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NUEVA RED DE AUTOBUSES

La nueva ruta del bus 24 no esquiva al turista

La nueva ruta intenta evitar convertirse en una lanzadera Sant Antoni-Park Güell pero según los vecinos empeora el problema

Felipe Valenzuela

Turistas en la parte trasera del bus 24

Turistas en la parte trasera del bus 24 / ALBERT BERTRAN

La implantación de cuatro nuevas líneas de autobuses, la D50, la V9, la V33 y la 52, la modificación de los recorridos de la 24 y la 60 y la eliminación de la 41, la 42, la 50, la 51, la 66 y la 143, que un centenar de informadores empezarán a explicar esta semana, no ha sido bien recibida en el barrio de Can Baró, a las puertas del Park Güell. El bus 24, que lleva del centro a su barrio, lleva tiempo convertido en un bus turístico barato para los visitantes del parque diseñado por Gaudí, en el que sufren para hacerse un hueco. Y la nueva ruta, que teóricamente debía paliar este fenómeno, aun lo agravará, según la comisión sobre movilidad de Plataforma Can Baró.

La nueva ruta del bus 24 pasa de empezar en el Paral·lel a comenzar su recorrido en la plaza de Catalunya. "Ahí es donde se suben los grupos de turistas que van hasta el Park Güell y no estamos hablando de dos o tres turistas, sino de grupos que van desde 10 a 25 personas y hay que aguantar 24 paradas hasta que se bajen en masa”, ha explicado José Luis Petreñas.

El transporte oficial de los turistas

Hasta ahora, el truco que utilizaban para evitar encontrarse con el autobús copado ya es tradición: lo esperan en plaza Universitat o por la zona de Sant Antoni para que la gran cantidad de turistas que después se suben en plaza Catalunya ya se los encuentren sentados. Pero ahora esto ya no será posible por una modificación que fuentes municipales aseguran que se realizó precisamente para evitar la masificación de turistas: “El cambio en el trayecto se implantó para impedir un enlace turístico entre el mercado de Sant Antoni y el Park Güell”. El ayuntamiento también ha explicado que el cambio en el recorrido ha conseguido aumentar en un 15% la eficiencia del vehículo. “Hay un 15% más de paso de bus cada hora y por lo tanto se pueden transportar un 15% más de pasajeros”.

La Plataforma Can Baró ha asegurado que la modificación convertirá aún más al bus 24 en el transporte oficial de los turistas y proponen implantar una lanzadera que, cobrando, sea para específicamente para los visitantes. "Así evitarían coger el bus que utilizamos los vecinos de la ciudad", han explicado. La entidad también sostiene que en este caso la empresa municipal del transporte público ha mostrado poca preocupación hacia la vida vecinal “No se tiene en cuenta que muchísima gente coge el bus para hacer vida cotidiana. O van con carritoscon coches de bebé, con prisa porque tienen que ir a trabajar o cansados porque vuelven de hacerlo”.

El cambio en el tayecto obliga a los usuarios a hacer transbordo para un recorrido que antes iba directo. “Nos molestó por nuestra falta de participación. No se tienen en cuento los parámetros de vida de los vecinos y por muy moderno que sea el bus no responde a lo que necesitan los barceloneses”, afirma Petreñas. “Nos obligan a hacer transbordo sin tener en cuenta a las personas mayores, a la prisa de los usuarios o si llueve o hace sol”.

Fuentes municipales han confirmado que la nueva red de autobuses ortogonal implica una “transformación importante para hacerla más eficiente, y eso obliga a establecer recorridos que sean lo más rectos posibles”. Una de las soluciones que aportan desde el ayuntamiento es el uso del bus D50, cuyo trayecto refuerza el transporte entre Paral·lel y Plaza Catalunya, a la vez que beneficia a los barrios de la Eixample y Nou Barris.

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