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METAMORFOSIS DE LA PERIFERIA

El fotógrafo que captó el auge de Barcelona

Un libro descubre el inmenso archivo de Leopoldo Plasencia dedicado a la construcción de calles y edificios

Sus imágenes aportan a la iconografia de la ciudad los barrios más marginales, como el Morrot y Via Trajana

Cristina Savall / Barcelona

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El paseo de Sant Joan, visto desde la Travessera de Gràcia, en la década de los años 50. / LEOPOLDO PLASENCIA

Leopoldo Plasencia (Canet de Mar, 1906-Barcelona, 1988) retrató en blanco y negro la gran metamorfosis que vivió la capital catalana desde los oscuros años de la postguerra hasta la década de los 70, cuando la tranformación urbanística de la periferia fue una revolución impulsada desde los barrios. 'Barcelona en construcció (1940-1970)', una de las novedades editoriales de este otoño, saca a la luz el sorprendente archivo de este fotógrafo que trabajaba para constructoras, como Cubiertas y Tejados, e instituciones promotoras, como el Ayuntamiento de Barcelona, con el encargo de documentar gráficamente la evolución de las obras de edificios, fábricas, plazas, calles y carreteras.

Su viuda, Maria Saura, donó en 1991 gran parte de la colección fotográfica, un total de 18.762 imágenes, al Arxiu Històric del Institut d'Estudis Fotogràfics de Catalunya. La historiadora Isabel Segura ha contextualizado las fotos que aparecen en el libro componiendo un relato, como ella misma dice, "una especie de 'making off" de la reconstrucción de Barcelona después de los bombardeos de la guerra civil".

"La ciudad tenía urgencia por rehacer las calles destrozadas y las vías de comunicación interrumpidas. Plasencia captó el proceso de la reconstrucción física cuando trabajaba de 'free-lance' para las empresas que ganaban los concursos públicos para emprender las obras. Y que solo podían ganar las que demostraron fidelidad al régimen franquista durante la guerra", asegura la autora de los textos que enriquecen el álbum fotográfico.

No obstante, los reportajes de Plasencia traspasan los límites de la ciudad y también radiografían los cambios de municipios cercanos como Sant Joan Despí, Montgat, Mollet del Vallès, Viladecans y Terrassa, urbes que, al igual que la capital catalana, detectaron un aumento demográfico importante procedente de la emigración, sobre todo del sur, desde los años 50.

Coreografía del movimiento

A Segura, le atrae el interés que muestra el fotógrafo por el entorno donde se inscribirá una acción que cambiará la fisonomía del lugar. "No se trata solo de un antes y de un después. Es, sobre todo, el seguimiento del proceso de transformación lo que realmente le importa, y ahí entran las personas que hacen posible este cambio, desde los albañiles, peones, picapedreros, carpinteros y maquinistas. Él hace visibles sus cuerpos, sus actividades, sus esfuerzos en una coreografía en movimiento, como si se tratara de una 'performance'. Y eso, en su época, es inaudito porque en la narrativa fotográfica no solían aparecer", describe la historiadora. 

El libro destaca la apuesta del artista por los territorios periféricos a partir de los años 50 y 60, alejándose del archifotografiado centro urbano de Barcelona. "Busca paisajes poco explotados, como el Morrot, en la montaña de Montjuïc", señala Segura. Ese territorio tan cercano al puerto quedó devastado en 1938 por los bombardeos de la aviación fascista. "Cubiertas y Tejados se encargó de reparar los 'desperfectos'. Y Plasencia consiguió una fotografía excepcional del agujero de la cantera, el faro, el castillo, la gran fábrica Rivière, el tranvía, las vías del tren y la caseta del guardabarreras y, al fondo, la torre del aéreo de Miramar", detalla.

La mirada en Montjuïc

Can Clos, en la falda oeste de Montjuïc, fue otro barrio al que prestó atención. Era un vertedero donde fueron a parar los habitantes de las barracas que había en la Diagonal, cuando a principios de los años 50 fueron desalojadas a raíz del Congreso Eucarístico. Y también en Via Trajana, el barrio fronterizo entre Barcelona y Sant Adrià, donde, también la década de los 50, el ayuntamiento impulsó la construcción del polígono de la Verneda. Segura escribe en el libro que Plasencia hizo el seguimiento de esta obra desde antes de empezar la edificación. "Retrató los campos cercanos a una instalación fabril. A lo lejos, las chimeneas de otras fábricas, y al fondo Collserola, y también los montículos de rocas y de tierra que anuncian el comienzo de las obras".

Una de sus fotografías más impresionantes muestra en 1955 la cobertura de las vías de los ferrocarriles por la calle de Aragó delante del Mercat de la Concepció. "A medida que las máquinas acaparan la actividad industrial, la mirada de Plasencia se desplaza de las personas hacia los ingenios mecánicos".

Alrededor de los años 60, el crecimiento de los sectores químico y automovilístico fue el nuevo punto de interés del fotógrafo, que fue contratado, entre otras empresas por Seat. De la fábrica de la Zona Franca salió, en 1957, el prototipo del famoso Seiscientos. "Recibió el encargo cuando los edificios ya se habían construido, por lo que capta las superficies, las formas y los volúmenes de las instalaciones para mostrar el inmueble con todo su esplendor", detalla Segura. La autora precisa que la circulación de su obra fotográfica, que ahora edita el Viena Edicions con el apoyo del ayuntamiento, fue a restringida a publicaciones especializadas en jardines (otra de sus pasiones), en arquitectura y construcción y también en empresas. Aunque las que tuvieron mayor difusión fueron las publicadas en la revista 'Gaceta Municipal'.

"Sus fotos tenían una modernidad poco habitual", considera Laia Foix, coordinadora del departamento de Documentación e Investigación del Institut d'Estudis Fotogràfics de Catalunya. Todavía la conservan.

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