venta. / ANNA MAS TALENS

“La basura es dinero”. Esa es la moraleja de sus vídeos. “En el vaciado de pisos y la tienda hemos facturado más de 1 millón”, suelta sin ni siquiera arquear una ceja. “A mí no me gusta el dinero –reniega-. Yo estoy amueblando pisos gratis de gente que lo necesita. ¿Sabes lo que pasa? Que como nos hemos ido varias veces a la mierda, yo no valoro el dinero. Porque yo he tenido que ir a comedores sociales a comer. A comedores sociales a los que ahora hago donaciones”. 

Se llama Toni Parra. El lunes cumple 40. Siempre le verás con la misma camiseta. Tiene 50 y pico iguales en casa. “Vacié una oficina en la que había dos cajas llenas –sonríe-. Pues ya tengo camisetas para toda la vida”. Es imposible hablar con él menos de una hora. Lo mismo te regala un piano que te detalla cuánto cuesta la chatarra (hoy, un kilo de latas vacías, unas 65: 0,70 €) Se le calienta la boca a poco que le hables de ¿has dicho gasolina? Ha abierto dos cuentas en TikTok porque siempre tiene bloqueada alguna. 

Estos son los Encantes de Granollers (Francesc Ribes, 7). Nany, la madre de Toni, te enseña un faldón de bautizo que podría remontarse a la infancia de Jordi Hurtado. “Te puedo enseñar todo lo que quieras”, te promete con su deje extremeño. No está exagerando. Esta es la sala donde guardan las reliquias de segunda mano que no están a la venta. Relojes, rosarios, muñecas 'vintage', gramófonos, cupones de racionamiento, sacos y cajas de pesetas, ¿eso es una granada?

Toni enseña dos de sus hallazgos más sorprendentes: munición y una granada.

/ ANNA MAS TALENS

“Todo vintage”. Nany aparece ahora con un sombrero de los años 20. En media hora la ves con tres diferentes. “Cuando no me disfrazo, malo”, se ríe ella. “¿Quieres mandar un e-mail?”, y te ofrece un teléfono de rueda.

“Todo eso era para tirar”. Antonio, el padre de Toni, señala una repisa con una hilera de robots reconstruidos con cafeteras, radios y todo tipo de aparatos rotos.

Dos de los robots que el padre de Toni reconstruye con aparatos rotos.

/ ANNA MAS TALENS

Toni-hijo también reconvierte la basura en arte. Arriba tiene un coronavirus gigante con bastones que ha ido encontrando en los pisos. “Un homenaje a todos los muertos del coronavirus”.  

Coronavirus con bastones encontrados en los pisos vaciados.

/ ANNA MAS TALENS

Trabajan en el negocio padre, madre, hermano, primo. Eran todos pasteleros. Ese era el negocio familiar antes de la crisis del 2008. “Nos fuimos a pique”, recuerda Toni sin resoplar. 

Hace 20 años -aún era pastelero-, Toni empezó a hacer páginas web. “Tengo casi mil y pico”, calcula. Servicios del hogar en formato punto com: mudanzas, vaciado de pisos, reformas, cerrajeros. “Hacemos páginas web –explica-, las posicionamos, busco clientes, le paso a profesionales los pedidos y a mí me dan una comisión”. ¿Es un intermediario? “Un buscavidas”, se ríe él. 

Vitrina con rosarios.

/ ANNA MAS TALENS

Entre el maremágnum de webs, tenía una página de vaciado de pisos. Pero tuvo un problema con el profesional al que le pasaba los clientes y la dejó parada. Un día –ya con la crisis encima- le llamaron para vaciar un piso. Estaba cerca y fue él mismo. “Estuve dos o tres meses vaciándolos yo solo –recuerda-. Iba a vaciar pisos en tren. Lo dejaba todo en la calle [lo hacía el día de recogida de muebles] y la gente se lo llevaba rápido”. 

Se compró una furgoneta y cogió un local pequeñito en Badalona. “Estaba pagando por tirar en la 'deixalleria' cosas que se podían vender”, justifica. Y empezó a venderlas. A vender “mucho”. Cambió a un local más grande en Mataró y el negocio se disparó. “Y fue por esto”, te enseña una cicatriz en el antebrazo. “50 y pico puntos”. Año y medio de baja. “Se me cayó un cristal –recuerda-, así, plaf”. Hace justo 5 años. “Yo no quería delegar y tuve que delegar por cojones”.      

Toni y Nany seleccionan objetos de segunda mano para un mercadillo.

/ ANNA MAS TALENS

Se puso a hacer más páginas web. “Me volví loco –confiesa-. Ahora tengo unas 70 y pico solo de vaciado”. Y se multiplicaron las llamadas. “Tenía una furgoneta y dos personas –detalla-. Al año y medio, cuando me dieron el alta, tenía 6 furgonetas y 20 personas”. Con la pandemia ha llegado a vaciar 9, 10 pisos cada día, asegura. “Una locura”. ¿Conclusión? Lleva un mes haciéndose su propia mudanza. “Y aún no he terminado”, se ríe. 

A estas alturas, el negocio se ha expandido a dos macrotiendas de segunda mano (los Encantes de Granollers y Canovelles), una nave en Granollers, y otro local en Mataró con carpintería (hacen muebles con la madera que encuentran). ¿Algo más? “Dos tortugas, dos gatos y dos niños”, sonríe.  

Los Encants de Granollers, con el mural grafiteado de Francisco de Pájaro al fondo.

/ ANNA MAS TALENS

A unos metros de la tienda de Granollers está “el banquito de los regalos”. Así lo llama Toni. Hoy deja tres libros y un ajedrez solar, todos con sus etiquetas: “Gratis para ti”. También hacen sorteos, subastas solidarias, donaciones, colaboran con ONG. Han llegado a tener una sección de artículos que se podían robar. Suele venir algún hijo a devolver cosas de su madre cleptómana. “Nosotros la dejamos robar –dice Toni- y luego el hijo trae las cosas. Y así no roba en otro sitio”.  

Una caja llena de pesetas.

/ ANNA MAS TALENS

Tiene vídeos con más de medio millón de visualizaciones. “Yo hago un vídeo del piso, abro los cajones, armarios y lo cuelgo sin editar. A la tarde ya tengo gente que viene a la tienda y le dicen a mi padre: ‘Oye, ¿dónde está lo que habéis vaciado esta mañana? Que he visto no sé qué que lo vengo a buscar”. Hace días que regala un piano vía TikTok.

@vaciamos2 ♬ sonido original - Vaciamos y Donamos 2

Ahora mismo venden palos golf, una cabina de teléfono, un parapente. ¿Tienen de todo? “¿Qué te voy a decir?”, suspira Antonio-padre, y te saca de la nada un espéculo vaginal. Toni ha encontrado hasta “un cráneo con agujero de bala”, da fe. “En un armario me encontré 250.000 pesetas en billetes de 10.000”, justo una semana después de que se dejaran de cambiar por euros. ¿Lo más raro? “Una moto grande en un quinto sin ascensor –responde-. O dos ruedas de tráiler en un cuarto sin ascensor utilizadas como somier. Con llanta y todo”. Capítulo aparte merecen las peleas familiares por las herencias. “Uno le mordió al hermano la oreja –explica-. Y el tío sangrando y todo. Vinieron los mossos”. 

La subasta de vidas de los Encants, ¡la película!.

“Hemos tirado de todo”, promete. Álbumes enteros de fotos, cintas VHS de bodas... “Ese de ahí es mi padre”, le dijo un día un cliente señalando una urna. “Y me pregunta: ‘¿Eso dónde se tira?’”. “En la playa, la montaña…”, le dio ideas Toni. “No, no, no, ¿que voy a ir yo?”, le replicó el hijo del año. “¿Dónde van los otros jarrones? Tira ahí a mi padre también”.

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¿Qué ha aprendido de todo esto? “Lo que más me está afectando psicológicamente es el tema del consumismo –asegura Toni-. La gente compra, compra, compra y no necesita nada. Luego te mueres y no te llevas nada, tus hijos tampoco quieren nada y termina todo aquí en una tienda como la mía”. El sarcasmo del reciclaje: vacía pisos con mil contenedores de reciclaje en la cocina y el armario a reventar de ropa con etiquetas y cajas de Amazon por todas partes. “Por eso TikTok me bloquea. Porque hago vídeos insultándolos”. Se encoge de hombros. “No me quiero callar. Hago vídeos, ¿qué me queda?”.

Que se preparen en Sant Pol de Mar. Toni se acaba de ir a vivir allí y ya se ha hecho con la web del pueblo. “He comprado el dominio santpoldemar.com”.