INICIATIVA CONTRA LA POBREZA HEREDITARIA

El otro campus Raval

El proyecto comunitario Prometeus trabaja en red con los dos institutos públicos del Raval para facilitar que sus alumnos den el salto a la universidad

Los jóvenes universitarios Xin, Marghioala, Rafat, Chaimaa, Gayatri y Hanan, en el Raval, su barrio.

Los jóvenes universitarios Xin, Marghioala, Rafat, Chaimaa, Gayatri y Hanan, en el Raval, su barrio. / CARLOS MONTA ES

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HELENA LÓPEZ / BARCELONA

Como es casi ley de vida, la pequeña sí conocía a la mayor. "La había visto en el barrio y en el 'casal'", explica Marghioala, quien cuando se encontró a Chaimaa en la facultad no dudó en acercarse a ella. "¡Tú eres del Raval!". "En ese momento no me reconoció, pero ahora me ve más que a su madre. Vamos y volvemos juntas a la 'uni', y estamos juntas dando las clases por la tardes en el casal", señala Marghioala, como Chaimaa, estudiante de primero de Química. Marghioala tiene 19 años y Chaimaa 22, porque esta cursó antes un ciclo formativo.

El 'casal' del que Marghioala, de origen rumano, conoce a Chaimaa, de origen marroquí, es el 'casal' del AEI Raval, donde ambas hacen clases de refuerzo a niños más pequeños, y donde se pone la semilla del proyecto Prometeus, del que las dos forman parte y cuyo objetivo es intentar que los niños del Raval tengan las mismas oportunidades de ir a la universidad que cualquier otro niño de la ciudad. "Todo empezó hace dos años y medio, haciendo un café con Javier Alegría, del Periódico del Raval. Coincidimos en que no podía ser que los alumnos de los dos institutos públicos del barrio ni se plantearan la posibilidad de ir a la universidad", señala Edgar Iglesias, de AEI Raval. 

MUCHO MÁS QUE DINERO

Empezaron con la idea preconcebida -y tampoco descabellada-, de que se trataba de una cuestión económica, pero en seguida vieron de que iba mucho más allá. "Era una problema de expectativas. Los chicos veían la universidad como un mundo muy lejano, no entraba en su imaginario", destaca Eulàlia Esclapés, profesora de secundaria de formación y carrera y técnica del Consorcio de Educación en este proyecto (sí, Iglesias y Alegría buscaron y encontraron rápido aliados para su plan tanto en los dos institutos-cantera como en la Administración). "En los centros están muy acostumbrados a idear planes para los que no tiran, y ahora se trataba de ofrecer red y recursos a los que sí lo hacen", añade Esclapés. 

La conversación se produce un viernes por la tarde, en una reunión de Prometeus, en la que también participan Hanan, Gayatri, Xin, Rafat, también vecinos del Raval y estudiantes de Relaciones Laborales, Traducción e Interpretación e Ingeniería Informática, con el apoyo de este proyecto comunitario, que les ofrece la red que no tienen. Desde ayudarles con la gestión de becas hasta buscarles formación complementaria -no solo reglada. Tras la reunión, en la buscan clases para hacer este verano -tanto para impartirlas, de refuerzo, como para recibirlas, de inglés- van, juntos, al teatro. El apoyo va más allá de ofrecer recursos. Se trata también de tener un teléfono al que llamar a cualquier hora o alguien que, eso, te lleve al teatro abriéndote la puerta a la cultura, más allá del aula.

DAR Y RECIBIR

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Dar y recibir es la base del proyecto, como de cualquier proyecto comunitario. El objetivo es que a partir del quinto año del proyecto, los licenciados se vinculen al proyecto para hacer de referentes a los más pequeños, algo, ser referentes positivos, que a la práctica, ya están haciendo desde primero de grade. También se ayudan ya entre ellos, compartiendo conocimientos. Xin enseñó a programar a Rafat.   

"Buscamos acabar con la pobreza hereditaria. Darles la oportunidad de imaginar otro futuro", concluye Alegría.