Dirigida al viajero

Barcelona planta camas en plena calle contra los pisos turísticos ilegales

  • El consistorio abre una nueva campaña de sensibilización contra el alojamiento sin licencia instalando una 'habitación' en la plaza de la Catedral y otra en la Barceloneta

  • En los últimos meses se han detectado unos 500 apartamentos para viajeros que no cuentan con licencia, sobre todo en Airbnb

Informadores explican a visitantes que no deben alquilar pisos ilegales en Barcelona, en la plaza de la Catedra, donde se ha instalado una cama.

Informadores explican a visitantes que no deben alquilar pisos ilegales en Barcelona, en la plaza de la Catedra, donde se ha instalado una cama. / EPC_EXTERNAS

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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Una cama en plena plaza de la Catedral, simbolizando un alojamiento turístico ilegal, ha vuelto a ejercer este viernes de símbolo --con evidente impacto mediático-- del inicio de la nueva campaña informativa presentada por el ayuntamiento contra la actividad no autorizada en Barcelona. Habrá otra cama en la plaza del Mar (Barceloneta), junto con carteles, reparto de folletos e información en redes sociales con consignas como "antes de mirar si tiene balcón mira que sea legal", o "antes de mirar si está cerca del centro mira que sea legal", dirigidas tanto al viajero como al ciudadano que alquila.

La teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo, Infraestructuras y Movilidad de Barcelona, Janet Sanz, ha denunciado que Airbnb ha seguido colgando anuncios de viviendas turísticas ilegales a pesar de que el pasado junio se les pidió que retirasen los anuncios irregulares que el consistorio había detectado y que no colgasen más. En ese momento, se anunció que se retomaba la cruzada contra la actividad no autorizada.

Cama donde se alerta de que antes de comprobar si un alojamiento es céntrico, hay que ver si es legal.

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La edila ha precisado que este verano ya han rastreado 50.000 anuncios de viviendas turísticas en distintos portales de reservas y que han detectado 500 ilegales, 390 de las cuales se anuncian en Airbnb. "Le pedimos, le reiteramos y le exigimos que cumpla la legalidad", ha afirmado, antes de anunciar expedientes sancionadores por no verificar que tengan número de licencia turística, como es obligatorio.

"Se tiene que acabar esta barra libre", ha insistido, junto a la cama, que sigue el modelo de campaña lanzada ya años antes de la pandemia para sensibilizar al viajero en la necesidad de no reservar alojamiento ilegal, y al barcelonés en no explotar este filón si no cuenta con licencia.

Hace un mes el consistorio afirmó que había detectado 360 anuncios sin licencia, lo que supone que esta cifra ha crecido en más de un centenar desde entonces. Sanz ha reconocido que tanto los nuevos expedientes como los abiertos en junio todavía no se han traducido en una sanción firme porque el procedimiento administrativo lleva meses.

Cifras y lío con las habitaciones

El concejal de Turismo e Industrias Creativas, Xavier Marcè, ha subrayado que Barcelona es un ejemplo en la persecución contra esta práctica. Ha afirmado que "es una ciudad especialmente eficiente contra los apartamentos ilegales. Teniendo en cuenta que hay más de tres millones de pernoctaciones anuales, que solo se hayan detectado 500 pisos ilegales es una muestra de trabajo muy bien hecho".

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El consistorio ha recordado el balance de los últimos años. Desde el 2016 se han abierto 17.500 expedientes disciplinarios a viviendas irregulares que han derivado en 7.400 órdenes de cese y 8.100 sanciones. La ciudad cuenta con unas 9.600 viviendas con licencias turística, que en su día se pudieron obtener por apenas 200 euros y permiten llevar a cabo la actividad sin fecha de caducidad.

El colectivo ViA (Associació de Veïns i Amfitrions) ha lamentado que esta nueva campañe indirectamente les criminalice, dado que el alquiler de habitaciones por días a turistas en hogares particulares no se permite en Barcelona por decisión municipal pero prosiguen su batalla judicial al respecto. Creen que los anuncios de quienes mantienen esta actividad doméstica serán rechazados ahora por los viajeros que conozcan la campaña.