DECLIVE DE ESTABLECIMIENTOS CON SOLERA EN BARCELONA

El comercio pierde historia

La juguetería Monforte, con 173 años en el Barri Gòtic, otra víctima de los altos alquileres

Interior de Joguines Monforte, en la plaza de Sant Josep Oriol, ayer, último día de apertura.

Interior de Joguines Monforte, en la plaza de Sant Josep Oriol, ayer, último día de apertura. / EL PERIÓDICO

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EL PERIÓDICO / BARCELONA

Joguines Monforte, en la esquina de la calle de la Palla con la plaza de Sant Josep Oriol, bajó ayer las persianas tras 173 años de vida. Josefina Monforte, propietaria del negocio que en los últimos años ha regentado su nuera, Mercè Morral, decidió cerrar en un día especialmente emblemático, la vigilia de Reyes. Y lo hizo como cada año con colas y niños entusiasmados contemplando los escaparates y sus preciosas vidrieras con un soldadito de plomo, una pelota, un burrito de peluche y una muñeca dibujados en el antiguo cristal, que ahora quedará en manos de la familia.

Se salvará el suelo hidráulico y algún detalle de madera, pero el local cambiará radicalmente para transformarse en una chocolatería. La juguetería ha sido una nueva víctima de la extinción de los contratos de arrendamiento de locales de negocio de renta antigua, que entra en vigor este año. La propiedad del inmueble pedía un alquiler de 6.000 euros mensuales, lo que casi multiplica por 10 lo que pagaba la familia Monforte. «Es imposible de asumir y más en esta época de crisis», lamenta Morral, que hace 40 años que trabaja tras el mostrador.

«Lo que más hemos vendido siempre es el parchís, no había día que no nos pidieran uno», recuerda, ante las estanterías vacías. «Han venido muchos clientes a apoyarnos, sobre todo abuelos con sus nietos. Hemos terminado con todo lo que teníamos. Todos querían llevarse algún recuerdo. Hemos repartido juguetes a muchas generaciones de barceloneses», agrega.

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El bisabuelo de Josefina Monforte abrió en 1840 este negocio especializado en billares y juegos tradicionales de mesa, como el ajedrez, las damas, el dominó o las cartas. «Sus primeros clientes fueron cafeterías. Era donde se reunían los clientes para hacer partidas», explica Morral.

En la puerta del local y en su página web www.joguinesmonforte.com, la familia ha colgado un letrero en el que da las gracias a todos los que han hecho posible que la juguetería Monforte haya podido levantar la persiana cada mañana durante estos 173 años: «Queremos agradecer también el apoyo que nos han dado estos últimos días y su compañía durante todo este tiempo. Para nosotros ha sido un placer poder trabajar al servicio de tan magnífica clientela repartiendo ilusión cada día. Nos vamos contentos y llenos de buenos recuerdos que permanecerán intactos en nuestra memoria.»