El futuro de la capital catalana

Sergi Ferrer-Salat: "Con la urgencia climática hay que acelerar el cambio en Barcelona"

El empresario pide "consenso y valor político" para convertir la ciudad en un modelo de sostenibilidad ecológica

"La innovación tecnológica y la industrialización sostenible crean progreso socioeconómico estructural a largo plazo"

"Se debería escuchar más a la sociedad civil, pero al mismo tiempo, esta debería volver a asumir más liderazgo"

El empresario Sergi Ferrer-Salat, en un banco de cemento de la calzada de la calle de Consell de Cent.

El empresario Sergi Ferrer-Salat, en un banco de cemento de la calzada de la calle de Consell de Cent. / JORDI COTRINA

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El empresario Sergi Ferrer-Salat, que abrirá la librería Finestres el año que viene y colabora en numerosos proyectos filantrópicos a través de la Fundació de Música Ferrer-Salat, está muy sensibilizado con el cambio climático. Del 2010 al 2012 dirigió la comisión de sostenibilidad medioambiental del Plan Estratégico Metropolitano Barcelona 2020, y fue miembro del Consell Assessor per al Desenvolupament Sostenible (CADS), el principal consejo asesor de la Generalitat en desarrollo sostenible, del 2012 al 2018. Sus recetas para reanimar una Barcelona en crisis se tiñen de color verde 'eco'.¿Cómo ve Barcelona? Vive una situación tremendamente delicada, con una crisis social, humanitaria, muy grave, muy grave. 

Pero el coronavirus nos cogió a todos por sorpresa. ¿Cree que se pudo haber hecho algo para que no hubiéramos sufrido tanto? No se ha apostado nunca por la innovación tecnológica ni por la industrialización sostenible, que son los que crean progreso socioeconómico estructural a largo plazo, y en cambio ha explotado un modelo basado en el turismo de masas y en la especulación inmobiliaria.

Si se hubiera apostado por la sostenibilidad, una de sus grandes inquietudes, ¿la cosa habría sido distinta? Ojalá se hubiera apostado por convertir Barcelona en un referente de ciudad ecológica porque toda la transformación científica-tecnológica derivada de un cambio de paradigma hacia una economía sostenible podría haberla convertido en un modelo. 

Póngame un ejemplo concreto. Green for Good [una iniciativa que alimenta a gente necesitada cocinando con productos que salen de varios huertos, entre ellos uno que está su su propia casa] está demostrando el extraordinario poder transformador de los huertos urbanos. No solo alimentan. Si estuvieran extendidos por toda Barcelona; la lucha contra la contaminación atmosférica sería descomunal. Reduciría la temperatura media de la ciudad, que por el color oscuro del asfalto sufre el 'efecto isla de calor' al absorber la energía térmica del sol. Si se multiplicase por todas las ciudades del mundo, imagínate...

"La transición se podría haber hecho justo tras los Juegos Olímpicos, en vez de hacer el Fòrum de las Cultures"

El cambio que reclama no se ha hecho. ¿Cuándo se tendría que haber hecho? La transición se podría haber hecho justo tras los Juegos Olímpicos, en vez de hacer el Fòrum de las Cultures, cuyo concepto de cultura popular malentendida quedó en nada y fue un desastre. Esa transición hacia un modelo ecosostenible habría implicado generación de puestos de trabajo, habría mejorado la calidad de vida de la ciudad y habría atraído de talento exterior.

¡Pero en 1993 había que ser muy muy visionario! Greenpeace y WWF, las dos grandes oenegés ecológicas, tienen más de 50 años. En 1975 ya se relacionaba el aumento de temperatura con la intervención del hombre y el nacimiento del movimiento ecologista nace con el libro 'Primavera silenciosa', de Rachel Carson, es de 1962.

¿Entonces, qué pasa aquí? Justo antes de la pandemia, las encuestas sociológicas señalaban que lo que importa a la gente es el paro, la corrupción, la inseguridad... pero no el cambio climático ni la degradación medioambiental. No está enraizada la conciencia ecológica y el principal reto de la humanidad es el cambio climático. 

¿Qué hay que hacer para que cambie la mentalidad? Apostar por una ciudad mucho más ecológica necesita una estrategia de implementación fuerte y radical. 

¿Es buen momento ahora para dar un giro? Es urgente. Pero de manera más trabajada, más consensuada, mejor comunicada, y tras un proceso de sensibilización de la ciudadanía explicando que este es un camino que hay que recorrer juntos, siendo conscientes de que habrá sacrificios. Porque no puede ser que buscando el consenso vayan pasando los años. Hay una urgencia climática y se debe acelerar el cambio, pero no de manera tan unilateral.

"Si quieres transformar la ciudad, algo absolutamente necesario, hay formas más ordenadas de hacerlo y explicándose mejor"

Y es ahí donde no está de acuerdo con el camino que se ha tomado en Barcelona. El objetivo al que quiere llegar la alcaldía es positivo y necesario, nadie lo discute, pero no cómo se ha hecho. Se tenía que haber comenzado antes y buscando los consensos máximos, y si no se consiguen, entonces imponerlos. Si quieres transformar la ciudad, algo absolutamente necesario, hay formas más ordenadas de hacerlo y explicándose mejor porque mucho de lo que se ha hecho tampoco se ha transmitido bien y no se sabe cuál es la estrategia. ¿Tú la sabes?

Reducir el tráfico... Pero esto es de una complejidad... Si estuviera bien explicado... La comunicación es vital porque hay que convencer a la gente. Al imponerlo de esta forma tan radical a menudo se consigue lo contrario: rechazo. Debes conseguir que la gente apoye esta causa. Implementarla de forma acelerada y sin consenso en un contexto de crisis como el actual es desacertado. 

Concretemos: las supermanzanas y los carriles que ganan espacio para el peatón con bancos de cemento, ¿no le parecen bien. Entiendo hacia dónde quieren ir, pero de la forma acelerada y sin contemplar escenarios de transporte público más estructural, sin dar soluciones reales...

¿Qué soluciones aportaría usted? Un transporte público mucho más desarrollado. Si quieres reducir el transporte privado debes ofrecer transporte público. Quizá se podría triplicar la red de buses ecológicos, eléctricos. Algo tan básico como esto. La ciudad del mundo donde el transporte público eléctrico más desarrollado era ¡Los Ángeles! En los años 20, Pacific Electric unía el centro con todos los condados de los alrededores, pero los lobis de la industria del petróleo, el automóvil y los neumáticos impusieron su ley y ahora es una de las ciudades más contaminadas del mundo, un océano de autopistas. Pero hace un siglo ya demostraba que era un modelo viable. 

En Barcelona se podría hacer... ¡Hombre! ¡Total y absolutamente!

"Barcelona necesita consenso y valor político, predisposición para anteponer la transformación de la ciudad por encima de consideraciones electorales"

¿Qué hace falta para lograrlo? Consenso y valor político, predisposición para anteponer la transformación de la ciudad por encima de consideraciones electorales.

Eso, ahora, es una utopía en nuestra ciudad y país. ¿Es usted optimista cara al futuro de Barcelona? Soy optimista si hay una profunda toma de conciencia de la sociedad civil por apostar definitivamente por la colaboración público-privada. 

Usted siempre defiende esa colaboración... Los gobernantes deben entender que toda iniciativa que nazca de la sociedad civil para apostar por la transición ecológica, la cultura, la educación, debe ser bienvenida. No es cuestión de que nadie coja más protagonismo en detrimento del otro, es cuestión de trabajar todos en la misma dirección. Las iniciativas de este tipo que salen de la sociedad civil no son incompatibles con las que pueda llevar a cabo la administración pública.

¿Suele haber reticencias? Sí. Y se debería escuchar más a la sociedad civil, pero al mismo tiempo, esta debería volver a asumir más liderazgo. El mejor ejemplo son los Juegos del 92, que fueron transformadores porque hubo una colaboración público-privada ejemplar. El Palau de la Música, el Liceu, el Barça... Nacen de un impulso de la sociedad civil, que históricamente ha tenido un gran poder transformador, ha generado unos beneficios estables a largo plazo para la ciudad. Ahora lo veo necesario para una Barcelona sostenible.

Pero no hay concienciación. Y la concienciación de una sociedad lleva años... Vamos a contrarreloj, no hay duda, y no será porque no hay información disponible, libros, artículos científicos, de prensa, internet... 

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Le noto pesimista... [Largo silencio] El optimismo no es más que un falta de información, según un aforismo. Más bien soy un optimista con elevadas dosis de realismo porque cuando tomas plena conciencia de la realidad te invaden dosis de realismo.