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BARCELONEANDO

De profesión, figurante

No firman autógrafos, aunque han hecho más películas y series que un actor famoso estándar. Se ganan la vida "haciendo bulto", dicen. Hay un "submundo" detrás de los protagonistas

Ana Sánchez

Pilar Terual (tercera por la izquierda), durante el rodaje en la estación de França de la película ’La sombra de la ley’, de Dani de la Torre.  

Pilar Terual (tercera por la izquierda), durante el rodaje en la estación de França de la película ’La sombra de la ley’, de Dani de la Torre.  

Hace apenas unas horas, Joaquim estaba zombi. Pero no como Pablo Casado tras las elecciones. Él  te enseña un selfi con chorretones de sangre alrededor de la boca. No es lo más llamativo que tiene en el móvil. También ha llevado armadura varias veces. Y se ha tenido que tirar al suelo en un atraco entre tipos con ametralladoras. Una vez se llevó detenido a Mario Casas. Y le dio limosna a la mismísima Arya Stark, la de Juego de tronos.

"Cuando vemos la televisión, ya no miramos a los actores –se ríe Joaquim-. Miramos detrás”. Siempre reconocen a alguien

“Cuando vemos la televisión, ya no miramos a los actores –se ríe-. Miramos detrás”. Siempre reconoce a alguien. Ese es su trabajo: estar detrás. ¿A qué se dedica? “A hacer bulto”, sonríe al lado Pilar. Ella ha trabajado con Sean PennAmanda SeyfriedJason Statham, enumera como si nada. Ninguno de los dos firma autógrafos, aunque han hecho más películas y series que un actor famoso estándar. Son extras. Figurantes de cine, televisión y anuncios.

Entran en un rodaje como quien va al súper. Salen en tantos sitios que ni se acuerdan. “Yo no me fijo mucho en todo eso”, se encoge de hombros Joaquim Ruscalleda. Sí, es familia de la chef: primo segundo. 62 años. Él calcula que hace 70 figuraciones al año, entre series, spots y películas.

Joaquim Ruscalleda (izquierda), durante el rodaje de Juego de tronos.  

“Hay semanas que no haces nada y a la semana siguiente estás 4 o 5 días rodando”, cuenta Pilar Teruel. Ella tiene 56 años, aunque está más pendiente del móvil que un adolescente. “¡Mira!”. Le acaba de llegar una oferta. Teclea que sí a velocidad de millennial.

Su agenda parece el Fotogramas. Hace unas semanas rodaron la nueva serie de HBO de Isabel CoixetFoodie Love. También saldrán en Hache, la nueva Narcos de Netflix, con Adriana Ugarte. La próxima semana ruedan No matarás. Solo saben eso. “Y va a empezar pronto una serie de Maradona –apunta Joaquim-. Dicen que este mes hay bastantes cosas”. Pilar asiente. “Primavera es cuando más se trabaja”.

“No es una profesión que se elija”

“Hay muchos figurantes, cada vez más”, asegura Joaquim. “Muchos están de paso”, detalla Pilar. “Hay gente que es autónoma y se lo puede compaginar. Y hay casos como nosotros, que por la edad ya es difícil encontrar trabajo”. Joaquim menea la cabeza. “Somos invisibles”. Esto es una ayuda, dicen, y una forma de no comerse la cabeza en casa.

Él era autónomo del textil. Se quedó en paro por la crisis. Y un día, mirando anuncios de Facebook, vio que se necesitaban extras para una película. Probó y le llamaron. De eso hace cuatro años. “Se empieza por casualidad”, asiente Pilar. Ella era administrativa en un bufete.

“No es una profesión que se elija”, les da la razón Roberto Cervantes. 62 años. Es ilustrador, pero ahora se gana más la vida con esto. Puede decir que ha robado un furgón lleno de dinero a lo Dioni. Ha sido policía corrupto, cura, rey, suegro de Mario Casas. Ha compartido anuncio con Messi, Xavi e Iniesta.

"Este año lo han subido un poco –cuentan-: 55 euros”. Es lo que cobra un figurante por día. “Pueden ser 12 horas, 11, 10, 8, 4”.

¿Cómo funciona? “Tú estás apuntado en las agencias –explica Roberto-. Estas cuelgan los proyectos. ‘Guardaros estas fechas’, te dicen. ‘Oye, te han seleccionado para ese día’. Y tú te vas haciendo un planning. Y te avisan de un día para otro cuál es el sitio y la hora”. 

“Este año lo han subido un poco –dice Joaquim-: 55 euros”. Es lo que cobra un figurante por día. “Pueden ser 12 horas, 11, 10, 8, 4”. “Piensa que en el campo -compara Roberto- pagan 50 euros cogiendo aceitunas desde las 7 de la mañana”. Luego está la “figuración especial”, hasta con frase. “Ciento y pico”, calculan. “También puedes ganar un cásting (de publicidad). En algunos cobras derechos de imagen”. Roberto –recuerda- ganó 18.000 euros por hacer de enfermo en un anuncio.

¿El único requisito?  Tener paciencia. “Si estamos 12 horas en un rodaje, el 80% es esperando”, explica Pilar. “O más”, corrige Joaquim. Eso agota. “Yo suelo correr por la montaña –asiente Roberto-, y me canso menos que en las figuraciones”.  Casi todos los rodajes incluyen madrugón. “La mayoría son a las 6, 7 de la mañana”, dice Joaquim. “Y a las 4”, resopla Pilar. “Y no hacemos nada hasta las 10, las 11”. El accesorio básico del “kit del figurante” –se ríen- es la manta. “Pasamos o mucho frío o mucho calor”. Pero los tres repiten. «Crea adicción», confiesan Pilar y Roberto. «No, no, no –reniega Joaquim–. Es trabajo». 

Un grupo de figurantes tiran de calor humano mientras esperan para rodar. 

Moraleja: “Haces unas amistades tremendas –asegura Roberto-. Cada día de figuración te puedes encontrar a 2, 3 personas o a 400. Son 8, 10 horas juntos”. Incluso se han formado parejas. Alguna con la ex de por medio. Sí, hay un Sálvame de fondo. «Hay una subpelícula», se ríe Pilar. 

Llegaron a tener una Asociación Profesional Española de Figurantes y Extras del Audiovisual. Del 2000 al 2007, recuerda Jordi Jardí. Él fue su secretario sindical. “Se consiguió hacer un convenio”, resopla con orgullo. ¿Por qué desapareció? “Porque a la gente que estábamos en ella no nos daban trabajo”, menea la cabeza. Al final quedaron solo él y el presidente. “Esto es una película –dice-. Pero aquí no hay protagonistas”.

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