En plena ola de frío

La muerte de dos sintecho desnuda las carencias sociales de Barcelona

Arrels cifra en 18 los sinhogar muertos en la calle entre noviembre del 2019 y del 2020

  • El consistorio relata que uno de los fallecidos no quiso ir a un equipamiento y que los servicios sociales no conocían al otro

  • Colau denuncia que los ayuntamientos están “solos” y reclama más implicación de la Generalitat y del Estado

  • Busquets, de Arrels, comprende que muchas personas rechacen ir a dispositivos: "Después, tienen que volver a empezar"

Un sintecho duerme junto al escaparate de una tienda de ropa de hogar, en el paseo de Gràcia.

Un sintecho duerme junto al escaparate de una tienda de ropa de hogar, en el paseo de Gràcia. / JULIO CARBÓ

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Dos hombres murieron este lunes en las calles de Barcelona. A falta de signos de violencia, y a la vista de la temperatura, es posible que fuera a causa del frío, de hipotermia. Se resolverá con las autopsias. Son dos muertes que en el contexto actual, el de uno de los peores años de la historia de la ciudad, han recordado a sus habitantes que no solo sufrimos la coyuntura de una pandemia y los efectos sociales y económicos consecuentes. Además, tenemos problemas que nunca hemos logrado erradicar, y uno de ellos es el sinhogarismo.

No solo eran personas sintecho, también era gente considerablemente joven: 38 años en el caso del fallecido en la Barceloneta y 27 (32, según otras versiones) en el de la Ciutadella. En Barcelona, unas 4.200 personas no tienen hogar. 1.200 duermen en la calle, donde de noviembre del 2019 a noviembre del 2020, murieron 18. En el caso de que murieran de frío, ¿eran muertes evitables? Es un debate complejo, en el que podrían participar varias partes, desde las entidades sociales a la administración competente en esta cuestión: el Ayuntamiento de Barcelona.

“Veo lo sucedido con dolor, es la muerte de dos personas jóvenes. Es la expresión de un fracaso. Y lo veo con preocupación, por la pandemia, por la crisis económica que irá a más”, declara a EL PERIÓDICO la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que agrega: “Los ayuntamientos nos sentimos muy solos. Atendemos emergencias, esa es la idea del servicio social. No podemos pretender que los ayuntamientos, que tenemos menos presupuesto que las comunidades autónomas y el Estado, tengamos que asumir los fracasos de las políticas que han hecho o han dejado de hacer la Generalitat y el Gobierno central”. Colau se refiere a los problemas que considera que son la base del sinhogarismo: la falta de una política de vivienda y la imposibilidad de que muchos sin hogar puedan trabajar porque la ley de extranjería no se lo permite, lo que les aboca a la calle. “Nosotros estamos haciendo un esfuerzo muy grande. Estoy de acuerdo en que no es suficiente”, agrega la alcaldesa.

Nosotros estamos haciendo un esfuerzo muy grande. Estoy de acuerdo en que no es suficiente

Ada Colau

Alcaldesa de Barcelona

Pero antes de proseguir con los argumentos de Colau, cabe reseñar las declaraciones de la que fue la encargada de dar las explicaciones del consistorio, la comisionada de Acción Social, Sonia Fuertes, quien compareció este martes para lamentar lo sucedido y repasar las medidas que el gobierno de Colau ha tomado. Recordó que Barcelona invierte 45 millones de euros anuales en este tema, cuando en el 2015 el presupuesto era prácticamente la mitad, de 26,5 millones.

Fuertes también declaró que el ayuntamiento está abierto “a replantearse” lo que sea necesario en cuanto a los equipamientos, a los que muchos sintecho no quieren ir. La comisionada destacó que se han abierto espacios especializados, como los de jóvenes, mujeres y personas con adicciones. El caso que según la propia Fuertes uno de los dos sintecho, el fallecido en la Barceloneta, era conocido por los servicios sociales y se negaba a acudir a un equipamiento municipal. La comisionada subrayó que no hay manera de obligar a quien “esté en uso de sus facultades” a dejar la calle.

100 plazas, 60 vacías

Para Ferran Busquets, director de Arrels, entidad especializada en la atención al sinhogarismo, no es una sorpresa que algunos sintecho rechacen acudir a los equipamientos. “La gente no quiere ir y es razonable que no quiera ir. A veces es más un problema que un beneficio para ellos. Si un sintecho tiene que ir tres días a un albergue para luego volver a la calle y tener que empezar de nuevo”. Porque relata Busquets que para alguien que tiene montado su espacio en la calle, y que al ir a un dispositivo debe renunciar a su colchón, a sus cartones, en algunos casos incluso a su perro, no le sale a cuenta.

El problema, prosigue, es que haya espacios disponibles demasiado grandes. Está especialmente en contra de los temporales. “Tendría que haber pisos, espacios más pequeños”, dice Busquets, que cree que si hay una prueba de que algo no se está haciendo bien es el dato que Fuertes ha aportado sobre las 100 plazas para sintecho habilitadas el sábado por las bajas temperaturas: “De 100 plazas solo 34 están ocupadas”. El director de Arrels explica que el fallecido en la Barceloneta era conocido por la entidad: había visitado su centro de día. Le preocupa que muchos municipios soslayen el sinhogarismo: “Algunos ni empadronan a la gente”.

La mitad, de fuera de la ciudad

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“No puede ser que los ayuntamientos estemos solos”, reitera Colau, que destaca que en Barcelona hay 2.700 plazas estables para personas sin hogar y, ahora, 200 provisionales. “La Generalitat tiene 180 en toda Catalunya”, denuncia. También niega que no haya espacios pequeños y específicos, como denuncia Busquets, quien, a su vez, precisa que de las 2.700 plazas que cita la alcaldesa, algunas son de entidades y no reciben ayudas: “Nosotros tenemos 207 y solo recibimos ayuda por 20”.

“No nos tenemos que resignar, hay que ir a ver las causas. Hacer política de vivienda, cambiar la ley de extranjería. Es un tema de humanismo básico”, afirma Colau, que insiste en denunciar que los municipios, y Barcelona de forma especial (“Empadronamos a la gente aunque no tenga domicilio fijo”, recuerda), soportan demasiado peso en esta cuestión: “La mitad de estas personas vienen de otros municipios donde, en algunos casos, les compran un bocadillo y un billete para Barcelona porque no tienen recursos”.