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EL ANÁLISIS

Las claves tácticas del Barça-Liverpool: Leo, Marc, Jordi....

El Barça gobernó en las áreas con el tesoro de un valioso Alba

Marcos López

Messi lanza la falta del 3-0 al Liverpool, su gol 600 con el Barça.

Messi lanza la falta del 3-0 al Liverpool, su gol 600 con el Barça. / ALBERT BERTRAN

1.- Cuando el lateral zurdo es el gran arma ofensiva

El desmarque de Luis Suárez en el 1-0 fue una lección que será estudiada en la escuela de entrenadores. Al igual que la media hora final de Messi, capaz como gobernar el partido en toda su extensión. Ejerció hasta de lateral derecho, robando balones junto a Piqué, impulsando a un equipo que no encontraba su sitio. Estaba algo desorientado porque no entendía lo que le ocurría. Fueron momentos de descontrol cuando emergió la descomunal figura de Jordi Alba.

Alba se adelanta a Salah.  / AFP / JOSE JORDAN

No solo abrió la puerta del triunfo con su maravillosa asistencia a Suárez sino con sus correciones defensivas

No solo por su maravillosa asistencia en la que detectó ese formidable desmarque del uruguayo sino porque antes realizó una estelar correción defensiva para evitar el gol de Salah. Ese tipo de jugadas que se olvidan después con la enésima exhibición de Leo.

Pero el lateral sostuvo con energía al equipo, especialmente ayudando a Lenglet, que estuvo sobrio, además de asomarse al ataque para sacudir a un Liverpool que no entendía nada. Sabía que Alba entraría por allí. Lo hizo todo para que no sucediera. Pero sucedió. 

Messi celebra con el Camp Nou el 3-0 al Liverpool, su gol 600 con el Barça. / Albert bertran

2.- Un 4-4-2 cosido justo a tiempo

Por una razón u otra, ambos entrenadores eligieron el traje más defensivo y conservador que tenían en su armario. Valverde escogió a Arturo Vidal para modificar su tradicional sistema táctico. Si pones al chileno y sientas a Arthur el mensaje es claro. El partido entraba así en el intercambio de golpes que tanto le gusta al Liverpool. Pero también Klopp miró hacia atrás porque escogió rellenar el centro del campo, además de colocar a Joe Gómez antes que a Arnold.

Valverde gesticula durante el Barça-Liverpool en el Camp Nou. / JORDI COTRINA

Puso a Semedo de lateral, adelantó a Sergi Roberto al medio campo y el equipo se equilibró

No quería que Jordi Alba le pillara la espalda a su defensa, pero ni así, colocando centímetros y fuerza física, logró contener el técnico alemán el torrente de fútbol ofensivo que proyectó el lateral izquierdo azulgrana. La noche no tuvo ni un segundo de pausa.

Fue entonces cuando Valverde notó que estaba tan descosido su equipo que cogió hilo y aguja. Sacó a Coutinho y colocó a Sergi Roberto en el centro del campo para disfrutar de la velocidad de Semedo. Entonces, fue otro equipo, mucho más coherente defensivamente, capaz de asomarse a la casa de Alisson sembrando el caos.

Ter Stegen despeja el zurdazo de Salah desde fuera del área. / REUTERS

3.- Las manos de acero de Ter Stegen

Al inicio resultó fundamental por su exquisito juego con los pies, capaz de superar la presión del Liverpool. Entendieron Valverde Klopp que el centro del campo era simplemente una zona de paso. Tan solo eso. Nada de tocar y tocar. Era puro vértigo, producto, además, de la presión asfixiante que inyectó el equipo inglés desde el inicio. Era entonces cuando Ter Stegen sorteó todos los obstáculos gracias a su precisión en el pase. Ya fuera en corto. O en largo. Así iba esquivando el Barça esa feroz presión.

Ter Stegen despeja el disparo de Milner en la segunda parte. / REUTERS

Esquivó la presión del Liverpool con sus pases precisos y luego el meta alemán hizo tres soberbias paradas

Resultó en esa fase del partido una pieza imprescindible en ataque el meta alemán. A donde no llegaba el pase de los centrocampistas, piezas casi marginales en un partido enloquecido, emergía la calma de Ter Stegen para encontrar las líneas de pase que tanto necesitaba para huir de ese lío.

Eso fue en la primera mitad. En la segunda parte, el meta azulgrana demostró que tiene unas manos de acero con tres paradas monumentales, especialmente la que le hizo al zurdazo de Salah.