23 oct 2020

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Inseguridad en Sants-Montjuïc

Tres robos muy violentos en un mes movilizan la Zona Franca

Una mujer de 67 años creyó morir tras ser golpeada y estrangulada

Otro vecino sufrió un ataque con un hacha por la espalda

Óscar Hernández

Conchi P., en el lugar donde fue atacada, junto al Sot del Migdia, en Montjuïc. En la foto pequeña, las lesiones que sufrió en la cara.

Conchi P., en el lugar donde fue atacada, junto al Sot del Migdia, en Montjuïc. En la foto pequeña, las lesiones que sufrió en la cara. / Jordi Cotrina

Tres robos en menos de un mes con una desproporcionada violencia, especialmente el primero de ellos sufrido por una mujer en Montjuïc, han movilizado a centenares de vecinos del barrio de La Marina, en Sants-Montjuïc, cuya principal arteria es el paseo de la Zona Franca. De momento, ya han celebrado una reunión y una multitudinaria asamblea, en la que participaron el miércoles más de 200 personas. Y ayer se estrenaron improvisados grupos de vigilancia para proteger a los jubilados que acudían a los cajeros del barrio para retirar su pensión.

El primer detonante de la sensación de inseguridad se registró a las 5.45 horas del 4 de septiembre. Conchi P. A., de 67 años, salió a hacer ejercicio en dirección a Montjuïc. Cuando subía por la calle del Foc, delante del Sot del Migdia, comenzó lo que iba a temer que era su último paseo.

Inconsciente y ensangrentada

«Noté que me agarraban del cuello, por la espalda. Me hicieron un mataleón (estrangular a alguien hasta que pierde la conciencia). Me quedé inconsciente. Pensé que había llegado mi final. Cuando me levanté, estaba ensangrentada y vi pasar un coche de los Mossos, cuyos agentes pensaron primero que era una borracha. Pero enseguida se acercaron, me atendieron y pidieron una ambulancia. Eran mis ángeles».

Bambas baratas y un móvil

Una foto hecha tres días después de la agresión muestra la cara totalmente deformada de la mujer, que cree que los delincuentes golpearon su cabeza contra el suelo. «No se me veían ni los ojos por la hinchazón», recuerda. Mientras los policías  la atendían pasó un autobús cuyo conductor les dijo que había visto a dos chicos corriendo hacia el paseo de la Zona Franca.

Otra patrulla descubrió a los presuntos delincuentes escondidos en un contenedor de basura. Aún tenían en su poder las bambas de la mujer, de apenas 20 euros, pero no el móvil que también le arrebataron. Los dos detenidos, de 19 y 20 años, han ingresado en prisión.

Apenas una semana después otro vecino del barrio de La Marina fue atacado, también por la espalda con un hacha. El agresor, un delincuente violento, ya había cometido ataques similares. También fue detenido e ingresado en prisión, según fuentes policiales.

Robo violento en una tienda

El tercer ataque se produjo el pasado miércoles, poco antes de que empezara la asamblea vecinal para informar de las otras dos agresiones. Un grupo de cuatro delincuentes asaltaron la tienda Bitcoin de la calle de Foneria y golpearon al empleado antes de huir con el botín.

«Además hemos tenido este mes de 20 a 30 robos sobre todo a personas mayores y por eso decidimos montar una reunión entre todas las entidades vecinales», explica Rafael García, presidente de la Plataforma Vecinal Zona Franca-La Marina.

En la reunión, unos 200 vecinos fueron informados de que la Guardia Urbana y los Mossos d’Esquadra reconocían que carecen de suficientes efectivos, pero  descartaban que hubieran más delitos contra las personas en esta zona.

Reunión en el Distrito

Los miembros de varias entidades acordaron entre otras medidas reunirse el martes próximo con la responsable de Prevención del distrito de Sants-Montjuïc. Además algunos decidieron organizarse para vigilar los cajeros del barrio cuando los pensionistas sacaran dinero.

Fuentes del Ayuntamiento de Barcelona declinaron ayer pronunciarse sobre los robos violentos «porque las cuestiones de seguridad ciudadana son competencia de los Mossos».

El inspector Jordi Tomàs Fàbregas, jefe de la comisaría de los Mossos en Sants-Montjuïc, sí explicó a EL PERIÓDICO que los autores de las dos primeras agresiones habían sido ya detenidos y encarcelados. «Son casos sin relación entre ellos. Y los autores del ataque a la mujer y al joven ni siquiera vivían en Barcelona, Acababan de llegar», indicó Fàbregas, quien añadió que había aumentado el patrullaje en el barrio para tranquilizar a los vecinos. «Pero esta zona sigue siendo más segura que otros puntos del distrito y la ciudad», insistió.