EL RETORNO MÁS DESEADO

Ansu Fati ya comienza a entrenarse con el grupo

  • El delantero se une al trabajo con el Barça después de sufrir una grave lesión en la rodilla izquierda

  • Koeman confía en que el joven, de 18 años, pueda reaparecer tras el parón liguero por las selecciones

Ansu Fati, en su primer entrenamiento con el grupo casi 10 meses después de su grave lesión en la rodilla izquierda.

Ansu Fati, en su primer entrenamiento con el grupo casi 10 meses después de su grave lesión en la rodilla izquierda. / FCBARCELONA

5
Se lee en minutos
Marcos López
Marcos López

Periodista

ver +

Nada más pisar el campo de entrenamiento de la ciudad deportiva empezó a recibir saludos. Saludos cariñosos de cada uno de sus compañeros, felices todos de verlo -¡al fin!- de nuevo como si fuera uno más. Y es que desde este martes Ansu Fati empezó a sentirse uno más.

No completó toda la sesión de entrenamiento, pero casi 10 meses después de sufrir una grave lesión en la rodilla izquierda disfrutó de la sensación de ser un jugador de verdad, alejado de la soledad del gimnasio. Huyó así del silencio de una tortuosa recuperación que le ha llevado a pasar oficialmente tres veces por el quirófano, aunque hayan sido cuatro.

Con 13 años, y jugando con el Infantil A, superó una fractura de tibia y peroné, que le tuvo 10 meses de baja

Tras los cómplices saludos de los compañeros llegó el túnel de felicitación, un pasillo reservado tradicionalmente en el código del vestuario azulgrana para cuando se cumple años. Pero este martes Ansu Fati, un adolescente de 18 años, golpeado por dos graves lesiones en apenas seis años (primero fue una fractura de tibia y peroné jugando con el Infantil A, que le tuvo 10 meses de baja y ahora ese maldito menisco interno de la rodilla que no le ha dejado vivir en paz), estaba saboreando algo que masticó en silencio durante mucho tiempo. Demasiado.

Su lesión no parecía tan grave. Rotura del menisco interno. Pero todo se complicó desde el inicio, debiendo estar más días de los previstos en la clínica tras la primera intervención, realizada por el doctor Ramon Cugat. Después, Ansu, la luz que había iluminado al barcelonismo en los primeros tempestuosos meses post burofax de Messi y con Luis Suárez marcando goles y triunfando en el Atlético, se apagó.

Ansu Fati

/ FcBarcelona

El niño de los récords

Desapareció del fútbol. Y el equipo que había encontrado un diamante (cuatro goles en las siete primeras jornadas de Liga), aguantando sin temor el peso de la marcha del ‘nueve’ uruguayo, con Leo relamiendo las heridas de su enfrentamiento con Bartomeu, acusó muchísimo su ausencia.

Peleó por un balón en el área con Mandi, el central del Betis, recibió una entrada por detrás y su rodilla izquierda crujió. El Barça, también. Y la selección española de Luis Enrique, otro técnico entusiasmado con Ansu, al igual que Koeman, quien le dio los galones que ya vio previamente Valverde, lo echó de menos. La pelota, también.

Pedri y Ansu Fati, en un partido del Barça en el Camp Nou.

/ Jordi Cotrina

Ansu representaba, y representa, el futuro. Pero también el presente inmediato de un club depresivo, que anda necesitado de nuevas luces

No había precedentes recientes (Pedri no había mostrado entonces lo que ha llegado a ser en una temporada de locos) de una irrupción tan escandalosamente buena como la de Ansu. Un niño que batió récords de precocidad goleadora. Un adolescente, ahora ya tiene el carnet de conducir y se le vio salir este martes en coche de la ciudad deportiva junto a Gavi y Balde, sus dos amigos de la pandilla culé, que había devuelto la esperanza a un club que no sabía que estaba arruinado, sumergido en el luto del 2-8 de Lisboa y el burofax de Messi.

"Si todo va bien, Ansu podrá jugar tras el parón de la Liga por las selecciones"

Koeman, técnico del Barça

Ansu representaba, y representa, el futuro. Y el presente más inmediato en un equipo necesitado de nuevos faros. Pero la rodilla izquierda le envió a la sala de quirófanos. Primero en Barcelona (doctor Cugat); luego en Oporto (doctor Juan Carlos Noronha, jefe de los servicios médicos de la selección portuguesa).

Fati, dolorido, se queja de la rodilla tras la entrada de Mandi en el Barça-Betis de noviembre..

/ Javi Ferrandiz

De noviembre a mayo, agobiado, además, porque no mejoraba y el tiempo se le echaba cruelmente encima. Veía cómo se le esfumaba primero una Eurocopa. Ahí Luis Enrique también añoró la velocidad, profundidad, descaro y gol que irradia el juvenil fútbol de Ansu, que asistía desde casa y mirando por la televisión unos Juegos Olímpicos en los que también habría sido protagonista.

Recuperación en Madrid

Él, entretanto, se recluyó en su círculo más íntimo para no claudicar, acostumbrado como está a sortear dificultades como esa fractura de tibia y peroné que puso en peligro su incipiente carrera deportiva. Entonces tenía 13 años. Y con 17 de nuevo en el umbral de la sospecha. ¿Será capaz de superar también lo de la rodilla?

290 días después de su grave lesión en el menisco interno de la rodilla izquierda volvió a pisar el césped junto a sus compañeros

Desde mayo, Ansu ha vivido más tiempo en Madrid que en Barcelona porque allí realizó la recuperación, tutelado a distancia por los servicios médicos azulgranas. Con mensajes de Koeman que ejercían de motor para no desfallecer y la compañía, también a distancia, del ya nuevo presidente Joan Laporta, cuyo principal objetivo es asegurar la continuidad del talento. Acaba contrato en el 2022, pero el club cre que lo puede ampliar unilateralmente hasta el 2024. 

Noticias relacionadas

290 días después de esa rotura apareció Ansu sonriente. Abandonando ya ese peinado con rastas con el que sorprendió durante su misteriosa rehabilitación, con el recuerdo de la cariñosa ovación que le dedicó la afición en el Gamper, premiando esa calidad que exhibió en esos meses iniciales de alegría.

En tiempos míseros -sin un euro en la caja- y depresivos, la sonrisa de Ansu es una bendición para el Barça. "Si todo va bien, podrá jugar tras el parón de la Liga", adelantó Koeman hace 10 días. El niño está volviendo. Ahora, sí.