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BARCELONEANDO

De Mortadelo a Batman

Los aficionados a los tebeos tienen por delante una semana de conmemoraciones

El Museu de Cómic de Sant Cugat inaugura una exposición sobre Francisco Ibáñez y el MNAC festeja los 80 años del héroe murciélago

Ramón de España

El dibujante Francisco Ibáñez, durante la presentación de uno de sus álbumes, en el 2017.

El dibujante Francisco Ibáñez, durante la presentación de uno de sus álbumes, en el 2017. / JULIO CARBÓ

Semana grande en Barcelona para los aficionados a los tebeos. Este martes por la tarde se inaugura en el Museo del Comic de Sant Cugat (Plaza Pep Ventura, 1) una magna exposición dedicada a Francisco Ibáñez (Barcelona, 1936), el autor español con más álbumes vendidos (más de 150 millones de ejemplares) y con los personajes mejor instalados en el inconsciente colectivo (Mortadelo y Filemón, La familia Trapisonda, 13 Rue del Percebe, el botones Sacarino, Rompetechos o los chapuceros Pepe Gotera y Otilio, todo un mundo de torpezas, meteduras de pata, estupidez profunda y esperpénticas situaciones que constituye un precedente light del 'Torrente' de Santiago Segura). Y el sábado por la noche, para celebrar el 80 aniversario del nacimiento de Batman en la revista Detective Comics, Pepe Serra proyectará -bueno, no creo que lo haga en persona, pero tampoco es algo a descartar- desde el MNAC, sobre el cielo de Barcelona, la señal que suele emitir el comisionado Gordon en Gotham City cuando pintan bastos y se impone la aparición del hombre murciélago. Como propina, esa misma noche, el canal TCM emitirá el documental 'Batman y Bill', dedicado a Bill Finger, el hombre que creó el arco narrativo de la serie, se inventó al Joker y al Pingüino y fue basureado por el dibujante Bob Kane para no tener que compartir la rentable paternidad del personaje con nadie.

Ibáñez hablará este martes con Antoni Guiral -autor, entre otros ensayos, de una monumental historia de los tebeos de la editorial Bruguera, donde nacieron todos los grandes personajes del dibujante y donde éste llegó a escribir e ilustrar veinte páginas a la semana, no en vano estamos ante el mayor estajanovista del tebeo español: su lema siempre ha sido, “Al tablero, al tablero”- y supongo que firmará los correspondientes álbumes. Todo ello sin dejar de reír y, si le dejan, de fumar esos pitillos que encadena uno tras otro y que no le han impedido llegar a la respetable edad de 83 años.

Un hombre sensato

Da la impresión de que lo único que ha hecho Ibáñez es trabajar. Nunca se ha quejado de las condiciones casi esclavistas de Bruguera a la hora de no respetar la obra de sus autores ni de haber creído jamás que estos tuviesen derechos. En Bruguera, Ibáñez siempre pareció la cara amable del monstruo oficial de la empresa, el difunto Manuel Vázquez, conocido por sus personajes y por sus sablazos. Vázquez fue siempre un gamberro, mientras que no hay mejor ejemplo de hombre sensato que Ibáñez. Vázquez alcanzó cierta popularidad -y fue reivindicado por el undergroundbarcelonés en los años de 'El Víbora'-, pero el que se hizo famoso fue ese señor calvo que fumaba sin parar y que llevaba una vida ejemplar (o anodina, como ustedes prefieran) formando un grupo escultórico con su famoso tablero. Ambos entendieron la picaresca española, pero Vázquez, además de reflejarla en sus páginas, también la vivió a fondo (me asegura mi amigo Tom Roca que una vez fue invitado a comer por Vázquez, pero no hay pruebas concluyentes al respecto). El principal logro de Ibáñez consiste en haber esquivado la bohemia y el delirio que plasma en sus historietas: un hombre ordenado que contempla divertido el caos que lo envuelve. Cuando le pusieron negros porque el pobre no daba abasto, tampoco se plantó ante el editor codicioso ni se sintió superior a quienes le echaban una mano.

Todo lo contrario que Bob Kane, el supuesto creador de Batman, que se deshizo de Bill Finger, el hombre que se inventó a casi todos los personajes de la serie y que fue, prácticamente, eliminado de la historia con la complicidad de la editorial, DC Comics. Piensen en él cuando el sábado por la noche se asomen al balcón y vean proyectada en el cielo de su ciudad la batsignal. La cosa está enmarcada en una celebración internacional y no deja de ser propaganda gratuita, pero puede tener su gracia, como cuando el monolito de Paseo de Gracia con Diagonal se convirtió en un genuino lápiz coincidiendo con un Salón del Comic. Eso sí, quienes estén siendo apuñalados en ese momento, más vale que no esperen la aparición de Batman.

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