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PATRIMONIO MODERNISTA

El Recinte Modernista de Sant Pau saca a la luz las joyas de su valioso archivo

El pabellón de Sant Salvador se transforma en un espacio divulgativo en honor a la historia del antiguo hospital y a la figura de Lluís Domènech i Montaner

Cristina Savall

El Recinte Modernista de Sant Pau, inagura el museo de Domènech i Montaner. / RICARD CUGAT

El dragón, animal fabuloso con figura de serpiente gigante, garras de león y alas de águila, es un símbolo de fuerza y lucha muy presente en la arquitectura modernista de Barcelona. Uno de estos saurios duerme en el tejado de la Casa Batlló de Antoni Gaudí y una de las obras más emblemáticas de Lluís Domènech i Montaner se conoce popularmente como el Castell dels Tres Dragons. El recién rehabilitado pabellón de Sant Salvador del Recinte Modernista de Sant Pau, edificado a principios del siglo XX por Domènech i Montaner, sorprende como nuevo espacio divulgativo al cobijar en sus centenarias paredes un precioso dragón de estructura metálica con escamas formadas con fotografías de detalles arquitectónicos captados por Aleix Bagué.

El historiador Daniel Venteo contextualiza la obra del célebre arquitecto del antiguo Hospital de Sant Creu i Sant Pau y el pasado del recinto, que tiene sus raíces en el año 1401, cuando se fundó en Ciutat Vella su primera sede. Textos explicativos, proyecciones audiovisuales, una selección de piezas originales y reproducciones de documentos procedentes del valioso archivo de esta institución componen un relato museístico lleno de curiosidades.

DIETAS Y AGUA BENDITA

Entre ellas, la salvaguarda del Papa Honorio III al canónigo Colom y a su hospital, datada en 1219, y material quirúrgico de coleccionista. También una pintura de 1757 sobre tabla de madera con la dieta de los convalecientes, según fueran días de carne o de pescado. Sorprenden los platos a base de lengua y tripas y las meriendas de frutas verdes. Y un recipiente de bronce para agua bendita que representa las almas del purgatorio. Venteo asegura que el recorrido por las dos plantas permite "diversas lecturas".

Mercè Beltran, responsable del programa cultural del recinto, informa que Sant Salvador era un pabellón inicialmente destinado a hombres, pero que sus primeras ocupantes fueron tres mujeres. "Su primer uso fue cirugía coronaria", explica Beltran. Este espacio divulgativo será, a partir de este viernes, la primera parada en recorrido de los visitantes tras pasar por los túneles y por la sala Hipóstila.

El arquitecto Carles Gelpí afirma que lo más difícil de todo el proceso de rehabilitación del pabellón ha sido que su intervención no se notara. "Es un edificio centenario adecuado a los parámetros tecnológicos y de seguridad actuales. No se ve ni un cable, ni un enchufe ni la instalación de climatización, ni las medidas antincencidos. Hemos recuperado todo el valor patrimonial y las volumetrías originales, incorporando lo necesario para el confort del siglo XXI", enumera.

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