ALGUNOS REFERENTES

Fátima Aatar, una joven feminista con velo

Nacida en Catalunya, pero con corazón marroquí, esta joven antropóloga reivindica el pañuelo como acción política

La activista Fátima Aatar antes de participar en un debate en La Fede, hace unos días.

La activista Fátima Aatar antes de participar en un debate en La Fede, hace unos días. / ALVARO MONGE

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HELENA LÓPEZ / BARCELONA

Fátima Aatar dinamita tópicos con solo entrar en escena. Una mujer muy joven, con velo, con un discurso feminista radical en un catalán perfecto. "El feminismo islámico no es un oxímoron, en todo caso, es una redundancia". Así se presenta Aatar -miembro del grupo motor del proyecto 'Jo, També, Sóc un Referent, al mundo en su perfil de Twitter. "La frase no es mía, es del colectivo de mujeres musulmanas al que pertenezco; pero condensa mi manera de interpretar la religión y la política", cuenta esta antropóloga recién licenciada. Aunque nació en Catalunya -sus padres migraron hace 30 años-, se siente marroquí. "Me gustaría volver a Marruecos, y digo volver, aunque nunca he vivido allí. Me planteo instalarme allí a hacer la tesis, para probar", relata. "Personas tanto de aquí como de allí me dicen que no podré, que lo tengo idealizado, pero me gustaría probarlo. Tengo muchas ganas de probarlo", añade con decisión, pese a la timidez que aparenta. 

"Durante mucho tiempo se ha usado el Corán para discriminar a las mujeres, pero porque al poder le ha interesado seleccionar algunos fragmentos concretos de forma descontextualizada. Si miramos el Corán con perspectiva se puede considerar feminista", subraya convencida, cansada de que le digan que ser feminista y musulmana es contradictorio. "Se trata de volver a los orígenes del islam y reinterpretarlos", señala. "En Catalunya, en todo el Estado, hay mucha ignorancia sobre el islam, y es sorprendente teniendo en cuenta que estamos en la península ibérica", agrega la joven, quien identifica esa ignorancia como el origen de la islamofobia, cuyo combate es uno de los retos que pone sobre la mesa. "El otro día me entristeció mucho un dato que dieron en una charla a la que asistí. Barcelona es la ciudad del Estado donde se producen más delitos de odio por islamofobiaMás que en Madrid o en Valencia. Queda mucho trabajo por hacer porque hay mucho desconocimiento sobre el islam; y los atentados terroristas empeoran aún más las cosas", lamenta.

ACTIVISTA EN MIL BATALLAS

Además de ser feminista musulmana y activista por los derechos de los palestinos, trabaja en el Ayuntamiento de Sabadell como técnica de Derechos Civiles y Ciudadanía a través de un plan de ocupación y es miembro del grupo motor del proyecto de referentes culturales de Barcelona. Ella ha sido una de las formadoras de Melwani.

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Como antropóloga, habla del conocimiento situado. "Los jóvenes del proyecto de referentes no solo tenemos formación académica sobre multiculturalidad, sino que la vivimos en nuestro día a día, con la dualidad entre casa y la calle", prosigue la joven, para quien es muy importante llevar pañuelo. "Me remite a una identidad que quiero reivindicar, ser musulmana es una forma de ser; llevar velo es para mí un gesto político". Cuando eran pequeños, en su casa, sus padres les hablaban en castellano, hasta que un día decidieron que tenían que hablarles en árabe por miedo a perder su identidad. "Aprendimos árabe ya de niñas. Entre los hermanos, somos cuatro, los mayores nacidos allí y los pequeños aquí, hablamos en castellano, pero cuando nos dirigimos a nuestros padres, y ellos a nosotros, lo hacemos en árabe", cuenta.

Poner en valor la riqueza de esa interculturalidad es uno de los objetivos que persiguen formaciones como las impartidas por Aatar en el proyecto de los referentes culturales o en la Xarxa Antirumors, en el que también ha participado. Pero, como a Melwani, a veces le asaltan las dudas. "Tantas charlas, debates, formaciones... ¿qué impacto real tienen?". Respondan ustedes.