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Pisos de alquiler

Barcelona incorporará 1.500 viviendas públicas de alquiler en este mandato

800 iniciadas en el anterior mandato se habrán acabado y 700 se habrán comprado

El gobierno subraya que el parque habrá crecido en 8 años como en los 80 anteriores

Toni Sust

Uno de los pisos del edificio construido por el consistorio en el número 40 de la calle de Tànger, en Sant Martí, en mayo pasado.

Uno de los pisos del edificio construido por el consistorio en el número 40 de la calle de Tànger, en Sant Martí, en mayo pasado. / MARTÍ FRADERA

El gobierno de Ada Colau ha sacado este martes a relucir los números de su apuesta por la vivienda y, en concreto, por la ampliación del parque público de alquiler. Un parque que considera un elemento clave para incrementar el acceso a la vivienda en un momento en el que la crisis del impago hipotecario ha cedido el protagonismo a la crisis del incremento insostenible del alquiler. El concejal de Vivienda, Josep Maria Montaner, y el gerente del ramo, Javier Burón, han subrayado que en función del programa previsto, el parque municipal de pisos públicos será en el 2022 de 13.000, cuando en el 2015 era de 6.600. Por ello, concluyen que al sumar casi 7.000 pisos más que se habrá incrementado en ocho años tanto como en 80. El presupuesto de este incremento: 580 millones de euros.

Son cifras que ya conocidas en parte, esgrimidas ante la crítica del resto de grupos, que denuncian que Barcelona en Comú no cumplirá con su programa electoral, en el que prometía 8.000 nuevos pisos públicos, entre construcción y compra, en este mandato. Montaner ha admitido que esos números no se confirmarán, y de paso se ha hecho responsable como corredactor del programa electoral.

4.547 pisos en proceso

Sobre cuántos pisos se habrán iniciado y acabado en este mandato, Burón argumenta que lo más lógico es que ninguno: afirma que el proceso de elaboración de un proyecto, desde que se cuenta con el suelo hasta que se entregan los pisos es de cuatro años, "si no hay ningún problema". Por lo tanto, en el 2019 las viviendas incorporadas al parque público serán las adquiridas en este mandato, 700, y las acabadas de construir, ya iniciadas en el anterior mandato, unas 800. "Son estimaciones", precisa Burón.

Montaner ha esgrimido las 66 promociones en marcha que tiene el ayuntamiento, y que la propia Colau ha citado varias veces, y ha destacado que incluyen 16 edificios actualmente en construcción que suman 665 viviendas. Uno de ellos, el del número 40 de la calle de Tànger, en Sant Martí, ha servido de sede para la comparecencia de Montaner y Burón. Otros 27 proyectos de los 66 citados están en concurso para ser adjudicado. En total, el gobierno cifra en 4.547 viviendas las que están en proceso.

Construir para vender o alquilar

Montaner ha extendido la ya conocida denuncia por parte del ayuntamiento de la falta de aportación de la Generalitat y el Estado en vivienda, algo, dice, que no pasó en otros mandatos y que complica más la labor municipal. Burón ha señalado la dificultad económica que supone hacer vivienda pública para alquilarla y no para venderla. Si se vende, como ha pasado en Barcelona en muchos casos en las últimas décadas, resulta más fácil cuadrar los números. Pero si se alquila, y a un precio ajustado, rentabilizar la inversión puede costar 20 años, al margen del beneficio socioeconómico que pueda suponer para la ciudad disponer de más vivienda.

El alquiler medio de vivienda pública municipal, ha precisado Burón, está en 202 euros mensuales. Pero cada caso es distinto, en función de la situación de la familia que acceda al piso. En Tànger, 40, un proyecto diseñado por los arquitectos Jaime Coll y Judith Leclerc que ha recibido un premio de la Asociación Española de Gestores Públicos de Vivienda y Suelo.

Los adjudicatarios del edificio serán personas de colectivos vulnerables. En el inmueble hay 47 pisos para alquiler público de entre 42,5  7 58,5 metros cuadrados, la mayoría de de dos habitaciones y algunos de una, y 20 alojamientos con carácter temporal de entre 20,2 y 30,9 metros cuadrados, con comedor, sala de estar, cocina, dormitorio y baño independiente que están dotados de otra sala de estar y un comedor comunitarios. Es el primer edificio que combina ambas modalidades.