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ANÁLISIS DEL PRIMER 0-0

Las claves tácticas del Olympiacos-Barça: la melancolía del insípido 4-4-2

El Barça se quedó seco en Atenas después de que Valverde apostara por el juego sin alas

Marcos López

Un fan que saltó al campo se dispone a abrazar a Messi durante el partido de este martes.

Un fan que saltó al campo se dispone a abrazar a Messi durante el partido de este martes. / AP

1.- Un fútbol sin alma ni contundencia


Con Dembéle en la enfermería, recluido hasta inicios del 2018, Valverde ha apostado, como ya demostró ante el Athletic, por un indisimulado 4-4-2. En Bilbao le salió bien por la chispa de Messi y las milagrosas manos de Ter Stegen unido a la ineficacia del Athletic. En Atenas, sin embargo, no fluyó todo como esperaba el técnico, quien decidió arrancar ya de salida con ese dibujo sin nadie escorado a la izquierda, como sí envió a André Gomes en el nuevo San Mamés. El Barça, al menos en la primera parte, no tuvo profundidad, por mucho que Semedo arrancara con energía al inicio. Además, tampoco era el dibujo asimétrico al que está acostumbrado el equipo con toda la banda izquierda para Jordi

Se hizo pastoso el juego azulgrana. Pastoso, lento y tan previsible que le permitió al Olympiacos defenderse con toda la calma del mundo, solo pendiente de las galopadas de Messi. Demasiado fácil porque el fútbol solo se vivía en el centro del ataque sin generar superioridades por las alas. No tenía alma el Barça, burocrático en su comportamiento sin capacidad tampoco para desbordar y romper al equipo griego.

2.- Cuando Paulinho se hizo 'invisible'

No se vio a Pauliho en Atenas, donde dejó una de sus versiones más pobres desde que llegó al Barça. Solo fue trascendente en el juego aéreo defensivo, especialmente en las acciones a balón parado del Olympiakos. En cambio, no tuvo peso alguno en la elaboración del juego, donde apenas participó. Además, tampoco llegó al área como acostumbra. Despojado de los goles que marca, su mejor coartada, fue tan irrelevante que acabó siendo sustituido.

3.- Cambios que no reactivan al equipo

Usó los tres cambios Valverde para agitar a un equipo que entró adormilado en Atenas. El primero fue obligado: Deulofeu por el lesionado Sergi Roberto. Y después, ya en la segunda parte, Rakitic entró por Paulinho y André Gomes por Denis Suárez. O sea, no pareció nada satisfecho Valverde con la sala de máquinas. Pero sus cambios no reanimaron al Barça, que pagó muy cara su falta de eficacia. No sufrió atrás, pero no hizo daño arriba