UN TERRENO QUE CUENTA LA HISTORIA RECIENTE DE BCN

Vecinos del Raval, contra el hotel previsto en un solar que debía acoger pisos sociales

Aseguran que lo último que necesita Ciutat Vella es otro alojamiento turístico

Solares frente a la Sala Baluard, en el Raval, en los que hay proyectados dos hoteles, pendientes del visto bueno municipal.

Solares frente a la Sala Baluard, en el Raval, en los que hay proyectados dos hoteles, pendientes del visto bueno municipal. / JORDI COTRINA

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Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

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Se enteraron por la prensa, como tantas otras veces. Por la prensa económica, en concreto, esta vez. El titular que hizo saltar (de nuevo) todas las alarmas, publicado en junio del año pasado en el diario 'Expansión', no dejaba lugar a dudas: ‘Praktik proyecta dos hoteles de 100 habitaciones junto a las Drassanes’. Es decir, en el Raval, su barrio. La noticia daba todo tipo de detalles del proyecto. También una clave a la que se agarran los vecinos contrarios al mismo como a un clavo ardiendo: que el proyecto tire hacia delante o quede solo en eso, en un proyecto, es ahora una cuestión política. Solo le falta la luz verde municipal.

 

La noticia llegó con el cambio de gobierno. El de Drassanes era, es, uno de los muchos proyectos hoteleros que Ada Colau encontró sobre la mesa y que ahora debe gestionar.

El solar, dos solares, de hecho, en los que se proyectan los dos hoteles, el trámite de cuya licencia no queda parado por la moratoria hotelera al tener certificado de aprovechamiento urbanístico anterior a su publicación, explica gran parte de la historia del barrio, e incluso de la ciudad. “Hablamos del solar, pero aquí, antes, vivían vecinos, y ahora proyectan un hotel”, señala Mario Aguiló, uno de los miembros de la plataforma vecinal contra el proyecto, quien añade otro factor, a sus ojos de máxima relevancia: el terreno en cuestión estaba reservado para vivienda social por el plan especial de reforma interior (PERI) del Raval de 1985.

'PELOTAZO' SINDICAL

La cooperativa de vivienda de la UGT compró el solar, frente a la sala de venopunción Baluard, en 1999 por 588.931 euros para construir pisos sociales -en ese momento en el lugar no podía construirse nada más-, algo que, como salta a la vista, nunca sucedió. En el 2003 se modificó el PERI y el terreno pasó de estar reservado al 100% a vivienda social a dejar solo un 25% destinado a ese uso. Tras la recalificación, la cooperativa de la UGT vendió el suelo ya liberalizado a un promotor privado por 2,3 millones de euros. El 400% de su valor inicial. Dos años después este revendió el solar por casi ocho millones, casi 14 veces el precio de 1999, y el suelo volvió a recalificarse perdiendo por el camino el 25% de vivienda social que quedaba.

En todos estos años, el espacio -“en el que antes vivían vecinos”, insiste Aguiló- ha sido un solar vacío, en la puerta sur del Raval, con cuatro mesas de pimpón -por aquello de darle un uso social-, frente a la fortificada sala de venopunción Baluard, que tiene los días contados (está aprobado y pendiente de unas obras el traslado a Perecamps, en el marco del plan de drogas de la ciudad).

CUESTIÓN DE VOLUNTAD

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Los vecinos organizados contra el hotel, quienes recogen firmas y se reúnen todas las semanas en el solar para visualizar su malestar, apuntan que en Ciutat Vella no cabe un alojamiento turístico más y que lo que necesita el Raval no es un hotel. "Nuestra propuesta para el espacio son pisos sociales, como estaba previsto, y una residencia para personas mayores", apunta Sònia Altisent, miembro de la plataforma, quien insiste en que se trata de una cuestión de voluntad política. “Nos enteramos del proyecto muy tarde”, lamenta esta vecina del Raval desde hace 20 años, quien también señala la falta de comercio de proximidad, "para los vecinos", en la zona. "El único mercado del Raval es la Boqueria", ejemplifica.   

Fuentes del Ayuntamiento de Barcelona responden que el promotor tenía certificado de aprovechamiento urbanístico antes de la suspensión de licencias, por lo que la moratoria hotelera nunca le afectó y ha podido seguir adelante con la tramitación. Ahora el ayuntamiento está comprobando que cumplan todos los requisitos necesarios.

Hoteles como sapos

Los vecinos del Casc Antic pedían también a Colau -quien verá como alcaldesa el renacer del Espai Social Magdalenes en que militó como hotel de lujo- revertir la modificación del PGM que deja la puerta abierta al Palau; algo que, finalmente, se aprobó en el último pleno del curso, hace unos días, a petición de ERC.