balance anual

Barcelona busca ampliar su núcleo turístico tras su récord de 12 millones de visitantes

La ciudad impulsará nuevos contenidos para combatir la saturación que vive el 12,6% de su territorio

Los viajeros del 2019 crecieron un 5% y las pernoctaciones, un 5,6%

Turistas en la Rambla de Barcelona.

Turistas en la Rambla de Barcelona. / JORGE GIL

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Patricia Castán

Con una cifra teóricamente récord de 12 millones de turistas alojados en Barcelona en el 2019 (en las series del Instituto Nacional de Estadística. INE), la reiterada estrategia pendiente de descentralizar la actividad se ha convertido en imperativa para la ciudad. Los últimos datos presentados hoy lunes por el ayuntamiento revelan que la mayoría de esos viajeros se concentran en siete espacios de gran afluencia que suponen el 12,6% del territorio, esencialmente en el centro de la ciudad. El objetivo urgente es crear nuevos contenidos (vinculados a la gastronomía, industria creativa o la ecología urbana, entre otros) capaces de obrar el milagro. No obstante, las primeras acciones efectivas a corto plazo apuntan a la movilidad, recortando la llegada de autocares discrecionales azonas neurálgicas.   

La estadística oficialdel año presentada por el consistorio se basa en visitantes alojados en hoteles y apartamentos turísticos contabilizadas desde el INE. Los números de Turismo de Barcelona suelen ser ligeramente superiores, y en el 2018 ya elevaron a algo más de 12 millones los viajeros alojados, aunque no han cerrado aún su último balance, que apunta al alza. 

El informe municipal no ahonda en todas las características del viajero, aunque desde los sectores económicos se quejan desde hace tiempo de la pérdida de turismo de alto nivel económico por los problemas de inseguridad y los derivados de la inestabilidad política en algunos momentos. En cualquier caso, el turismo popular es menos sensible a estos aspectos, así que el resultado final del 2019 han sido casi 12 millones de visitantes alojados en la ciudad, más los seis que se estima que pasan un día de excursión en la capital catalana, aunque pernoctan en localidades de playa normalmente. La cifra supone un incremento del 5% respecto al 2018, y un auge también del 5,6% en pernoctaciones (número de noches alojados), que llegaron también al máximo histórico de 33 millones. 

Claroscuros

La radiografía de los últimos meses dibuja claroscuros. En el lado bueno de la balanza está la reducción del porcentaje de turistas estivales (cuando la saturación en las calles es más evidente y más afecta a la convivencia), que ahora es del 36% (de junio a septiembre). Está también el porcentaje de viajeros repetidores (47%), lo que lleva a pensar que hay esperanza en su desconcentración porque son más proclives a descubrir nuevas atracciones urbanas. O un aumento del gasto del 5,3% en Catalunya, situándose en una media de 195 euros por día, según datos del INE, con cada vez más viajeros internacionales y pérdida de peso de los españoles, como ya avanzó este diario. Su cifra final a cierre de año fue de un 17% sobre el total, que ahora se quiere mejorar. 

Sin olvidar que el sector turístico representa ya el 9,1% de los empleos de Barcelona y es el sector más al alza en la ciudad, en el que se han firmado un 9,9% más de contratos que un año antes.

Sin embargo, en su contra hay que decir que la mayoría de las contrataciones son temporales (88%), aunque el ayuntamiento puntualiza que es "una proporción similar a la del conjunto de sectores económicos". No obstante, el punto que más ensombrece la digestión turística es el mapa que retrata su experiencia en Barcelona. Ciutat Vella y una parte del Eixample central, el puerto, Montjuïc, la Sagrada Família y el parque Güell, en especial, siguen copando el desembarco turístico, ilustra Jaume Collboni, primer teniente de alcalde, que insiste en la "calidad y sostenibilidad" como pilares del modelo turístico que viene.

Todos los planes estratégicos que se recuerdan aluden a esta necesidad de descongestionar, aunque el peso de los iconos es imbatible con las modestas iniciativas (rutas culturales y demás) impulsadas en algunos barrios. Ahora, mediante medida de gobierno, el reto de "crear nuevos contenidos e imaginarios turísticos", abarca potenciar la ecología urbana (Collserola), la gastronomía (toda la ciudad), la investigación científica, el turismo inclusivo, la industria creativa (ligada al 22"), los contenidos metropolitanos y el 'gaming', explicar Xavier Marcé, concejal de Turismo. "Barcelona tiene unos 100 kilómetros cuadrados pero el visitante disfruta entre 15 y 20", añade, con la vista puesta en el viajero "aspiracional" que viene por motivaciones culturales, deportivas, creativas... y no el pasivo, que solo disfruta del buen tiempo y los puntos turísticos de rigor.

Área metropolitana

Collboni cree imprescindible ampliar ese perímetro de interés turístico a los barrios, pero también al área metropolitana y la provincia. Confía en que el incremento de la tasa dote de impulso económico a nuevas campañas para atraer al tipo de viajeros de otros países que interesan a la ciudad catalana. 

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Avanza que el PEUAT tendrá pequeñas modificaciones, en lo referente a las reformas hoteleras y a la "flexibilización de algunos criterios" (sin precisar), pero que no alterará su filosofía de limitación de la oferta, que se ha mostrado eficaz, mantiene. 

El consistorio no ha querido avanzar las medidas concretas para eliminar autocares turísticos de puntos saturados, como la plaza de Catalunya, que aseguran que se anunciarán en breve. Su objetivo es desarrollar más aparcamientos en el perímetro, que eviten colapsos en el centro.