CONSULTA VINCULANTE

El covid deja los presupuestos participativos de Colau en la mitad

  • El consistorio tenía previsto reservar 75 millones para que los barrios decidieran en qué invertirlos; presupuesto que finalmente ha quedado en 30 millones.

  • Barcelona reactiva el proceso de selección de ideas, que se votarán en junio para ejecutarlas durante los dos últimos años de mandato.

Partido de críquet femenino en Barcelona, en el 2018

Partido de críquet femenino en Barcelona, en el 2018 / ÁLVARO MONGE

4
Se lee en minutos
Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

ver +

Hace justo un año, en febrero de 2020, el consistorio anunciaba que, por primera vez, Barcelona contaría con unos presupuestos participativos. Il·lustríssims veïns i veïnes de Barcelona”, decía la campaña publicitaria, que hablaba de una reserva de 75 millones de euros para que esos 'ilustrísimos vecinos' se sentaran en los asientos de los concejales. Eso decía. De hecho, la imagen de la campaña es una poltrona de terciopelo granate. "¿Quién mejor que los vecinos y las vecinas para decidir qué necesita el barrio?", proseguía la voz en off del anuncio. Pero, a las semanas de iniciarse el proceso, el covid lo hizo saltar todo por los aires. Un año después, el Ayuntamiento de Barcelona ha reactivado el proceso, readaptándolo a la nueva realidad. Finalmente no serán 75 millones, sino 30, que se redistribuirán siguiendo los criterios iniciales: el 50% de manera equitativa entre los 10 distritos y el otro 50% según criterios demográficos y socioeconómicos. Así, por ejemplo, finalmente a Sant Martí le tocan 3,6 millones y a Les Corts, 2.

La reformulación del proceso es económica y temporal -menos dinero en menos tiempo-, pero se retoma en el punto en el que se encontraba; que era que ya se habían presentado 1.982 propuestas, a partir de las que se trabajará. Precisamente Sant Martí, el distrito al que le queda más presupuesto ,es el que ha entregado más propuestas (329). "El grueso de las iniciativas encajan en los ejes de emergencia climática y derecho a la ciudad, que eran y son prioridades de gobierno", señala Marc Serra, concejal de Participación, quien insiste en que tenían claro que la consulta tenía que realizarse. Entre los proyectos presentados hay 88 relacionados con escuelas de infantil y primaria -actuaciones de mejora en los equipamientos-, 20 en bibliotecas y 32 en centros cívicos. De mejorar el suelo del campo para cricket 11 femenino del Poble Sec a reformar los vestuarios del gimnasio del IE El Bosc o un carril bici en la avenida de Vallcarca. De esas casi 2.000 finalmente quedarán 200, tras un cribaje técnico y de apoyos, que llegarán a la votación vinculante final.

Pese a que la historia de las consultas en la historia reciente de la ciudad está gafada (en la hemeroteca queda el fiasco de la de la Diagonal y en el Tribunal Supremo sigue la pendiente sobre la remunicipalización del agua del actual gobierno), Serra subraya que los proyectos finalistas se votarán en junio "esté como esté la pandemia", ya que han asegurado un escenario 100% 'on line' en el peor de los escenarios.

Dudas en las entidades

Joan Maria Soler, coordinador de proyectos de la FAVB, asegura que, por un lado, todo el mundo que el covid ha obligado a modificado todo y las prioridades han cambiado, pero, por otro, apunta que "ya que han esperado tantos meses en reactivarlo, se podía haber reformulado por completo, por ejemplo, para financiar proyectos relacionados con la emergencia social provocada por el covid en los barrios, donde ha habido una gran respuesta y han surgido decenas de iniciativas ejemplares".

Ya antes de que la pandemia lo hiciera saltar todo por los aires, desde las entidades vecinales no fueron pocas las críticas a cómo se había organizado el proceso. Desde el Centre Social de Sants lo definían como "una trampa": "una manera de hacer competir a unos proyectos con otros, a unos barrios con otros". "Mandarnos a probar suerte en los presupuestos participativos es una manera de no cumplir con los compromisos previos", denunciaban. Desde Nou Barris, Elia Herranz los definía también como "una mala idea". "¿Cuál es el valor que da el ayuntamiento a una asamblea vecinal que llega a unos acuerdos? Nuestro trabajo ya lo hicimos, ellos ya saben cuáles son nuestras prioridades y necesidades como barrio, los presupuestos participativos son una manera de enfrentar a los vecinos y a los territorios, además de ser una web terrible, súper complicada", apuntaba en su día la activista vecinal.

Iniciativas en el tintero

Noticias relacionadas

Desde la FAVB -en el marco del 50º aniversario del movimiento vecinal en la capital catalana, presentaron a Decidim Barcelona -web que articula el proceso- un proyecto que llamaron ‘Barrris fets a cop de reivindicació veinal’ y proponía señalizar todos los equipamientos y espacios públicos que existen gracias a esa lucha. De La Farinera del Clot al parque de la Pegaso. La respuesta técnica -que puede leerse en la web de Decidim- fue que "una parte importante del proyecto no era una inversión y por tanto no entraba en el proceso". "Sigue siendo una asignatura pendiente en la que desde la FAVB seguimos creyendo", asevera Soler.

Serra defiende que el trabajo hecho por los vecinos no será en balde y que conservarán todas las propuestas. "No todo lo que hacen los distritos depende de estos presupuestos y toda participación es bienvenida", concluye el edil, quien apunta que este es un primer paso que no querían dejar de dar.