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LOS DELITOS MÁS COBARDES

Los delincuentes se especializan en la creciente población de abuelos

Hurtos, robos en el domicilio, tirones, estafas y maltrato familiar son los principales delitos que sufren los jubilados

La población de más de 65 años ha aumentado un 11% durante la última década, y los delincuentes lo saben

Guillem Sànchez

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Una mujer mayor saca dinero de una cajero automático. / FERRAN NADEU

Catalunya envejece. La población que supera los 65 años de edad, considerada anciana, ha aumentado el 11% en la última década. Actualmente, 1.379.000 personas están dentro de esta franja. No es una mala noticia, significa que la esperanza de vida crece y el tiempo que las personas pasan sobre el planeta se dilata. Que cada vez sean más, se nota en el sistema sanitario o en el dinero que debe destinarse a las pensiones. Pero también se acusa en los índices de criminalidad. "Requieren un seguimiento específico", subraya Albert Oliva, portavoz de los Mossos d’Esquadra. "Pero nada de alarmismo", pide al final de la entrevista con EL PERIÓDICO. "De lo que se trata es de que todos los ancianos -y todos los familiares de ancianos- que tengan dudas sobre cómo protegerse, tienen que saber que pueden contactarnos".

Las cifras generales, en efecto, no son alarmistas. Pero sí dolorosas. Los mayores sufren casi el 10% del total de delitos que se denuncian anualmente. Por orden, los fustigan los carteristas, los cadeneros, los ladrones de casas, los estafadores y los maltratadores. Pero según han detectado los Mossos, no todos los delitos que sufren los ancianos terminan con una denuncia en la comisaría. "Por vergüenza -aclara el portavoz Oliva-, a veces no dicen nada". "Les cuesta reconocer que les han enredado", añade.

Carteristas

De las 46.000 denuncias que presentan los ancianos cada año, la inmensa mayoría -casi la mitad- son hurtos. Los atacan los 'cogoteros', bautizados así porque en el cajero automático se acercan sigilosamente por detrás de su cogote para memorizar la contraseña; los 'mancheros', que rocían a sus víctimas con algún líquido y mientras fingen que les ayudan a secarse les quitan la cartera; las 'mimosinas', que distraen con zalamerías y tocamientos a los hombres y se llevan su reloj de pulsera; y, especialmente, los 'descuideros', que se abalanzan sobre el bolso o el teléfono en cuanto lo apoyan sobre la mesa de la cafetería porque saben que los mayores no corren tanto como ellos. El hurto es el rey de los delitos en Catalunya. Los abuelos sufren 20.000 sustracciones cada año.

Ladrones de casas

Muchas de las personas de edad avanzada que residen en Catalunya viven solas. No son precisamente los ciudadanos que cuentan con más medidas de protección en su casa. Los ladrones lo saben. Anualmente se denuncian unos 7.500 allanamientos de morada en hogares de personas mayores cometidos con el propósito de robar joyas, electrodomésticos o dinero en efectivo. En el 2017, y con respecto al 2016, se estima que este total disminuirá en un 10%, aproximadamente. Es el segundo delito que más sufren, después de los hurtos.

'Cadeneros'

En el tercer lugar en la clasificación aparecen los robos con violencia e intimidación. Si hace años estos asaltos acostumbraban a ser a punta de navaja en un callejón sin visibilidad, actualmente están protagonizados casi siempre por 'cadeneros'. Reciben este nombre porque tradicionalmente estos delincuentes rompían de un tirón las cadenas de oro que colgaban del cuello de alguna anciana y se daban a la fuga con el medallón en la mano. En la práctica, lo que más roban actualmente los 'cadeneros' son bolsos que cuelgan de un brazo -evitan los que las mujeres se cruzan en el torso-. Son delitos peligrosos, que atentan seriamente contra la salud de las víctimas. Una caída o un tirón en el cuello pueden provocar lesiones de mucha gravedad a esta edad. El pasado año casi 3.000 ancianas aseguraron haber sufrido estas agresiones. El ritmo de demandas actual señala que esta cifra crecerá en un 17%.

Estafadores

Los estafadores son los delincuentes más humillantes para los ancianos. Los Mossos d’Esquadra llevan años desarticulando bandas -más o menos organizadas- dedicadas a engatusar a personas mayores, a menudo extraordinariamente vulnerables debido a la demencia senil. En este apartado se encuentran los delincuentes que impostan profesiones como las de los revisores del gasde electricidad, de filtros de agua

Las investigaciones han llegado a sorprender en grabaciones a estafadores que regañaban sin ningún escrúpulo a ancianos que intentaban explicarles que si pagaban la supuesta factura no tendrían ni para comer. La agresividad es una estrategia que persigue descolocarlos. Los estafadores, con mucha frecuencia, también hurtan objetos de valor o dinero en efectivo que detecten mientras dura la visita. 

Los hijos malos

Los maltratos que los abuelos se atreven a poner en conocimiento de la policía son cometidos por el entorno familiar -o por un cuidador- en un 70% de los casos y por la pareja -cuando se trata de violencia machista- en un 24%. El inspector Oliva avisa de que la cifra oculta que esconde la verdadera realidad que sufre la gente mayor se agiganta en el caso de la violencia doméstica. "Si el que le maltrata es el hijo, ¿cómo va a denunciarlo?" -razona el policía-. Cuesta mucho denunciar a tu propio hijo". También acostumbra a pesar mucho, en la decisión de quedarse callados, el miedo a quedarse completamente solos si se enfrentan a la familia.

El eslabón más débil 

Las ORC (Oficina Relació Comunitat) de cada comisaría de los Mossos han aconsejado directamente a más de 15.000 personas de más de 65 años susceptibles de sufrir estos delitos. Conscientes de que hasta alcanzar la cifra de 1.379.000 personas que forman este sector social les quedaba todavía mucho, se ha optado recientemente por formar a profesionales que trabajan en servicios de teleasistencia. "Cuando llaman y les preguntan si se han tomado la pastilla, ahora también les dan consejos de seguridad", subraya Oliva. La iniciativa les ha permitido llegar hasta 65.000 personas más. "Son el eslabón más débil", recuerda. El que atacan los ladrones más cobardes que existen.

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