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MOTOR ECONÓMICO

Colau se enfrenta a oposición y ejes turísticos por los horarios comerciales en Barcelona

Sus informes no convencen a la mitad del sector de que haya que recortar las aperturas en festivos

CiU, PSC, ERC, PP, C's arremeten contra la alcaldesa, que necesita pactar para aprobar la medida

Patricia Castán

Establecimiento comercial del paseo de Gràcia. 

Establecimiento comercial del paseo de Gràcia.  / RICARD CUGAT

La frágil minoría con la que gobierna Ada Colau no ha impedido que la alcaldesa trate de impulsar un recorte de los horarios comerciales en festivos de verano en Barcelona, como lo hizo con la moratoria de alojamiento para toda la ciudad y con la batalla que aún se libra sobre la ordenanza de terrazas que nadie quiere. Durante todo el día llovieron las críticas de casi la totalidad de la oposición en el ayuntamiento y del comercio de los ejes turísticos a la propuesta de implantar dos domingos de apertura en mayo y dos en octubre, eliminando los 10 de pleno verano. Pero el concejal de Comercio, Agustí Colom, defendió por la tarde en una jornada sectorial la medida, en base a las políticas antiliberales de Barcelona en Comú. Le toca ahora buscar un difícil consenso para lograr apoyo político e implantarla.

El edil dio a conocer los datos (avanzados ayer) del fallido proceso participativo en el que ha opinado un 0,09% de los barceloneses, y dos encuestas. Abogó por sus tesis, aunque asumió que buscará acuerdos para sacar adelante un horario que logre apoyos primero en la comisión de Economía y después en el plenario, posiblemente en marzo, según fuentes municipales. Por último, la Generalitat le ha de dar el visto bueno.

En la concurrida cita contó, como es lógico, con el apoyo sindical (las contrataciones fueron pocas en el 2015, aunque los partidarios de abrir las atribuyen al horario poco rentable), de los vecinos representados por la FAVB y del pequeño comercio de barrio, estructurado en la Fundació Barcelona Comerç. Su presidente, Vicenç Gasca, aprueba la propuesta de Barcelona en Comú porque dice que su entidad siempre marcó como "línea roja" la fórmula implantada los dos últimos años de apertura en julio, agosto y mitad de septiembre. De ese modo, cualquier recorte es "bienvenido" porque perpetúa el modelo tradicional de comercio.  

DISPARIDAD DE VOCES

En el bando aperturista, Barcelona Oberta, que aglutina a los grandes ejes turísticos (desde Barna Centre al paseo de Gràcia, el Born o la Rambla) pero también representa a pequeñas tiendas artesanales y familiares, y cuenta con el apoyo de los gremios de Hotels y de Restauració, defendió dar la posibilidad a los comerciantes del centro de sacar partido a la gran afluencia de viajeros de fin de semana. Algunos preferiría cerrar el lunes. Argumentan que ese ámbito no perjudica a los barrios. Pero entre ambas posiciones hay otras entidades y patronales dispuestas a un acuerdo intermedio.

Pugna por el cuestionado horario de apertura, de 10.00 a 18.00 horas

El gobierno municipal de CiU impulsó como prueba piloto la apertura de 10 domingos de verano, de 10.00 a 18.00 horas. Y la propuesta de Colau repite franja horaria, otra vez con quejas de la mayor parte de los afectados, que son los que abren en el centro. El comercio tradicional reivindicaba ese horario porque es poco atractivo para el barcelonés. No obstante, en los ejes turísticos lamentan que a esas horas y en pleno estío los viajeros prefieren ir a la la playa, a comer o descansar. Las tiendas se empiezan a llenar a esa hora de cierre, dicen. 

La iniciativa presentada en público un día después de anunciarla a la prensa, cuenta solo con el apoyo en el consistorio de la CUP, que consideró que aún se quedaba corta, mientras que el resto de partidos coincidían en reprochar a la alcaldesa la falta de diálogo y pacto inicial. Colom replicó que sí había consenso con vecinos y parte del sector, aludiendo a su proceso de participación pública. Un experimento que contó con 1.913 respuestas y que arroja, según algunas voces, interpretaciones manipuladas. Por ejemplo, considerar que en verano "solo" abrieron un 16% de tiendas, cuando el territorio de apertura se limitaba a las zonas turísticas. Y destacar por parte del consistorio que el turismo fue "el público que más se activó hacia la compra", cuando justo ese era el objetivo.

CRÍTICAS

Incluso los partidos de izquierdas son guerreros. ERC reclama diálogo para un gran acuerdo de ciudad y enfatiza que muchos comerciantes quieren abrir más (una encuesta municipal evidencia que su voz está dividida). Los socialistas arremeten contra la "política de hechos consumados" y avalan que Barcelona sea un destino de compras, donde se genera riqueza, mientras que CiU tilda de "pobre y sin calidad" el proceso participativo y que el gobierno no escuche a nadie. Más rotundos aún, el PP denuncia el "cerrojazo" que "recorta horarios, libertad, oportunidades y empleo", y Ciutadans pide ampliar las cuotas y evitar que la ciudad se aleje de los referentes internacionales en comercio.   

NORMATIVA EN DISPUTA

EL RIESGO

Los grupos de la oposición alertan de que un ajuste excesivo de aperturas en festivo puede llevar a intervenir al Gobierno central, que es quien decretó la obligatoriedad de abrir en zonas turísticas, más allá de los 10 domingos que autoriza la Generalitat (4 elegidos por el ayuntamiento) se concentran en el periodo navideño y de inicio de rebajas.

LOS ARGUMENTOS

Barcelona es primer destino de compras en Europa (34% del gasto de viajero) según ESADE, y segundo segundo tras Londres, según Global Blue. Según turismo de Barcelona, cada viajero gasta unos 90 euros al día aparte del alojamiento.