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EXPERIENCIA INTEGRADORA

De la manta a Santa Llúcia

La cooperativa Diomcoop, formada por 15 migrantes africanos procedentes del 'top manta', vende sus nuevos productos en siete mercados navideños

La empresa trabaja para adaptar sus diseños con telas de Senegal al gusto europeo

Helena López

Puesto de Diomcoop en la tradicional Fira de Santa Llúcia, esta semana.

Puesto de Diomcoop en la tradicional Fira de Santa Llúcia, esta semana. / ALBERT BERTRAN

El ambiente en el local en el que Diomcoop tiene las oficinas y el 'show room' es el que cabe esperar en cualquier comercio a pocas semanas de la Navidad. Frenético. Bonitos bolsos de vistosísimos colores recién llegados de Senegal esperan destino aún amontonados en sus cajas, mientras los socios se dividen ferias y turnos. Este diciembre, la cooperativa que echó a andar en marzo para regularizar a 15 migrantes africanos procedentes del 'top manta' participará en siete mercados navideños de la ciudad. En ellos venderán desde los llamativos collares que les caracterizan -de los 15 socios, tres son mujeres, entre ellas, su presidenta- hasta artesanía, instrumentos musicales africanos y ropa para el hogar.   

"Soy sastre. Me han fichado para que confeccione piezas con nuestras telas, pero con un corte más europeo"

Kebba

Nuevo socio de Diomcoop

Fatou Mbaye, presidenta de la cooperativa, sonríe. Explica que de los 13 socios fundadores que empezaron sin papeles -dos los tenían necesariamente antes de empezar, para poder formalizar la cooperativa-, 11 ya los han obtenido. Entre ellos, ella. "Solo faltan dos, y ya se están tramitando, esperemos resolverlo pronto", prosigue contenta. Pese a que en Barcelona Fatou se había dedicado siempre la venta ambulante -"llegas aquí y te das cuenta que nada es como esperabas, de que no tienes alternativa"- , esta joven senegalesa es licenciada en Márketing y Comunicación. Diomcoop no podía tener una presidenta mejor.

"Siete mercados pueden parecer muchos, pero no lo son. Nos gustaría participar en muchos más. Todavía nos cuesta mucho hacernos un lugar; nos es my difícil entrar", prosigue la joven.

Nuevos proyectos

En muchos mercados, el motivo que les dan para justificar el veto es que los productos que venden son importados -hechos y comprados en Senegal-, no artesanías hechas por ellos aquí, en Barcelona. La nueva línea de productos en la que trabajan les permitirá superar ese escollo. Para desarrollarla han fichado a Kebba, senegalés de 33 años, pese a que en su pasaporte pone gambiano. "Nací en Gambia accidentalmente, porque mis padres estaban allí trabajando", puntualiza Kebba, exultante con el nuevo proyecto. "Soy sastre con experiencia. Me han fichado para que haga patrones y confeccione piezas con nuestras telas, que son nuestra seña de identidad, pero con un corte más europeo, más adaptado a los gustos de aquí; al fin y al cabo la ropa tiene que ser para que la gente se la ponga y se sienta cómoda", explica el joven. Buscan fórmulas. Estudian también colaborar con diseñadores locales y encargar a costureros de allí diseños pensados aquí.

Por algunas de las chaquetas firmadas por Kebba, en Versace se pagarían fortunas.

Diseños propios en los que trabaja Diomcoop, en su 'show room'.  / RICARD CUGAT

"Vamos viendo qué se vende más y qué menos, y vamos adaptando el género. No llevamos ni un año. Los productos de segunda mano, por ejemplo, que vendíamos al principio, hemos visto que no funcionan. Lo que tenemos claro que queremos seguir vendiendo es artesanías traídas de Senegal, porque también queremos ayudar al desarrollo económico de nuestro país; pero vamos combinando y probando cosas nuevas. También está bien tejer parte de la producción aquí para dar trabajo a otros compañeros que lo están pasando mal", explica la presidenta de la cooperativa. Diomcoop la formaron 15 socios, pero aspiraron a lograr una plaza 85 personas, todas ellas también en situación de vulnerabilidad, que esperan asimismo una oportunidad.

"Nos gusta vender artesanía hecha en Senegal para ayudar al desarrollo económico de nuestro país"

Fatou Mbaye

Presidenta de Diomcoop

En menos de un año se han reunido con más de 100 entidades de la ciudad. "Queremos ser una pieza más en la red de economía social y solidaria. Por eso estaremos también presentes en la feria de consumo responsable de la plaza de Catalunya [del 22 de diciembre al 4 de enero] y por eso trabajamos con Alencop, proyecto hermano, que también ha servido para ayudar a personas vulnerables que se dedicaban a la chatarra", señala Fatou.  

Estos días están en Santa Llúcia, compartiendo puesto con otras dos entidades, y en la feria de Nadal de la Diagonal (entre Gandesa y Numáncia). El fin de semana próximo estarán también en las ferias prenavideñas de la Vila Olímpica, el Guinardó y el Besòs, y a partir del 28 en la de Gràcia. De visita obligada para un amigo invisible original y solidario. También es posible celebrar una Navidad 'mantera' acudiendo a la librería Veus amb Veu, en la calle de En Roig, en el Raval, donde tiene un punto de venta fijo la marca Top Manta, impulsada por el Sindicato Mantero.

Camino hacia la economía social

Si algo tienen claro en Diomcoop es que "nadie está con la manta, huyendo de la policía, por gusto". "Yo sé lo que es que la policía te desnude en la furgoneta para ver si tienes dinero escondido y quitártelo", explica Fatou. Por ello, la relación entre la cooperativa que preside, tutelada por el ayuntamiento, y el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes,  organizado al margen de la institución, no puede ser más fraternal. Ambos colectivos, en paralelo, han iniciado el camino hacia la economía social y solidaria, sumando proyectos. 

En el sindicato, además de impulsar la marca Top Manta, organizan también 'cenas manteras'. Cáterings en fiestas populares, con los que han recorrido media ciudad este verano dando de comer en las fiestas mayores alternativas de casi todos los barrios, en contraposición a los 'foodtrucks'. El domingo, 3 de diciembre, prepararon la comida popular de las 'Jornades de Lleure i Feminismes' organizadas por el Casal de Joves d'El Clot y La Farinera en la Gran Via, lugar en el que tuvieron también un puesto de su marca. Sueñan con abrir su propio restaurante. Y, en la librería Veus amb Veu, en la que venden su marca, proyectan también una editorial en la que publicar historias africanas.