POBRE BAGAJE

Ronald Koeman deja una Copa y nada más

Koeman, preocupado durante el clásico con el Madrid en el Camp Nou.

Koeman, preocupado durante el clásico con el Madrid en el Camp Nou. / Jordi Cotrina

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Joan Domènech
Joan Domènech

Periodista

Especialista en Fútbol, Barça, Deportes.

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Llegó Ronald Koeman en un momento crítico y se va en un momento crítico, sin haber sido capaz de levantar al equipo, arrastrado por la crisis que vive el Barça, no solo deportiva como sostenía Josep Maria Bartomeu cuando lo fichó, sino general y completa, a todos los niveles: la institucional con el cambio de presidente y unas relaciones distantes con Joan Laporta y la económica, con la marcha de jugadores veteranos el año pasado (Luis Suárez, Ivan Rakitic, Arturo Vidal...) y los goleadores este año: Lionel Messi y Antoine Griezmann.

El equipo lleva esta temporada 5 victorias, 3 empates y 5 derrotas.

Los resultados han sepultado a Koeman, que tampoco ha podido aportar un nivel de juego que hiciera más llevadero el tránsito a una nueva época. Vallecas es el claro resumen de lo que ha sido el Barça: un equipo sin alma ni liderazgo sobre el césped, y ahora ni gol. Falló tres ocasiones clarísimas, incluso un penalti, y el solitario tiro a puerta del Rayo, con un robo a Busquets y un regate de Falcao a Pîqué, sirvió para derrotarle. El equipo suma cinco victorias y cinco derrotas y tres empates, y ha anotado menos goles (16) de los que ha encajado (17), una prueba fehaciente de la degeneración futbolística del Barça.

Se marcha Koeman dejando un título en el museo: la Copa del Rey del 2021, con una goleada sobre el Athletic (0-4) en La Cartuja de Sevilla, acaso el partido más brillante del equipo en un 14 meses. La única victoria de mérito y recordable, que apenas sirvió al entrenador holandés para alcanzar un final de temporada en el que Laporta ya le quería despedir. Llegó a pedirle dos semanas de tiempo para encontrarle sustituto.

Yuste, Koeman y Laporta, en el entrenamiento del Barça previo a la visita del Valencia.

/ FCBARCELONA

Laporta quería despedirle por segunda vez tras perder ante el Benfica: se le agotó la paciencia en menos de un mes

De tercero a noveno

Dejó pasar el presidente el primer arrebato, en junio. Y dejó pasar el segundo a principios de octubre, tras la derrota en el campo del Benfica (3-0) que tanto condiciona el futuro en la Liga de Campeones. Con el tropezón de Vallecas, unido a la decepción del clásico del domingo, Laporta se ha cargado de razones. No ha querido esperar a que todos los lesionados se incorporaran: Ansu Fati y Frenkie de Jong causaron baja para ir a Madrid y Ousmane Dembélé aún no ha reaparecido.

Tercero acabó el Barça en la pasada Liga, a siete puntos del Atlético, tras desperdiciar sus opciones con una derrota ante el Granada en casa (1-2), más dos empates a continuación (Atlético y Levante), y noveno marcha en la actual, a seis puntos del Madrid pese a que los blancos no supieron vencer a Osasuna en el Bernabéu (0-0).

 Lewandowski anota el segundo gol del Bayern

/ ALBERT GEA

Humillado en Europa

Koeman llegó tras el 2-8, pero después su equipo ha caído goleado con la Juve, el PSG y de nuevo con el Bayern.

Lo peor, sin embargo, ha sido la imagen del Barça en Europa. No ha podido resarcirse el equipo ni el club, de la humillante debacle ante el Bayern en Lisboa (2-8). Los complejos se han mantenido desde entonces. La victoria en el campo de la Juventus (0-2) en la segunda jornada de la liguilla anterior, dos meses después de aquella, fue un espejismo que duró menos.

En diciembre, en la vuelta, la Juve, con todos sus efectivos (Cristiano Ronaldo al frente), arrasó en el Camp Nou (0-3). Le superó en el golaveraje y condenó a los azulgranas a jugarse la vuelta de los octavos fuera de casa. El bombo de Nyon añadió más gravedad al asunto: le emparejó con el Paris Saint Germain.

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/ Jordi Cotrina

El duelo de la ida (1-4) fue suficiente para certificar el desplome del Barça ante la élite del continente: el Barça seguía en Lisboa. Iniciada esta campaña, el azar mandó otro enfrentamiento con el Bayern, y se repitió la historia (0-3), socavando la continuidad de Koeman, el futbolista que con su gol de Wembley había colocado al Barça en la cima de Europa.