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LIGA DE CAMPEONES

El Barça quiere despegar también en Europa

El equipo de Valverde busca confirmar en la Champions su progresión con una convincente victoria ante el Slavia Praga

Rafael Tapounet

Messi, Suárez y Griezmann conversan durante el último entrenamiento antes del partido.

Messi, Suárez y Griezmann conversan durante el último entrenamiento antes del partido. / EFE / ALEJANDRO GARCÍA

El FC Barcelona viajó a Praga, la ciudad en la que hace un siglo Franz Kafka escribía cosas como esta: “A partir de cierto punto ya no hay vuelta atrás. Hay que llegar a ese punto”. Después de unos comienzos titubeantes, marcados por las ausencias de futbolistas importantes, los problemas de adaptación de las nuevos incorporaciones y la falta de un patrón de juego claro, el Barça de la temporada 2019-20 parece haber llegado a ese punto de no retorno; ese momento en el que la nave va perdiendo el contacto con el suelo para empezar a volar y ya solo es posible seguir avanzando. Cuatro victorias en las últimas cuatro jornadas de Liga han permitido al equipo azulgrana ir afinando su propuesta futbolística y ocupar su lugar natural en la competición, que en los últimos años no es otro sino el de líder. Ahora llega la reválida europea, y los hombres de Ernesto Valverde tratarán de confirmar esa progresión también en la Champions con una victoria convincente ante el Slavia Praga en el Eden Arena.

Lo harán, probablemente, con el que se presume será el once de gala del presente curso; esto es, el mismo que saltó el sábado al césped de Ipurua pero con Semedo y Piqué en lugar de Sergi Roberto y Umtiti, ambos lesionados. El de Reus sufrió en el partido de Eibar una distensión del ligamento lateral interno de la rodilla izquierda mientas que el francés se quejó de un golpe en la rodilla durante el entrenamiento matinal celebrado en Barcelona y los técnicos, tras consultar con los servicios médicos, decidieron dejarlo en casa por precaución. “Pensamos que es solo un golpe; vamos a esperar un poco”, señaló Valverde en el encuentro con la prensa previo al choque.

Una comparecencia en la que, inevitablemente, volvió a hablarse del aplazamiento forzoso del clásico que debía disputarse este sábado. El 'Txingurri' no comparte la decisión –“ya dije que era mejor jugar y dar normalidad a todo. […] El otro día se jugó el Espanyol-Villarreal y en cambio se suspende el que se juega dentro de una semana… Me gustaría que no nos salpicaran las pequeñas guerras entre la Federación y La Liga”-, pero admite que, en el plano futbolístico, el cambio de fechas le da margen para afrontar el duelo de Champions sin pensar en reservar jugadores o administrar esfuerzos.

Se asienta la MSG

Esta circunstancia hace pensar que el frente de ataque azulgrana volverá a estar compuesto por Messi, Suárez y Griezmann, un tridente que, pese a los signos aún visibles de falta de sintonía personal, empieza a asociarse con criterio sobre el campo. A Valverde no le preocupa que los futbolistas se hagan más o menos gestos amistosos mientras se comuniquen con fluidez con el balón. “Se trata de entenderse y eso se consigue jugando juntos. Los grandes jugadores se entienden rápido”.

Sobre ellos recaerá la responsabilidad de abrir la defensa del Slavia Praga, un equipo que llegó a la fase de grupos de la Champions con cara de comparsa pero que amargó el estreno del Inter de Milán en Europa (empate a uno en San Siro) y ofreció una imagen más que digna ante el Borussia Dortmund (victoria alemana por 0-2). El entrenador del Barça destacó el despliegue físico de los checos (“es el equipo que más corre de la competición”) aunque apuntó que su tendencia a presionar arriba, como hizo el Eibar el sábado, puede brindar al rival la posibilidad de explotar los espacios que dejan a su espalda, una disciplina en la que los azulgranas se matricularon cum laude en Ipurua.

Nunca antes se había enfrentado el Barcelona al Slavia en competiciones europeas, aunque en el 2011 ya visitó el Eden Arena de Praga para jugar allí contra el Viktoria Plzen, cuyo estadio estaba en obras. Ganaron los azulgranas por 0-4 con un ‘hat trick’ de Leo Messi. Jindrich Trpisovsky, actual técnico del Slavia, vio aquel partido por la tele. “No quedaban entradas –recuerda-. Por suerte, para mañana he conseguido una”. Quizá alguien debería de advertirle de que desde el banquillo la visibilidad es limitada.