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NUEVO PARADIGMA EN LA ENSEÑANZA PÚBLICA

La Mediterrània vuelve a la carga

Las familias del cole de la Barceloneta cargan contra la posibilidad de integrarse en un instituto escuela

El Consorcio de Educación dice que lo está estudiando y los padres imploran mantener su modelo educativo

Carlos Márquez Daniel

Inauguración de la escuela Mediterrània, en octubre del 2013, con el alcalde Xavier Trias. 

Inauguración de la escuela Mediterrània, en octubre del 2013, con el alcalde Xavier Trias.  / FERRAN NADEU

La Escuela Mediterrània fue el símbolo de la lucha vecinal de la Barceloneta durante más de un lustro. Lo fue, además, en los recientes años de estrecheces, entre el 2007 y el 2013, cuando los chavales estudiaban en barracones sitos junto al mar, en el solar que dejó el colegio añejo, aquejado de aluminosis en una zona donde la humedad azota tanto como el viento. En estos seis años de vida ha consolidado un modelo educativo propio, de cursos de una línea, con 190 niños y niñas que entran en P3 y salen con una primaria de esas que aportan un plus vivencial. Ahora las familias ven peligrar esa pequeña gran comunidad, ya que se ha empezado a hablar de la posibilidad de integrar el centro en un instituto escuela que incluya también la secundaria. Nadie se lo ha confirmado de manera oficial pero hay una cierta música de fondo, ciertas informaciones que van llegando con cuentagotas pero siempre en el mismo sentido, que les lleva a concluir que esa es la idea de la Administración cara al próximo curso. Lucharon por el nuevo edificio. Ahora combatirán por mantener su espíritu.

La fórmula de unificar la primaria y la secundaria, un modelo más propio de las concertadas y las privadas, ha cogido fuerza en la escuela pública en los últimos tiempos. El ‘conseller’ Josep Bargalló lo ha defendido en multitud de ocasiones. En febrero anunció la creación de 27 nuevos centros de enseñanza de 3 a 16 años que en los próximos dos años se unirán a los 28 que ya funcionan en Catalunya desde el curso 2004-2005, cuando el propio Bargalló ocupaba esta misma cartera. En el caso de la Barceloneta se trataría de fusionar las escuelas Mediterrània y Alexandre Galí y el instituto Joan Salvat-Papasseit, situados prácticamente en la misma manzana.

Manifestación en la época de los barracones, en el 2008 / FERRAN NADEU

Cecilia López, presidenta de la asociación de padres y madres de la Mediterrània, explica que las familias han recibido la noticia "con mucha angustia". "Porque cuando eliges una escuela, cuando vas a las jornadas de puertas abiertas, te quedas con la que más se adapta a la educación que quieres para tus hijos, y en este caso hablamos de una sola línea, de trabajo en proyectos, de grupos reducidos y de una escuela inclusiva". En resumen, temen que se pierda la esencia de pequeño colegio del pueblo que, para muchos, sigue siendo la Barceloneta. Y se muestran muy disgustados por la incertidumbre, por la falta de información, por el hecho de que se pueda tirar adelante un proyecto de esta magnitud sin tenerles en cuenta.

Opacidad pública

Un portavoz del Consorcio de Educación asegura que este organismo analiza "la situación de cada zona para ver qué oferta hay y cuál es la mejor propuesta para cada barrio". Admite que el tema está sobre la mesa pero niega que se haya tomado ninguna decisión definitiva o que se haya informado a la escuela de su cierre cara al curso que viene. "En ningún caso la escuela Mediterrània cerrará", insiste el portavoz. Eso, sin embargo, es tan sencillo como darle otros usos al inmueble si finalmente el cole se muda a otro lugar. Sobre la acusación de "oscurantismo", esta voz del consorcio sostiene que siempre han mantenido la "mano tendida para hablar con la comunidad educativa". Y sobre los plazos para deshojar la margarita, tira de lógica aplastante: "Se sabrá antes de que empiecen las inscripciones del próximo curso". El consorcio ya lo planteó en el 2016 pero finalmente, con la voluntad de acordar las condiciones con la comunidad educativa y con el barrio, se descartó. 

Las familias no niegan que la fórmula de los institutos escuela pueda ser positiva. "Pero no para nuestro caso -señala López-, puesto que la idea de un macrocentro que aglutine tres escuelas públicas distintas nada tiene que ver con lo que significa para nosotros la Mediterrània". También temen que en un futuro cercano, si finalmente les mueven de finca, se produzca algún tipo de "especulación inmobiliaria" con el edificio que tanto les costó conseguir. "Estamos en un momento en el que la Barceloneta pierde vecinos por la subida del precio del alquiler, por eso todavía es más importante mantener el espíritu familiar, cercano e inclusivo de nuestra escuela".