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ECONOMÍA SOCIAL

La marca Top Manta abre tienda en la calle de En Roig

La librería y editorial crítica Veus amb veu reabrirá la semana que viene y acogerá el nuevo punto de venta

El colectivo creó su propia marca este verano para evitar el delito de propiedad intelectual y entrar en el circuito de la venta legal (y el comercio justo)

Helena López

Aziz viste un maniquí con uno de los nuevos modelos de ’Top Manta’.

Aziz viste un maniquí con uno de los nuevos modelos de ’Top Manta’. / RICARD CUGAT

La sonrisa de Aziz simboliza, sin buscarlo, esta otra marca Barcelona. La marca creada hace unos meses por el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes del que este joven de origen senegalés es uno de los rostros visibles, para ir dejando atrás la venta de falsificaciones y, con ella, la persecución por delito contra la propiedad industrial. Pero, sobre todo -señala Aziz Faye-, para desterrar la venta de productos fabricados en países asiáticos, en las consabidas condiciones en las que se trabaja en esos países, y entrar a formar parte de la economía social y solidaria, vendiendo productos elaborados por ellos. Marca, la Top Manta, que a partir de la próxima semana tendrá un punto de venta fijo en el Raval, en la librería Veus amb veu, en la calle de En Roig, que se reinventa en esta alianza con el sindicato mantero y el Espacio del Inmigrante.

Veus amb veu abrió en la esquina con Picalquers hace dos años como una librería y editorial donde crear contracultura. Cultura no hegemónica. Pensamiento crítico. "En dos años hemos editado 10 libros. Pero llegó la heroína a la calle y las ventas bajaron un 80%", destaca Ernest Morera, impulsor del proyecto y conocido activista del barrio desde el gimnasio cooperativo Sant Pau. En verano la escalada de conflictividad en la calle les llevó a bajar la persiana y a tomarse, señala el cooperativista, un tiempo de reflexión. Tiempo que termina ahora, no solo reabriendo en el mismo local, sino haciéndolo de la mano de nuevos colectivos con los que comparten apuesta por la economía solidaria y por la transformación social. "Hemos comprado una máquina de serigrafiar y queremos estampar aquí no solo las camisetas de nuestra marca, sino también materiales para asociaciones y entidades de la ciudad", expone Rosa Sánchez, activista del Espacio del Inmigrante.

Aziz y Rosa en la máquina de serigrafiar, al fondo de la tienda / RICARD CUGAT

Tejiendo alianzas

"Llevábamos tiempo buscando local para empezar a vender de forma fija, y la propuesta de Ernest nos pareció muy generosa, y una buena fórmula de empezar y de generar sinergias, como ya llevábamos haciendo todo el verano en las cenas manteras, con los cáterings en fiestas mayores", cuenta Aziz. Además de la marca Top Manta, desde el sindicato tienen una línea de trabajo de cáterings, "y nuestro sueño sería abrir, también, un restaurante -apunta Aziz-; poco a poco". Aspiran también a abrir otros puntos de venta en la ciudad, cuando vayan consolidando la marca, que se estrenó este mes de agosto en un puesto en la plaza del Raspall durante las concurridas fiestas alternativas de Gràcia.

Por el momento, hasta que lancen en breve la campaña de 'crowdfunding' -en la que también trabajan para poder ampliar la gama de productos-, a partir de este lunes en la tienda tendrán camisetas y sudaderas -de hombre y de mujer, y de varios modelos-, bolsas de tela y gorras. Todo con el ya característico logo de su marca, que simboliza una ola, un cayuco y una manta. "Más adelante queremos lanzar también una línea de bambas, pero es difícil encontrar una fábrica dónde coserlas, estamos mirando varias opciones", prosigue Aziz.  

Mucho más que ropa y libros

Además de los 'diseños manteros' y literatura crítica -en esta nueva época, además de los títulos de género y feministas, con un nuevo apartado especializado en antiracismo, migración y 'decolonialidad'-, el espacio quiere convertirse también en punto de encuentro del barrio. "Programaremos dos charlas a la semana", señala Ernest, quien plantea también rebautizar el espacio para su nueva época. De momento sigue llamándose Veus amb veus, pero continúan dándole vueltas. "A mí me gusta la provocadora idea de Mercado Negro. El 'Black Market' del Raval", sugiere. 'Punch' no le falta, aunque dada la peliaguda situación en la que está enquistado el enclave con la crisis de los 'narcopisos', es, cuanto menos, arriesgado.

La editorial también volverá a ponerse en marcha en breve con un proyecto compartido con el Espacio del Inmigrante. "Estamos recopilando cuentos tradicionales que nos contaban nuestras abuelas de niños para hacer una colección infantil", adelanta Aziz. "Trabajamos en cuatro líneas: los productos Top Manta, el cátering, la editorial y la serigrafía, y el objetivo es ir ofreciendo trabajo a cada vez más personas que ahora venden en la calle en unas condiciones muy duras", añade Rosa desde el fondo del local, donde ya tienen instalada la máquina de serigrafiar, tarea para la que también se han formado. Y el objetivo -insiste Aziz- no es solo estampar, es coser ellos mismos la ropa. Tiempo al tiempo.

Diomcoop, la otra cooperativa mantera

Además de la del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes -aún no formalizada-, en los últimos meses otro grupo de personas procedentes de la venta ambulante se ha organizado en otra cooperativa con un objetivo idéntico: dignificar la venta y, sobre todo, la vida, de las personas que se dedican a ella. Con esa idea se presentó el pasado mes de marzo Diomcoop, cooperativa en este caso impulsada por el ayuntamiento, que ha permitido a 15 personas que se dedicaban a la venta ambulante no autorizada regularizar su situación administrativa y tener una salida profesional vendiendo artesanía y productos de comercio justo de forma legal en mercadillos y ferias de la ciudad.

Hace unos días, participaron junto al Sindicato mantero -unos cuentan con la tutela municipal y otros prefieren trabajar al margen, pero son hermanos- en el tercer desfile de ropa solidaria sostenible que se celebró en la Fira d'Economia Social i Solidària con algunas de las prendas que importan de Senegal. Lo mismo pasó, con solo unos días de diferencia, en el festival Say it loud.

Diomcoop sigue la estela de Alencoop, la cooperativa creada también por el ayuntamiento, en este caso para dar salida a las personas en situación administrativa irregular que se dedicaban a la recogida chatarra