BCN blinda 32 tiendas por sus elementos patrimoniales y protege a otras 196

El ayuntamiento descarta con argumentos legales la preservación de las actividades

Otras 161 candidatas han sido eliminadas de la selección final de comercios

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PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

Barcelona ha dado su primer paso para proteger tiendas históricas en peligro de extinción con la creación de un Catálogo de Protección del Patrimonio Arquitectónico, Histórico-Artístico y Paisajístico de Establecimientos Emblemáticos que incluye 228 de los 389 candidatos analizados durante los últimos meses. De la selección final, solo 32 se consideran de gran interés y máxima protección, lo que los convierte prácticamente en intocables porque conservan la mayoría de sus elementos patrimoniales. Y es que la normativa se basa en la preservación de lo tangible, tras constatar en tres estudios jurídicos independientes que legalmente es imposible salvaguardar una determinada actividad. En cambio, salvaguarda las piezas arquitectónicas o de mobiliario y decoración.

Se establece una segunda categoría de protección para las que aun manteniendo elementos de interés has perdido parte de su patrimonio durante las sucesivas renovaciones del negocio. Son 152 y cualquir intervención que sufra el negocio deberá conservarlos o ponerlos en valor. En cambio, en un tercer grupo hay 42 casos donde los elementos históricos formaron parte del negocio pero ahora han quedado desvinculados del diseño original, como es el caso, por ejemplo, del termómetro de la óptica Cottet del Portal de l'Àngel.

Los 161 casos descartados son sobre todo establecimientos de menos de 50 años o sin elementos tangibles destacables. Las directivas europeas de comercio hacen imposible, explicó el concejal de Habitat Urbano Antoni Vives, blindar una determinada actividad, impidiendo que un local pueda acoger otro tipo de negocio. Este es el punto que reivindicaban los propietarios de locales para que sus inmuebles no perdieran valor. Por contra, los arrendatarios de tiendas emblemáticas lamentaron ayer que su actividad pueda ser barrida ante la llegada de un mejor postor, con un nuevo negocio.

Para el ayuntamiento, el peso de preservar el patrimonio hace que en la práctica se esté protegiendo la actividad, o al menos sí un determinado tipo de actividad, ya que consideran que muchos operadores no estarán interesados en alquilar locales donde apenas puedan tocar el interiorismo. Es difícil llevar una hamburguesería, por ejemplo, a un local con muebles modernistas, citó Vives.

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Pero el proyecto municipal pretende ir más allá de las tiendas históricas e impulsar medidas urbanísticas que eviten la "tematización" alrededor de estos comercios, restando identidad a la zona. Iluminación, rotulación y escaparates tendrán nuevos requisitos en cualquier nuevo negocio para evitar una "excesiva homogeneidad estética". También se preservarán los estilos de fachada de un edificio en sus bajos comerciales y se impondrá un máximo del 60% de usos no residenciales en plantas piso por cada manzana, entre otras muchas medidas, en zonas como el Eixample central, Ciutat Vella, la Vila de Gràcia, el casco antiguo de Sant Andreu y del Poblenou (así como la rambla de este) y el Poble Sec.

Todo el plan especial estará en exposición pública dos meses y luego será retocado antes de su formulación definitiva y aprobación final, con la previsión de que tenga luz verde a final de año. Es decir, tras las elecciones, y siempre y cuando Xavier Trias repita en la alcaldía y logre el suficiente apoyo de parte de la oposición.