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FÚTBOL

El Barça rechaza trasladar al Bernabéu el clásico del 26 de octubre como pide LaLiga

El Gobierno coincide con el organismo y alude a la falta de seguridad que se vive en Catalunya para promover un cambio o una suspensión del partido

Albert Guasch

Tebas, presidenta de la Liga, a su entrada en la Ciudad de la Justicia para declarar como testigo en el caso del presunto amaño entre el Levante y el Zaragoza

Tebas, presidenta de la Liga, a su entrada en la Ciudad de la Justicia para declarar como testigo en el caso del presunto amaño entre el Levante y el Zaragoza / Miguel Lorenzo

LaLiga que preside Javier Tebas ha solicitado que el partido que el Barça y el Real Madrid deben disputar el 26 de octubre en el Camp Nou se traslade al Santiago Bernabéu. La razón: el temor a incidentes a la vista de las intensas protestas que se suceden en Catalunya tras la sentencia contra los presos independentistas.

Los dos clubs ya han hecho saber que rechazan de plano un intercambio de fechas. La vuelta está fijada para el 1 de marzo. A media tarde intervino el Gobierno a través del Consejo Superior de Deportes y consideró que “no es razonable”, por seguridad, que el partido se dispute el día que marca el calendario. [Sigue las últimas noticias tras la sentencia del 'procés' en directo.]

La petición de LaLiga fue enviada a la Federación Española de Fútbol, que es la entidad competente en el calendario liguero, sin consulta previa a Barça y Madrid. Fue una iniciativa propia de Tebas, lo cual generó cierta perplejidad en la propia Federación. También en las dos entidades, pese a estar acostumbradas a este tipo de acciones unilaterales del presidente de LaLiga.

Alegaciones no vinculantes

Los tres jueces del Comité de Competición atenderán las alegaciones de los dos clubs, que no son vinculantes, y tomarán entonces una decisión. Hay de plazo hasta el lunes para presentar estas alegaciones y el Comité dictaminará como muy tarde el miércoles.

El gabinete jurídico de la entidad barcelonista prepara un escrito en el que constará su oposición a la permuta de sede y que se enviará ya este jueves. No hizo falta una reunión extraordinaria de la junta azulgrana ni extensas divagaciones para negarse a atender la idea de Tebas.

En el FC Barcelona existe una lógica inquietud por lo que pueda suceder el día del partido, en el que hay convocada una gran manifestación, pero no hasta el punto de aceptar una mudanza de estadio. Se considera desde el Camp Nou que el 1 de octubre del 2017 se vivió una situación aún más tensa y se jugó igualmente, ante Las Palmas, aunque a puerta cerrada. Se cree, además, que garantizar la seguridad y el normal desarrollo del encuentro corresponde a las fuerzas policiales. El partido, como todos los clásicos, ha sido declarado de alto riesgo. Igual que el River-Boca de Libertadores que Madrid acogió sin problemas la temporada pasada. 

Un gran negocio

El club blanco tampoco ve con buenos ojos el intercambio de fechas. Si no ve garantizada la seguridad, prefiere directamente la suspensión. Entiende que existen riesgos al tener que pasar la noche antes del partido en una Barcelona potencialmente ruidosa, ya que el duelo está programado para un sábado a las 13.00 horas. Anoche corrió como posible fecha alternativa la del 18 de diciembre. En el Camp Nou.

Pero en el fondo del tajante rechazo de ambos clubs al intercambio de fechas subyace un argumento no explicitado: un clásico supone un boyante negocio al que uno no quiere renunciar y el otro necesita organizar con más tiempo, no solo en apenas una semana, para obtener el máximo rendimiento. 

El CSD, contra el 26-O

LaLiga aludió a "causas de fuerza mayor contemplada en el reglamento de la Federación Española" y a "la inseguridad" que se vive en la capital catalana desde que se divulgara la sentencia del 'procés'. La Federación Española de Fútbol emitió un comunicado en el que admitía haber recibido la petición de la LFP y que a su vez la había trasladado a los dos clubs para las alegaciones.

Según fuentes consultadas por este diario, el CSD no ve tampoco con buenos ojos la disputa del clásico en Barcelona a la vista del volumen de las protestas. El CSD asegura que "tal y como se están desarrollando los acontecimientos consideramos, al igual que la Liga y la RFEF, que por seguridad no es razonable jugar ese partido tal y como está previsto". El Consejo no especifica si prefiere el aplazamiento o que ese encuentro de la primera vuelta se dispute en el Bernabéu.