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AVANCE TECNOLÓGICO

Un guante permite a los mudos hablar a través del móvil

El invento de dos jóvenes italianos traduce a todos los idiomas en voz alta el lenguaje de signos

Rossend Domènech

Uno de los inventores del guante saluda a los lectores de EL PERIÓDICO. / periodico

El guante será más elegante y funcional que el prototipo actual. "Como el de los ciclistas de la Vuelta", dicen los inventores. Los cables que ahora son visibles serán ocultados y comprimidos en un circuito impreso. Saldrá al comercio a finales del 2018 y costará unos 600 euros. Sin embargo, a pesar de las modificaciones, la función será la misma: traducir el lenguaje de signos de los sordomudos en palabras pronunciadas en voz alta.

Una pequeña gran revolución, que permitirá a quienes sufren esta minusvalía relacionarse con los demás de una manera mejor que hasta ahora. Porque en lugar de un lenguaje de signos, que entienden solo quienes lo han aprendido, todos podrán escuchar 'la voz' de los mudos. Y ellos podrán conversar en voz alta con sus semejantes y, si es necesario, echar discursos en público. 

El invento es de Francesco Pezzuoli y Dario Corona, el primero licenciado en Ciencias Informáticas y el segundo en Matemáticas Aplicada. Los dos, con poco más de 70 años sumando sus edades, proceden del sur de Italia, tierra con frecuencia denostada por aspectos negativos del país. Ambos son vecinos de dos pueblecitos, Maltignano y Castelraimondo, situados en la región, otrora considerada pobre, de Las Marcas. Se trata de dos villorrios en los que los turistas no se paran, si no es por casualidad o necesidad.

Su invento consiste en un guante con sensores, que se conecta vía 'bluetooth' al teléfono móvil. Una vez calzado el guante, la persona muda "comunica a través de la lengua de los signos", explica Pezzuoli. El artilugio, que ha sido bautizado como 'Talking Hands' (manos parlantes) capta y transmite los movimientos de la mano al 'smartphone', que traduce los gestos en palabras en voz alta. Así de sencillo. "De esta manera las personas sordomudas podrán mantener una comunicación básica con todos", añade Francesco. Si se exceptúa la 'ficha' electrónica, el guante no contendrá ninguna otra parte metálica, de manera que no resultará incómodo. Los inventores han previsto la fabricación de cinco tallas diferentes del guante. 

El invento de los dos jóvenes y sus colaboradores comporta ventajas todavía más amplias, porque el guante-teléfono no traduce solamente el lenguaje de los signos en palabras en voz alta, sino que permite que cada sordomudo elabore su propio lenguaje de signos y lo traduzca en voz alta

Personalizable

Esto es, un sordomundo no deberá someterse al lenguaje tradicional de los signos, sino que podrá elaborar su propio vocabulario de gestos a los que dará el significado que desee que tengan, o al que quiere que se traduzcan. Será suficiente que para cada signo que elija, alguien le grabe en la aplicación del móvil el significado que desee, sin tener que ceñirse, como hasta ahora, a un vocabulario establecido internacionalmente.

La operación anterior demuestra que 'Talking Hands' es altamente personalizable. Asimismo el dispositivo puede traducir los signos en cualquier idioma hablado, porque una vez asociado el signo a una palabra se puede seleccionar el idioma hablado por el sintetizador vocal. 

Emergencias

Antes de echar las campanas al vuelo por un invento que parece el huevo de Colón, los inventores se entrevistaron con la Asociación Nacional de Sordos de Italia para saber qué pensaban de la idea. "Nos dieron mumerosos consejos", explican los jóvenes. Y confirmaron que sería "de gran ayuda principalmente en momentos de emergencia".

Después de que una empresa estadounidense rechazase el desarrollo del invento por carecer de la tecnología necesaria, los dos jóvenes presentaron el proyecto en varios concursos para start-ups. Entre ellos figura el R.O.M.E. Prize de la Maker Faire Rome del 2016, que les otorgó 100.000 euros por "el proyecto con mayor impacto social" presentado. Aparte del dinero que pusieron de sus bolsilos, son los cien mil euros invertidos en el desarrollo del invento hasta el final.

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