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ENTREVISTA

Manuel Campo Vidal: "Los debates tienen algo de 'reality'"

El autor de 'La cara oculta de los debates electorales' sostiene que "nadie puede llamarle la atención" a un candidato cuando se excede

JUAN CARLOS ROSADO / MADRID

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Manuel Campo Vidal, minutos antes del debate Rajoy-Sánchez que moderó en el 2015. / JUAN MANUEL PRATS

Manuel Campo Vidal acaba de publicar 'La cara oculta de los debates electorales', un libro en el que muestra la trastienda de los cara a cara que ha moderado a lo largo de su dilatada carrera. El periodista aragonésque preside la Academia de Televisión, explica aquí alguno de los secretos y curiosidades que se esconden tras estos debates políticos.   

¿Qué se va a encontrar el lector en este libro? Se va a encontrar con muchas interioridades de cómo se negocian los debates y cuáles son los ejes de tensión entre los asesores y los organizadores. También documentos, como el acta notarial que firmaron los representantes del PSOE y el PP para el primer debate González-Aznar de 1993. Lo firmaron ante notario porque en las campañas hay desconfianza entre los partidos, que se están jugando la presidencia del Gobierno.

¿Es tan importante un debate como para que los partidos lo pacten ante notario? Era la primera vez que se hacía en España y la tensión era máxima. Las encuestas estaban muy igualadas. Yo lo supe más tarde porque no participamos en eso, pero le pedí a Txiqui Benegas el documento para que quedara en la historia.

¿Qué ha hecho usted para convertirse en el moderador oficial del Reino? No. Cada vez hay que peleárselo todo. Es una convicción cívica y profesional. La cívica es pensar que nosotros como electores tenemos derecho a debates, y la profesional es que si se trabaja con tiempo y se logra crear una cadena de confianza entre todos los actores es posible llegar al éxito, aunque algunas veces no ha sido así. Pero hemos tenido algunos momentos en los que todo el mundo creía que no y sin embargo conseguimos establecer esa cadena de confianza y sacar el debate adelante. Por eso he incluido en el libro los debates que no se consiguieron.

"Las estadísticas dicen que Aznar ha sido el político más reacio a los debates"

¿Cuál ha sido su mayor error en un debate? En 1993, cuando se estaba pidiendo que el último minuto fuera por sorteo, como años después se ha sorteado y hemos comprendido todos que tampoco es tan determinante quién es el que cierra, pues quizás hubiéramos tenido que ser más flexibles desde la propia cadena y arbitrar esa fórmula en vez de tomar yo la decisión. Me hubiera ahorrado unos últimos minutos llenos de tensión. Pero creo que fue francamente beneficioso para Aznar porque había un compromiso de darle la palabra si González le machacaba en el último turno.

¿Y su mayor acierto? Llevar algo preparado en 1993, porque temía que ellos no se pusieran de acuerdo. Siempre hay que llevar un plan B.

¿Qué político ha estado más brillante en los cara a cara que ha moderado? Me llamó mucho la atención el nivel del primer debate, que se celebró en la cadena SER entre Fernando Morán y Manuel Fraga en las elecciones europeas de 1987. Eran dos diplomáticos y se estaba hablando de Europa. Tenían que concentrar todo en media hora y tuvimos mucho ritmo y mucho nivel.

¿Es Aznar el político más renuente a la hora de aceptar debates? Las estadísticas dicen lo que dicen. Chirac, Aznar y Berlusconi son personas que habiendo participado en debates, después no los aceptaron cuando estaban en el poder. Eso no es una opinión, sino una estadística.

"Creo que Fraga y Morán protagonizaron en 1987 el cara a cara más brillante"

En el libro cuenta cómo logró vencer la tozudez horaria de Fraga en el debate con Morán… Fraga aceptó el cara a cara, pero el problema fue que él era muy estricto y disciplinado y exigió que se terminase a las 12 de la noche, justo a la hora que empezaba mi programa. La única solución que encontramos, por ser radio y no televisión, fue hacerlo el día que él estaba en Canarias: Morán y yo hablamos desde Madrid a las 12 y Fraga a las 11. Le pareció una excelente idea. Le mandamos una unidad móvil a Telde y sentado en una furgoneta de la radio, que tiene muy poco glamur, lo hizo y además con brillantez.

El profesor Schroeder, prologuista del libro, dice que los debates son más un 'reality' que un espacio donde se discuten asuntos importantes para el país. ¿Está de acuerdo? Tienen algo de 'reality' y de espectáculo, pero sobre todo, como dice Schroeder, son una selección de personal. Con su voto, el ciudadano contrata a uno u otro para director general de la empresa España S.A., o Barcelona S.A. No digo Catalunya S.A. porque desgraciadamente, y por las circunstancias que sean, nunca ha habido un cara a cara ente candidatos a la presidencia de la Generalitat.

Gran culpa la tuvo el president Pujol, ¿no? Sí, pero después ha habido otros presidentes y no ha habido debates…

"Si hubiéramos sorteado el último turno del González-Aznar, me habría ahorrado la tensión del final"

¿Es cierto que tuvo que aprender gallego en 20 días para poder moderar el debate entre Fraga y Antolín Sánchez Presedo de 1993? Eran las elecciones gallegas y se lo pedí a Fraga. Me dijo que le gustaría hacerlo en la televisión pública, pero que no podían hacerse allí. Que lo aceptaba en la privada, pero que comprendiese que lo tenía que hacer en gallego. “Llámeme si encuentra la solución”, me dijo. El ingenio en este caso no era mover el horario hacia Canarias, sino estudiar gallego. Con ayuda de mi mujer, María Rey, que es gallega, y de una becaria de Antena 3 lo conseguí. Y también haciendo un poquito de trampa, porque me aprendí en gallego las entradas y las salidas y los cambios de turno. Me salió alguna que otra palabra en catalán y en italiano, pero quedó todo el mundo muy sorprendido de que hablara gallego. Todavía hay personas que me lo dicen por la calle.

¿Qué pensó cuando oyó a Pedro Sánchez aquel famoso “usted no es decente” dirigido a Rajoy en el último debate? ¿Qué fue lo primero que pasó por su cabeza? Con toda sinceridad, pensé que Rajoy se levantaría porque se echó hacia atrás y estuvo algunos segundos sin contestar. Yo empecé a pensar rápidamente qué decía si Rajoy se marchaba. Por fortuna no fue así.

¿Y qué hubiera dicho si se hubiera levantado? Hubiera tenido que mantener la calma. Es una decisión que toman los candidatos pero hubiera sido un elemento de enorme impacto. Ya lo fue allí porque se rompía, por así decirlo, un techo. Hubiera sido francamente grave, pero por suerte no se produjo.

"Pensé que Rajoy se levantaría cuando oyó lo de indecente"

¿Cree justas, con el paso del tiempo, las críticas que le llovieron desde el PP por no haberle llamado la atención a Sánchez? Ni yo ni nadie debe llamarle la atención a uno de los candidatos porque, como dice Vicente Vallés, el tono elegido por un candidato para dirigirse a otro es una decisión política. Allá él con su decisión y sus consecuencias.

La propia Ana Pastor (PP), actual presidenta del Congreso, se solidarizó con usted y no se sumó a esas críticas… Al día siguiente me mandó un SMS, que agradecí muchísimo, diciendo que había estado bien por no intervenir porque ella cree que las cosas son más gráficas si no intervienen otras personas. Mi impresión es que la gente del PP que se enfadó mucho han considerado con el paso del tiempo que aquella expresión de Sánchez acabó beneficiando a Rajoy.

¿Cree que la ruptura del bipartidismo se va a llevar por delante los debates cara a cara? No. Es verdad que siempre tendrá que haber un debate a cuatro, pero yo no descarto, y voy a pelear por ello, que se celebren algunos cara a cara cruzados. ¿O no sería interesante en este momento un debate Rajoy-Rivera? Creo que hay zonas del electorado que conviene siempre clarificar.  

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