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UN ESPACIO SIN RECONOCIMIENTO HISTÓRICO

Un grupo inversor quiere construir un hotel en el Camp de la Bota

El complejo se levantará sobre el terreno en el que fueron fusiladas más de 1.700 personas durante el franquismo

El memorial que debía honrar a las víctimas en este espacio será trasladado al campus de la UPC de Sant Adrià

Gemma Varela

El terreno en el que se construirá el hotel, tras el deteriorado cartel que indica que allí se alzaba el parapeto del Camp de la Bota.

El terreno en el que se construirá el hotel, tras el deteriorado cartel que indica que allí se alzaba el parapeto del Camp de la Bota. / JOAN PUIG

"¿Se imaginan ir a los campos de exterminio nazi de Mauthausen o Auschwitz y encontrarlos convertidos en un hotel de lujo y cientos de metros más lejos, para no molestar a los turistas, una reproducción tipo parque temático en homenaje a las víctimas?", se pregunta el historiador José Luis Muñoz tras saber que el grupo inversor ASG Iberia ha presentado al Ayuntamiento de Sant Adrià del Besòs un proyecto para construir un hotel en el Camp de la Bota.  

A pesar del sigilo que rodea la operación, el director del equipo de adquisiciones de ASG Iberia, Carlos Molero, explica que pretende ser "un hotel icónico y de gran volumen dada la edificabilidad" del terreno -mayoritariamente en manos privadas- y aunque no concreta ninguna fecha, espera que el proyecto "se inicie lo antes posible". Según el alcalde de Sant Adrià, el socialista Joan Callau, tanto los grupos municipales como el Ayuntamiento de Barcelona conocen los detalles de la propuesta y la ubicación se consensuó con el Consorci del Besòs. 

Mapa de localización del memorial de los fusilamientos en el Camp de la Bota

Memoria y dignidad

Se trata del lugar exacto donde el régimen franquista fusiló a más de 1.700 personas entre 1939 y 1952. Así lo indica un deteriorado panel que languidece frente a lo que fue el parapeto del Camp de la Bota. A Josep Fortuny, último alcalde republicano de Mollet del Vallès, le arrebataron aquí la vida y su hijo Pere, de 85 años, sigue luchado para honrar la figura de su padre, a quien vio por última vez en la frontera francesa. El político acabó en el campo de refugiados de Argelers pero logró fugarse y volvió a entrar al país, donde le detuvieron y acabó en prisión. Su abogado creía que estaba a punto de conseguir el indulto, pero la tarde del 15 de julio de 1939 el cura Josep Casanovas se presentó en la casa familiar y dijo: «Esta tarde voy a hacer una gestión que vais a recordar toda la vida». Fortuny fue ejecutado la madrugada siguiente en el Camp de la Bota y su familia está convencida de que el capellán intercedió para acelerar la ejecución antes de que llegase el perdón. Es una de las miles de historias de vida que aquí se truncaron. 

Pere Fortuny muestra un álbum de fotos y un retrato de su padre. / Anna mas

Durante la época del tripartito, el Govern anunció la construcción de un edificio público en este terreno a modo de memorial para dignificar a las personas fusiladas y represaliadas por la dictadura. Pero con la llegada de Artur Mas a la Generalitat el proyecto cayó en el olvido y quedó en un cajón por falta de presupuesto. Ahora el alcalde asegura que el memorial se construirá, pero se ubicará en la zona verde del Campus Universitario de la UPC en Sant Adrià. De hecho, la Generalitat ultima un concurso internacional para diseñar el monumento que se instalará en la UPC, pero no se anunciará oficialmente hasta que se forme gobierno.

El alcalde añade una placa seguirá indicando el lugar exacto de los fusilamientos. "Para no molestar a los turistas el recuerdo se llevará lejos, a cientos de metros y al otro lado de la ronda litoral", se lamenta Muñoz. El historiador añade que, aunque le parece un despropósito que se construya el hotel, hay espacio público suficiente para el hotel y el memorial. La Associació Pro-memòria als Immolats per la Llibertat a Catalunya, que preside Pere Fortuny, intentará para "parar el golpe" y aunque no cree que puedan frenar la construcción del hotel lucharán para que las autoridades no se limiten a poner una "simple plaquita de recordatorio". 

Una frialdad política persistente 

El Camp de la Bota parece un lugar condenado a ser invisible. Tras ser el sitio donde se ejecutaban las penas de muerte de los juicios sumarísimos -lejos de la Modelo o de la Presó de Dones de Les Corts, donde fueron recluidos muchos de los republicanos fusilados-, a partir de los años 50 se convirtió en un barrio de barracas situadas frente a la playa, cuando Barcelona vivía de espaldas al mar. Más tarde se construyó una depuradora de agua y el Fòrum, que engulleron la poca memoria que quedaba en el lugar. Hace dos semanas, el PP impidió que el Senado impulsara el reconocimiento del Camp de la Bota, un lugar histórico que permanece en el olvido. La noticia se sumó a la decepción que las familias de las víctimas republicanas sintieron unos días antes, cuando el PSOE se sumó al PP y a Ciudadanos rechazando reformar la Ley de Amnistía para abrir la puerta a juzgar los crímenes del franquismo. "La frialdad política en la reparación de la memoria histórica es vergonzosa y descorazonadora", asegura Pere Fortuny, que sigue batallando para que se anulen los juicios sumarísimos.

Fraternidad controvertida

En la zona del Camp de la Bota que pertenece a Barcelona sí hay un monumento, el de la Fraternitat –hoy situado en el Fòrum, pero inaugurado en 1992 en la rambla Prim- que recuerda a las víctimas y que no está exento de polémica. En el parapeto también fueron fusilados, al inicio de la guerra civil, 44 militares por apoyar el alzamiento de Franco. La leyenda original al pie del monumento de la Fraternitat rezaba: "A las víctimas de la guerra civil". Levantó ampollas en las asociaciones que velaban por la memoria histórica, puesto a que el grueso de las ejecuciones en este lugar se produjeron después de la guerra. El error se enmendó en el 2004, después de trasladar el monumento al Fòrum añadiendo una segunda parte: "Y a las víctimas de la posguerra".