La gestión de deshechos en la gran ciudad

Sant Andreu estrena los contenedores inteligentes e inicia al giro a la recogida de residuos puerta a puerta

La recogida de basura orgánica se realizará por bloques y los depósitos estarán disponibles las 24 horas del día

El consistorio probará los cambios durante unos meses antes de hablar de extender el plan a otros barrios

Una vecina de Sant Andreu estrena un nuevo contenedor de residuos orgánicos situado en la plaza de las Palmeres, este lunes

Una vecina de Sant Andreu estrena un nuevo contenedor de residuos orgánicos situado en la plaza de las Palmeres, este lunes / Manu Mitru

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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El 8 de octubre se produjo en el Ayuntamiento de Barcelona una de las mayores autoenmiendas de todo el mandato. El concejal de Cambio Climático y Emergencia Climática, Eloi Badia, comparecía solo para explicar que el plan de extensión de la recogida de residuos puerta a puerta por toda la ciudad se aplazaba 'sine die' a la espera de aplicar cambios sustanciales en la primera y polémica fase del barrio de Sant Andreu.

De junio a octubre se había pasado de reciclar el 40% de los residuos al 80%, pero la cifra, insólita en la ciudad, no bastaba. De hecho, parecía ser lo de menos. Una suma de inocencia y gallarda oposición política, amén de los errores, admitidos o no, tumbó el calendario. Se dijo que se aplicarían mejoras y que se evaluarían. Para luego, vistos los resultados, retomar la expansión por el resto de barrios. Este lunes se ha presentado una de las novedades estrella de la nueva hoja de ruta: los contenedores inteligentes de basura orgánica. La pelota vuelve a rodar.

El llavero con el que los vecinos podrán abrir el contenedor

/ Manu Mitru

Parece que haga una eternidad pero no se ha cumplido un año desde que Sant Andreu puso en marcha la recogida puerta a puerta de residuos en una parte del núcleo antiguo del distrito. Luego tenía que venir una segunda fase en esta misma zona y la cosa llegaría después a Sant Antoni y a Horta. Pero no pasó nada de eso porque un nutrido grupo de vecinos inició una cruzada contra la iniciativa municipal. Una serie de manifestaciones y protestas a las que se abonaron algunos grupos municipales, que vieron en la gestión de la basura un buen filón para atacar al gobierno de Ada Colau. Tras hacer acopio de quejas, el consistorio decidió eliminar los pequeños contenedores personales de residuos orgánicos y substituirlos por buzones callejeros y contenedores inteligentes. Los primeros ya están desplegados (son 70) y ahora se estrenan los segundos, con 15 unidades que se abren con un llavero que los vecinos podrán recoger en el Espai Josep Bota de la Fabra i Coats o en la plaza de las Palmeres (consulten horarios en el 010).

Reciclar más, pagar menos

En este mismo punto está situado uno de los nuevos depósitos. Los vecinos tendrán su propio mando, con lo que cada vez que depositen fracción orgánica quedará un registro que permitirá a los residentes, si se alcanza un mínimo de 40 entregas anuales, beneficiarse de un 30% de reducción en la tasa de residuos, tal y como dictaminó el pleno a finales de 2021 con la aprobación de las balanzas fiscales del presente ejercicio. Si usan los puntos verdes podrán añadir otro 14%, así que si se hacen las cosas bien en materia de basuras, este impuesto puede salir casi por la mitad del coste habitual. Los residentes en el núcleo antiguo de Sarrià, que están en su cuarto año de puerta a puerta sin un solo beneficio fiscal, podrían tener pronto buenas noticias, puesto que se está hablando con la asociación de vecinos para ver de qué manera se puede identificar a los que ahí también hacen las cosas bien (no tienen buzones ni contenedores inteligentes ni bolsas con código personalizado) para que también paguen menos.

El ayuntamiento negocia con los vecinos de Sarrià la manera de aplicar también en este barrio los incentivos fiscales por reciclar de manera correcta

La instalación de buzón o contenedor se decide en función del tipo de finca. Si hay menos de 20 vecinos, contenedor inteligente. Si son más, un buzón personalizado para el inmueble. Puede parecer contradictorio, puesto que el primero es mayor que el segundo, pero se trata de no llenar la calle con el menor número de obstáculos posible. La idea original, sin embargo, eso es lo que señalaba Badia en conversación con este diario en febrero de 2021, era que Barcelona quedara prácticamente liberada de contenedores en 2025. Ahora son más de 26.000 los puntos de recogida repartidos por toda la ciudad, pero la implantación generalizada del puerta a puerta, que incluía de saque los modelos inteligentes en determinados lugares, pero muy puntuales, era eliminar estos elementos de los que tanto se ha hablado en los últimos tiempos gracias y por culpa de las manifestaciones callejeras que los usaban para fabricar barricadas. El precio del contenedor estándar del Eixample ronda los 1.400 euros. Los inteligentes son más pequeños y tienen un coste de 1.000 euros, que asciende a esos mismos 1.400 al añadirle el cierre y el sistema electrónico de identificación.

Las instrucciones del nuevo contenedor inteligente, que tiene horario recomendado pero estará disponible las 24 horas del día

/ Manu Mitru

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Otro de los puntos clave del puerta a puerta, en su concepción original, era que los contenedores dejaban de ser vertederos abiertos las 24 horas al día, ya que la basura debía dejarse en el portal (cada fracción en su día asignado) entre las 20 y las 22 horas. Con los contenedores inteligentes y los buzones se pierde esa filosofía y los residuos pueden sacarse, como siempre ha sucedido, a cualquier hora del día. Era, de hecho, una de las quejas de los vecinos, que veían complicado adaptarse a los horarios establecidos por el consistorio, que son de hecho lo que aplican todos los municipios que también tienen instaurada la recogida casa por casa.

Porcentaje estancado

El puerta a puerta responde a la necesidad de cumplir con la normativa europea en materia de recogida selectiva, que debería ser del 55% en 2025. Barcelona está hoy estancada en el 38% y ya debería haber llegado al 50% en 2020. En Sant Andreu, con la recogida selectiva, se ha llegado al 80%. Ahora está por ver, con estos cambios que se evaluarán durante los próximos meses, si la cosa se mantiene o, como intuyen con la boca pequeña algunos técnicos, se produce incluso un cierto retroceso. Sería un mal menor. Lo primero, atemperar la tormenta social y política.

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